Iniciamos otro año y la Venezuela socialista está cada día más convulsionada y sometida por un régimen comunista perverso, sin escrúpulos y dispuesto a fusilar a quien sea necesario para preservar al poder, aun cuando se ha convertido en una cárcel para ellos debido a que la comunidad internacional los desconoce.

Iniciamos otro año de gobierno interino que preside el ciudadano Juan Guaidó, un gobierno que fue cuestionado a finales de 2019 por los grotescos casos de corrupción en los que estaban vinculados los supuestos diputados de “oposición” que hoy han decidido quitarse la careta y autoproclamarse como los nuevos directivos de la AN; pero tampoco olvidemos que durante 2019 el gobierno interino decidió acudir al llamado del chavismo para “dialogar” en Oslo y Barbados. Otro hecho vergonzoso fue aquel día que la AN le abrió las puertas a los diputados del PSUV que habían abandonado su curul para irse a la constituyente cubana de Diosdado Cabello. Cada acción de 2019 ha tenido sus consecuencias durante la instalación del nuevo período en la AN, en la que Juan Guaidó continúa como presidente interino.

Nuevamente queda evidenciado que la libertad para Venezuela no llegará a través de falsos diálogos ni estafas electorales, el régimen castrochavista se apoderó de todo un país donde la única solución para arrebatarles el poder secuestrado desde hace 20 años es usando la fuerza, sí, usando una fuerza superior a la que el régimen pueda emplear para aniquilar a los ciudadanos que salen a las calles.

El comunismo no entrega el poder, los terroristas no dialogan, simplemente se les derrota; el narcotráfico no entiende de procesos “electorales”. En Venezuela no existe un “mal gobierno”, no existe institucionalidad. Es inadmisible que a estas alturas los debates en la Asamblea Nacional sean en función de condenar las acciones del régimen, que cada día se apodera más de la voluntad de los venezolanos , pues cada minuto que transcurre juega en su contra, son vidas inocentes que se pierden… si existiese la voluntad por parte del gobierno interino de tomar medidas concretas para lograr lo que la mayoría de los ciudadanos piden a grito: libertad.

Después de haber pasado 20 años donde se han aplicado las mismas estrategias obteniendo como resultado el avance del comunismo y su radicalización en el poder, es hora de mirar a otros horizontes, no podemos seguir confiando en una clase política que solo ha servido para que una tiranía se perpetúe en el poder. Los venezolanos lo hemos entregado todo en las calles y acudiendo a centenares de llamado de la “oposición” integrada por la ex Coordinadora Democrática, ahora convertida en Mesa de Unidad Democrática; por allí no es el camino, no es dialogando ni acudiendo a “elecciones” convocadas por La Habana. Vivimos una ocupación del régimen de los Castro y de Rusia, apoyados por la guerrilla de Colombia y células de grupos terroristas del Medio Oriente.

El conglomerado criminal que mantiene a Venezuela bajo el secuestro necesita aumentar ese control para financiar proyectos de la izquierda internacional y expandir el socialismo del siglo XXI.  La libertad no se hereda ni se mendiga, la libertad se lucha y cuando se conquista, se defiende. Los venezolanos hemos luchado dejando cientos de caídos en el camino, es por ello que necesitamos del acompañamiento de fuerzas que nos  puedan proteger y que podemos conseguir a través de mecanismos como el TIAR.

Sin fuerza no hay libertad.


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