Contrario a lo que piensa la mayoría, cuya opinión circula libremente en las redes sociales mercadeando la derrota de la FAN y la entrega de ese vasto territorio a la guerrilla, este punto del estado Apure se lo doy completo al general en jefe Vladimir Padrino López y al régimen que usurpa el poder en Miraflores.

El plan de una campaña militar viable contiene avances ofensivos de un lado, y defensas y retrocesos en otro. Mientras se avance hacia el objetivo final al menor costo, lo que se percibe como una derrota en una fase intermedia de la batalla, realmente es una victoria en la etapa final. El arte de la guerra se basa en el engaño, y en la subregión que se hace entre Venezuela y Colombia, estamos en guerra desde hace mucho tiempo.

Desde el puesto de comando (PC) de la revolución está establecido el diseño político y militar que contiene como objetivo supremo alcanzar el poder político en Colombia el próximo mayo de 2022. La llegada al Palacio de Nariño de un candidato presidencial salido de las FARC, sea antes, por la vía de la renuncia del presidente Iván Duque forzado por la crisis alentada desde la calle o, por el camino electoral, es el más alto indicativo del scorecard de los rojos rojitos. Esta meta significa remachar bastante los tornillos que soportan y sostienen a la revolución bolivariana en Venezuela, ampliar el alcance geográfico-temporal de la influencia de la Revolución cubana en el continente y plantarse políticamente desde el epicentro financiero donde se ha irradiado la invasión al imperio con toneladas de cocaína. Llegar al poder en Colombia significa alcanzar el sueño de Manuel Marulanda Vélez alias Tirofijo en la primera Marquetalia de los años sesenta. Y contribuir al desmoronamiento de la hegemonía política global de Estados Unidos.

Vender en la emocionalidad del común, sobre todo en la matriz de opinión que se forma en Twitter, Facebook e Instagram, la derrota de los militares venezolanos en La Victoria del estado Apure, la entrega de la soberanía y la territorialidad a la guerrilla, la indignidad de los generales y almirantes del estado mayor superior, y en particular del general en jefe Vladimir Padrino López es encajar perfectamente en el plan de régimen y los objetivos establecidos. La diversión que ejecutó otro general en jefe, José Francisco Bermúdez, hace 200 años cuando cargó sobre Caracas, La Guaira y los valles de Aragua para que el Libertador consumara exitosamente la batalla de Carabobo puede contribuir a aclarar lo que realmente ha venido ocurriendo en esa zona de Apure. Salvando la distancia, los tiempos y los méritos para las comparaciones, el ejemplo está a tiro y se acopla. Siga leyendo antes de ponerse a disparar desde la cintura.

La revolución puede concederse el sacrificio de ¿una derrota? en Apure y arrastrar la indignidad de entregar el territorio del cajón del Arauca a la guerrilla; mientras por el otro lado se avanza en el frente de la ofensiva política, militar y social que permitirá izar la bandera de la hoz y el martillo en el Palacio de Nariño. ¿Se comprende eso? El arte de la guerra se basa en el engaño y desde hace mucho tiempo, desde La Habana hasta Caracas, estamos pendulando con eso de la guerra es la continuación de la política por otros medios. Y estamos a un tris de incorporar a Bogotá mientras estemos focalizados en sumar solo los resultados militares que estamos comprando en La Victoria del lado venezolano y continuemos dejando en el mostrador, lo que ocurre en Colombia y a nivel global. Y el tablero de ajedrez tiene 64 casillas.

En ajedrez, el sacrificio de una dama genera tanta pasión y expectativas en el aficionado que mira en silencio las partidas, como la sorpresa por los resultados posteriores que dejan los combates victoriosos ejecutados por los grandes maestros internacionales. En este tema que nos ocupa, la dama que se encarna en la FAN, sus muertos, sus derrotas, sus heridos, sus prisioneros de guerra y levantar la bandera de la indignidad ante la opinión pública, es un sacrificio rentable, cuando lo contrastas con la alta posibilidad de alcanzar el poder en Colombia. Si. A veces en el tablero de ajedrez hay que sacrificar la reina para asegurar una victoria al final. Y sobre eso hay partidas memorables.

El arte de la guerra se basa en el engaño y mientras puedas adulterar la verdad que le vendes a la opinión pública y esta te la compre al precio del poder, será una venta con grandes ganancias. El primero de esos rendimientos, el poder y la posibilidad de la prolongación geográfica revolucionaria. Ya entonces el eje será La Habana-Caracas-Bogotá y con la mira puesta en Washington. Solo es cuestión de tiempo, y el reloj a la fecha, ha contabilizado 63 años en Cuba y 23 en Venezuela. Está próximo a darse cuerda en Colombia y tal parece, que en Estados Unidos están viendo vitrinas para comprar uno.

De manera que le doy la puntuación a Padrino sin ningún tipo de reserva. En la guerra como en la política, la pasión no tiene cabida. Nubla la razón y dispersa la perspectiva. Por eso, en última instancia no hay que darle paso al odio contra el enemigo. El ministro está ocupando el cargo desde el año 2014. Son siete años como uno de los hombres más poderosos del régimen con la bendición adicional de La Habana, Moscú y Pekín, lo que fortalece más su posición. Alguna claridad revolucionaria, política y militar le hace el crédito dentro de la nomenclatura roja rojita para continuar despachando desde el quinto piso de Fuerte Tiuna, con todo lo que eso deriva. Acaba de ser ratificado en el cargo. Lo que para los venezolanos demócratas son defectos e indignidades, para los revolucionarios son virtudes y méritos. Cuestión de ópticas y enfoques. Como lo que ocurrió en Apure.

Lo que para nosotros es la guerrilla, para la revolución son grupos criminales colombianos; para nosotros es Apure, para ellos es Colombia; para nosotros fueron combates, para ellos es solo un falso positivo construido para posicionar a las FARC allí y a su Nueva Marquetalia; para nosotros es un acto de fortaleza y magnanimidad de las FARC con la entrega de los prisioneros de guerra, para ellos es un crédito político y militar que se está metiendo la guerrilla en el expediente para su escalón de ser declarada oficialmente como elemento beligerante reconocido por el Estado venezolano; lo que para nosotros es una rendición ignominiosa, una negociación deshonrosa y una entrega infame, para ellos es un rescate glorioso y una liberación memorable comparable a la batalla de Carabobo de la cual estamos próximos a conmemorar 200 años; lo que para nosotros es una derrota y la indignidad de la FAN, para ellos es una victoria y el honor de la institución militar. Es una cuestión de su narrativa inscrita en el plan de propaganda y contra propaganda que han estructurado. Lo que para nosotros es una verdad, para ellos es una mentira con matices de medias verdades y distanciamiento de la verdad.

¿Rescate o liberación? ¿O negociación? Realmente es una perfecta maniobra de diversión como la del general José Francisco Bermúdez, que ha fijado exitosamente la vista del común en Apure, en La Victoria y los pueblos circunvecinos, y ha nublado la perspectiva y la verdad hacia Bogotá.

En el camino a casa, los efectivos militares en libertad iban comiendo Cheetos y Pirulin. Distendidos y relajados en las butacas del avión, sin distancias de jerarquías, afeitados pulcramente y con las botas pulidas. Probablemente llevaban en el bolsillo, los clásicos de la revista de dos pañuelos, el peine y el cortaúñas. Disfrutaban del vuelo que los llevaba a las ceremonias de un patio de honor en Caracas, donde probablemente los iban a condecorar y ascender; y a oír discursos revolucionarios. Y uno sigue evocando a Sun Tzu sin querer queriendo y recordando al liderazgo de la oposición cuando en el texto milenario remata “…puedes ganar cuando nadie puede entender en ningún momento cuáles son tus intenciones.” O, esta otra cita que es más aplicable a los 8 efectivos liberados… “Corresponde al general ser tranquilo, reservado, justo y metódico. Puede mantener a sus soldados sin información y en completa ignorancia de sus planes.

Touché nuevamente para Padrino en esta ocasión, a pesar de las arrecheras que agarren conmigo mis compañeros de ruta. El plan Águila Centenaria ejecutado por la FAN bajo su mando, fue cumplido al 100 por ciento y el nombre asignado no pudo ser más atinado. Las águilas tienen un promedio de vida de 20 años.

El arte de la guerra se basa en el engaño y en Venezuela, desde hace mucho tiempo estamos en guerra.

Alguien está leyendo mucho a Sun Tzu por esos lados de Fuerte Tiuna.


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