Primera. Una de las acusaciones más usadas por el régimen para exterminar a todo oponente es acusarlo de traidor a la patria. Entenderlo es esencial para continuar luchando por la libertad.

Comencemos por evaluar lo que se llaman derechos adquiridos y contrastarlos con nuestras responsabilidades, obligaciones y tareas. Nuestra Constitución concede más de 50 derechos y casi solo 3 obligaciones: Defender a Venezuela, respetar la Constitución y acatar el servicio militar. El saldo debe permitirnos reflexionar por qué la disparidad entre deberes y derechos. ¿Por qué con tanta facilidad se imponen regímenes que violan los escasos deberes que nos asignan y no pasa casi nada? Algunos observadores externos preguntan: ¿Cómo Cuba manda en Venezuela, controla las Fuerzas Armadas, el Sistema Nacional de Identificación, el Ejecutivo nacional? Y agregan: Si Cuba es una pequeña isla en ruinas sostenida hasta ayer por la Unión Soviética y ahora en  aprietos por la crisis venezolana, ¿cómo ustedes aceptan su dominación?

Si permites la penetración cubana, regalas petróleo y parques infantiles a Cuba, estás robando a Venezuela, no las estás defendiendo. Si te arrodillas y reconoces como jefe supremo a Fidel Castro, como hizo Padrino, ¿eres fiel a Venezuela o la traicionas? Si el ministro de la Defensa se declara defensor del socialismo, una ideología contraria a la Constitución, ¿estás defendiendo o traicionas el espíritu de la carta magna?

“Artículo 328. La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar…”.

Es clave defender el país y la Constitución, aunque su tendencia no nos agrade. Padrino, sin duda alguna, traiciona el país y viola la Constitución. Episodios como estos no son baladíes, no podemos dejarlos pasar. El Alto Mando Militar, el ministro de la Defensa y el TSJ avalan la traición a la patria perpetrados por los responsables de estas instituciones. La traición a la patria para los jueces espurios de hoy es oponerse a la dominación de la ideología comunista y no arrodillarse frente a la dictadura cubana, en cuyo nombre mantienen en prisión y condenan a muerte a cientos de venezolanos.

Segunda. Ser críticos ante la disparidad entre los deberes y derechos antes mencionada. Aquí sobreviene la cuestión, los derechos son tejidos de conceptos de vida que construimos con acciones y decisiones, salvo los derechos adquiridos por pertenecer a la raza humana, inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua o cualquier otra condición. La reflexión que siempre nos preocupa es ¿cómo pueden sustentarse estructuras amplias de derechos que no estén respaldadas en responsabilidades? Allí hay un terreno que andar, sincerar, tener conciencia de que lo aspirado sobrevendrá como caído del cielo o  responde a nuestros esfuerzos. La educación tiene que defenderse al igual que la salud como una oportunidad de vivir mejor y no como algo natural que crece en una mata de mango, como repite Miguel Tuozzolo, hay que esforzarse para tenerlos.

Tercera. Es imprescindible asumir la eterna discusión y enfrentamiento sobre la igualdad. Se ha comprendido que cada ser humano es único e irrepetible, aunque compartamos algunos derechos naturales, los logros tienen que ver con nuestro proyecto de vida, las aspiraciones, esfuerzos, la infinita capacidad de decidir, un atributo único del ser humano y el respeto vigente en cada sociedad al individuo, entendido como nos enseña Martin Heidegger: “El ser humano es una posibilidad de ser, un continuo proyectarse hacia el futuro desde un pasado, un continuo hacer planes e intentar cumplirlos”.

Ha sido un tema muy espinoso entender el significado de la igualdad. Algunas ideologías pretenden imponer el concepto a la fuerza, entre ellos la dirigente chilena comunista Camila Vallejo, quien confiesa preferir que la gente sea más “igual” sin importar que sea “más pobre”. Cualquier balance histórico exhibe lo que ha pasado en las sociedades donde se ha querido imponer la igualdad material como rasgo político y cultural dominante. A pesar del ejército rojo, el G2 cubano, el poder del Ministerio de Seguridad Pública de la República Popular China, la igualdad material no se ha podido imponer en el mundo nunca, sencillamente porque los seres vivientes somos únicos, con aspiraciones distintas. Un tema que no elude luchar contra las imposiciones externas que reproducen la pobreza, siendo lo más paradójico que quienes más reproducen la pobreza son aquellas ideologías que pretenden imponer la igualdad a costa de la libertad, verbigracia Cuba.