Leo los textos de GameStop Corp (ticker GME), en la sección de «Conversaciones», en el portal de Yahoo Finance, colocados el domingo 31 de enero, casi que todos con la misma temática y tónica:

«No estoy aquí para hacerme rico. Estoy aquí para ayudar al mundo a darse cuenta de que los fondos de cobertura (hedge funds) se han ganado miles de millones de dólares durante la pandemia, mientras que la persona de a pie luchaba por pagar el alquiler de su vivienda. Estoy aquí por las empresas que estos fondos han derribado. Necesitamos ser los vengadores de aquellos que lo perdieron todo debido a los fondos de cobertura. ¡Vengadores unidos!».

Los últimos tres trimestres mostrados en Yahoo Finance, abril, julio y octubre 2020, muestran a GameStop con pérdida operativa (Ebit) aunque disminuyendo: –107, –85 y –63 millones de dólares respectivamente. Para el año fiscal iniciado en febrero de 2020, exhibía un retorno sobre activos (ROA) de –4,71% y un retorno sobre patrimonio (ROE) de –56,88%. Hasta el 29 de enero, su precio promedio móvil de 200 días fue de 19,75 dólares por acción, mientras que su precio promedio móvil de 50 días fue de 54,31 dólares por acción.

Según el análisis reportado en Yahoo Finance, el consenso de analistas ubicaba el precio objetivo (target) de la acción de GameStop en 13 dólares con un máximo en 33 dólares. Sin embargo, el precio llegó a tocar al nivel de los 468 dólares el 28 de enero a las 9:55 am EST, para luego caer hasta el nivel de los 126 dólares a las 11:15 am EST: una variación de  casi  –73% en 1 hora y 20 minutos, la misma volatilidad de la bitcoin.

Adicionalmente y según reporta Yahoo Finance, el número de acciones en circulación de GameStop es de 69,75 millones y para el 14 de enero de 2021,  había 61,79 millones de acciones «vendidas en corto» (88,58%) pero tan solo 46,89 millones disponibles para los traders.

Las anteriores cifras son importantes para entender el «short squeeze«, o ahorcamiento en corto, que tuvo y tiene lugar para los fondos de cobertura: dada la escasez de acciones disponibles para trading en comparación con las vendidas en corto, pudo haber ocurrido el denominado «naked shorting«, una práctica no legal de ventas en corto. Por lo general, los traders deben tomar prestada la acción, o al menos asegurarse de que pueden hacerlo, antes de venderlas en corto.

Aquí la pregunta que orienta el análisis racional es ¿por qué algo cuyo valor, consensuado por el análisis fundamental, está entre 13 y 33 dólares llegó a venderse en 468 dólares? Otra pregunta sería ¿es sostenible el nivel de precio de 126 dólares por acción?

Ira Hyman aventura una respuesta en un artículo publicado en la revista digital Psychology Today el pasado 30 de enero, titulado «A Story of Angry Revenge to Punish Unfairness» (Una historia de rabiosa venganza para castigar la injusticia). Hyman es profesor de Psicología en la Western Washington University y recibió su licenciatura de Psicología en la Universidad de Duke en 1984 con el grado de cum laude, tiene un MSc. en Psicología Cognitiva y del Desarrollo en 1989 y también un PhD. en Psicología en la Universidad de Emory, en 1990.

Según Hyman, la compra masiva de acciones de GameStop no es racional, de hecho, argumenta, tal decisión de compra es incompatible con la teoría de la utilidad.

La teoría de la utilidad moderna tiene su origen en la teoría del valor esperado propuesta por primera vez por Blaise Pascal (1623-1662). Pascal argumentó que el valor de cualquier curso de acción podría determinarse multiplicando la ganancia que podría obtenerse en ese curso por la probabilidad de recibir esa ganancia. Se supone que este producto, que ahora llamamos valor esperado, representa una variable de decisión racional. El caso es que, amigos lectores, ustedes mismos lo han visto con sus ojos: las métricas de GameStop suministradas en párrafos anteriores, no se corresponden con su compra masiva cuando se tiene en cuenta su valor fundamental.

Entonces, ¿por qué la gente compró, y continúa comprando, tales acciones a precios cada vez mayores?

Para responder, Hyman cita el trabajo de Joseph Henrich y sus colegas quienes estudiaron cómo las personas responden a la injusticia de otros (Henrich, J., McElreath, R., Barr, A., Ensminger, J., Barrett, C., Bolyanatz, A., … & Ziker, «Costly punishment across human societies», Science, 312 (5781), 1767-1770, 2006).

El mencionado trabajo se refiere a la forma de articular la cooperación humana y el castigo de los tramposos. El castigo altruista (altruistic punishment) es la sanción que un individuo cooperador aplica a otro no-cooperador o tramposo (free-rider) pese a que tal acción punitiva conlleva también un coste para sí mismo. Esta peculiar modalidad de sanción ha sido interpretada como una conducta de tipo altruista, garante de la cooperación en los grupos humanos.

El caso es que a la gente no le gusta cuando los demás se comportan de manera injusta y el punto que Henrich y sus colegas desean destacar es que el resultado de su investigación es importante para las sociedades cooperativas: la cooperación exige que se trate a los demás de manera justa. El asunto todo es una “papa caliente» que tienen los reguladores en sus manos, en especial la Securities and Exchange Commission (SEC) norteamericana y más aún si hubo “naked shorting«.

GameStop es una demostración en vivo y directo de la acción articulada de castigo de unos (pequeños inversores e inversores de a pie) contra el comportamiento injusto percibido en otros (los grandes inversores institucionales y fondos de cobertura). Sin embargo, también es la demostración de una conducta irracional que está atentando contra los mismos accionantes. De hecho, el lunes 1 de febrero, a las 3:55 pm EST, la acción había llegado al nivel de los 227 dólares y ya para el martes 2 de febrero, fecha en que escribo este artículo, a las 10:45 am EST, se sumergió en una picada que la llevó a los 81 dólares.

 


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