Creada en el 2004, Conviasa es una aerolínea venezolana pensada para reemplazar a la extinta Viasa, con el propósito de que Venezuela volviera a tener una línea bandera. Teniendo su sede en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, el vuelo inaugural se realizó el 28 de noviembre de 2004, desde el Aeropuerto Caracas Oscar Machado Zuloaga, en Charallave, estado Miranda, hasta el Aeropuerto Internacional del Caribe Santiago Mariño, en la isla de Margarita, con un avión De Havilland Dash 7.

El 10 de diciembre de 2004, Conviasa empezó formalmente sus operaciones tanto nacionales como internacionales, perteneciendo inicialmente al extinto Ministerio de la Producción y el Comercio, la cual pasó luego a depender del Ministerio del Transporte Acuático y Aéreo.

El 28 de noviembre del pasado 2019 se conmemoró el décimo quinto aniversario de la empresa, que desafortunadamente terminó siendo manejada con una mentalidad castrense, presidida siempre por un militar. El que está al mando ordena y los demás cumplen, desarrollándose sin unos criterios de empresa autosustentable, sin uniformidad en los equipos operados.

Llegaron a tener un total de 35 aeronaves de 6 marcas diferentes, con promedio de 10,6 años, muchas de ellas con años paradas o abandonadas como chatarras en el aeropuerto de Maiquetía.

De la marca americana Cessna, el modelo 208 Caravan: 8

De la marca brasileña Embraer E-190: 16

Del consorcio europeo Airbus:

A319-100: 1

Airbus A340-200: 1

Del fabricante americano Boeing, el modelo 737-200: 1

Del consorcio Ítalo-Frances ATR, los modelos ATR 42 (3) y ATR 72 (3).

De la firma Canadiense DHC, actualmente de Bombardier, modelo Dash-7, parados desde hace un buen tiempo: 2

Esto solo ha generado un muy voluminoso, diverso y costoso inventario de repuestos, de 8 modelos diferentes de 6 diferentes suplidores, de diferentes partes del mundo.

Una costosa formación continua de una variada cantidad de mecánicos para las diversas aeronaves, los cuales, a su vez, se han ido marchando por los bajos sueldos.

La necesidad de una compleja estructura operacional al tener que haber ido formando tripulaciones en 8 diferentes equipos y la difícil tarea de cuadrar el entrenamiento recurrente anual requerido para cada equipo.

Desde sus inicios había sido una empresa inestable desde el punto de vista gerencial. En sus primeros 13 años tuvo 15 presidentes, es decir, cada uno de ellos con un promedio de función pública de 10,4 meses. Con la visión de corto plazo que tiene cada militar que sabe que está allí como máximo hasta que se retira.

Por otra parte, la corrupción presente. En 2016, con base en denuncias de irregularidades, el Ministerio Público privó de libertad al ex jefe de Conviasa, Leonardo José Sánchez Ramírez, por la presunta responsabilidad en la venta con sobreprecio de boletos nacionales e internacionales, así como fueron privados de libertad el gerente general de Comercialización, Francisco Salvador Mannuzza, y el agente de grupos chárter, Adrián Enrique Semprún, por la presunta comisión de los delitos de concusión, acceso indebido a sistemas de tecnologías de información y asociación para delinquir.

Asimismo, el gerente general de Operaciones Terrestres, Alberto Rafael Bogarín, y el gerente de Operaciones en Plataforma, Luis Alberto Salvatore, quedaron privados de libertad por presuntamente incurrir en los delitos de tráfico de influencias y asociación para delinquir.

También habían tenido una serie de siniestros, de los cuales los más recordados fueron:

-El 15 de diciembre de 2005, un De Havilland Canadá Dash 7, siglas YV1003, número de vuelo 2600, con 36 pasajeros a bordo y 4 tripulantes, se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto Internacional del Caribe Santiago Mariño de Porlamar debido a que el tren de aterrizaje derecho no pudo desplegarse. Después de una hora y media de quemar combustible, el avión aterrizó sin ningún lesionado.

-El 29 de noviembre de 2006, un Boeing 737-200, siglas YV102T, con 94 pasajeros a bordo, hizo un regreso de emergencia al Aeropuerto Internacional de La Chinita en Maracaibo, 10 minutos después de haber despegado, debido a la fractura de una ventana.

-El 30 de agosto de 2008, un Boeing 737-200, siglas YV102T, con 3 personas a bordo, se estrelló en la noche contra el volcán Cotopaxi a 50 kilómetros al sur de Quito, Ecuador. El avión se estrelló 5 minutos antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional Cotopaxi, que se encuentra a 80 kilómetros al sur de Quito, hasta donde se trasladaba desde Venezuela para ser devuelto a su anterior compañía por el mal estado de la aeronave.

-El 13 de septiembre de 2010, el Vuelo 2350, cuya ruta era Porlamar-Ciudad Guayana (Puerto Ordaz), cubierta por un avión ATR 42-320, siglas YV1010, con 47 pasajeros y 4 tripulantes a bordo, se estrelló en las instalaciones de Sidor, a 10 kilómetros del Aeropuerto Internacional Manuel Piar de Ciudad Guayana. 34 personas sobrevivieron, pero 17 murieron. Actualmente, los especialistas siguen investigando las causas de esta tragedia. Sin embargo, Conviasa suspendió sus operaciones hasta el 1 de octubre de 2010, con el objetivo de realizar una auditoría.

-El 13 de agosto de 2012, el vuelo 2197 de Conviasa, cubriendo la ruta Valera-Maiquetía operada por un ATR-72, siglas YV2421, sufrió un incidente al tratar de despegar del Aeropuerto Nacional Antonio Nicolás Briceño. El piloto tomó la decisión, tras haber escuchado una alerta, de frenar y debido a la longitud de la pista, se vio obligado a desviarse hacia unos matorrales. Kismara Franco, pasajera del vuelo, dijo que «los cauchos explotaron y el tren de aterrizaje tuvo daños».

Para abril del Año 2012 la Unión Europea prohibió que Conviasa utilizara su espacio aéreo «debido a numerosos problemas de seguridad derivados de accidentes y de los resultados de los controles en pista en los aeropuertos de la UE». La decisión fue tomada de forma unánime por el Comité de Seguridad Aérea (formado por representantes de los 27 países miembros, Croacia, Noruega, Islandia, Suiza y la Agencia Europea de Seguridad Aérea).

Posteriormente, en el año 2015, tuvieron una serie de incidentes en procedimientos de remolques en tierra. En abril chocaron, al remolcar el Airbus340, con otro avión CRJ y este a su vez choco un ATR. En julio el choque de dos Embraer 190, que implicó daños en el área del elevador y el timón de profundidad, ameritó una inspección por parte de la fabricante -la brasileña Embraer- para determinar la magnitud de los daños.

Las precarias condiciones de trabajo, entre diciembre de 2017 y febrero de 2018, generó un gran número de renuncias. De una nómina de 2.600 trabajadores en las estaciones del territorio nacional, alrededor de 1.040 presentaron su renuncia al Departamento de Talento Humano. 40% del personal decidió irse, unos se fueron para otras aerolíneas que desde diciembre de 2017 estaban pagando mejores salarios y otros se fueron a destinos como Perú, donde la oferta de trabajo les permite tener una mejor calidad de vida”.

Para el 19 de febrero de 2018 los trabajadores de la aerolínea estatal decidieron declarar la hora cero y paralizar sus actividades. Reclamaban por los bajos sueldos, la demora en el pago de bonos y por el acoso laboral. “El hecho de que el presidente actual nos amenace en cada asamblea, nos obligue a votar cada vez que hay elecciones y nos insista en que las puertas están abiertas para que el que se quiera ir se vaya, nos obliga a lanzar esta voz de alerta al Ministerio de Transporte Aéreo”, dijo un trabajador que prefirió no ser identificado para evitar represalias.

Todo lo anterior desembocó en la progresiva pérdida de confianza del público en un negocio manejado, sin ningún criterio gerencial, sin experiencia en aviación civil, en un negocio tan complejo como lo es el transporte de pasajeros, sometido a estrictas medidas de seguridad, al cumplimiento de precisos horarios, que ya durante años había venido dando tumbos, y siguió deteriorándose debido a:

1- La pérdida importante del personal técnico formado en Brasil y Francia, habiendo invertido sumas importantes de dinero en su formación, pero imposible mantenerlos con sueldos y salarios que la inflación destruye en un abrir y cerrar de ojos.

2- El alquiler de costosas aeronaves a las aerolíneas Laser, Avior y Turpial, para cumplir con vuelos programados a Argentina, Bogotá, La Habana y Panamá, así como traer pasajeros varados en Madrid, España.

3- La politización progresiva de la empresa, donde no se les da cupo a personas opuestas al gobierno, pero sí el tener que cumplir cada orden y ocurrencia de Nicolás Maduro, como llevar a Cuba a militares pertenecientes al Instituto de Estudios Estratégicos Operacionales de la FANB en vuelos especiales para su formación o adoctrinamiento.

4- El Plan Vuelta a la Patria, para traer de regreso a cientos de compatriotas en un total de 4 vuelos a Perú y otros 5 desde Chile, y todos de forma gratuita.

5-Utilización de aeronaves con registro de Conviasa para el transporte de Nicolás Maduro y sus ministros.

Es esta utilización política de Conviasa la que genera que este 7 de febrero la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, anexara a la lista de sancionados en Venezuela a la empresa y a todas sus aeronaves. Realmente, un certero golpe a la movilidad del régimen de Nicolás Maduro y de sus jerarcas, pero que pronostica el futuro cierre de la línea aérea. Ninguna de las compañías, americanas, europeas y brasileña, fabricantes de los equipos y suministradores de los repuestos, así como empresas de mantenimiento y servicio o aseguradoras, se arriesgará a unas sanciones del gobierno estadounidense por facturar unos pocos repuestos, servicios o seguros a la línea aérea estatal venezolana.