Por Rosa Estaba, profesora de la UCV

Por ser de sumo interés, transcribimos palabras de la profesora Rosa Estaba en representación de los ganadores del Premio Juan Manuel Cagigal de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat de Venezuela, brindadas en Caracas, el 30-11-2022.

El ser humano, como individuo o como miembro activo de una sociedad, no podría mantener cierta autonomía de acción, de pensamiento, de elección y de control sobre su devenir, sin la conciencia o la comprensión teórica o práctica del acontecer de alguien o de algo.

No podríamos empoderarnos de las decisiones complejas que nos corresponde sobrellevar en el transcurso de nuestras vidas, si no dispusiéramos de la infinidad de herramientas que nos hemos proporcionado a lo largo de la historia. Es admirable el conocimiento científico, florecido en la experimentación de fenómenos dirigidos a verificar la verdad. No menos asombroso es el bagaje abrazado por el conocimiento popular, nacido de las creencias producidas por cada cultura y que ha servido de estímulo para la búsqueda de la verdad.

Movida por mi convencimiento de la fuerza de este principio es que, en nombre de quienes me acompañan en este homenaje y del mío propio, quiero felicitar y agradecer a la Academia. Felicito y agradezco la iniciativa de estimular la excelencia en el desarrollo del conocimiento, al invitar cada año a participar para optar al premio Juan Manuel Cagigal, otorgado a libros realizados por profesores e investigadores universitarios y profesionales en el campo de la Ingeniería y el Hábitat.

En esta oportunidad, la Academia nos reconoce el esfuerzo intelectual empeñado en varias obras. La de mi autoría es un trabajo de Geografía de Venezuela que recoge la historia de Venezuela escrita en el territorio -como atinadamente la calificó una allegada muy querida-.

Las otras versan sobre temas cruciales en los campos de la ingeniería del software, el desarrollo sustentable, la eficiencia energética, las telecomunicaciones en el emprendimiento, la geología, la gravimetría y la tectónica y el problema del urbanismo regional incierto en Venezuela.

En representación de los homenajeados, les reitero: ¡felicitaciones y gracias! ¡muchísimas gracias!

Y, ¿por qué el nombre de Juan Manuel Cagigal?

La Academia escogió a uno de los más preclaros hombres de nuestra ancestral historia colonial de tránsito a la republicana.

Juan Manuel Cagigal y Odoardo fue un ingeniero, militar, matemático, geógrafo, astrónomo y periodista. Nacido en 1803, en Barcelona, la nororiental ciudad de la hispanoamericana Capitanía General de Venezuela, fallece en 1856, en el poblado vecino de Yaguaraparo.

Era hijo del matrimonio entre el brigadier del ejército real Gaspar de Cagigal y del Pontón -miembro de la familia de los marqueses de Casa Cagigal-, y la cumanesa Matilde Odoardo Bucet de Gran Pré. Siendo un niño de 11 años es llevado a España, tras la muerte de su padre en 1810, funcionario que ocupó importantes cargos.

Entre 1816 y 1828, cuando librábamos la cruenta Guerra de Independencia, Cagigal recibía educación en España y Francia. Después de asistir al Cuerpo de Húsares Montados y al de ingenieros en la Universidad de Alcalá de Henares, en 1823, viaja a París, donde ingresa a las cátedras que regentaban algunos de los entonces destacados matemáticos y físicos del mundo.

En 1828, regresa a la tierra natal que nunca olvidó. Habían transcurrido siete años después del 24 de junio de 1821, fecha de la decisiva Batalla de Carabobo, en la que el ejército patriota derrota a los remanentes de realistas en Venezuela. A su llegada, José María Vargas, el Presidente de Venezuela, lo recomienda para trabajar en el supra gobierno de la Gran Colombia, que nos unía jurídica y administrativamente con la Nueva Granada (actualmente Colombia y Panamá) y con Quito y Guayaquil (hoy el Ecuador).

La petición no es aceptada. Pero, no cesa en dar rienda suelta a su inquietud por los destinos de la Venezuela republicana.

En 1829, se integra como miembro fundador de la Sociedad Económica de Amigos del País. Desde su posición de secretario de correspondencia en 1829-1830 y en 1841, cooperaba con la institución antecesora de las Cámaras de Comercio de Caracas y de Maracaibo, creadas a finales del siglo XIX, y de las que proliferarían por todo el país, hasta erigirse en la génesis de la posterior Fedecámaras. Secundaba doctrinas análogas a las del cuerpo cupular del empresariado de Venezuela, instituido desde 1944 con el objetivo de impulsar el desarrollo y la diversificación de la economía nacional.

Cagigal se adhería a un movimiento que tenía como norte estimular el desarrollo económico e intelectual de Venezuela, teniendo como base a un Estado moderno que se limitara a ejercer las funciones ejecutivas, legislativas y judiciales y a ofrecer condiciones para la creación y el fortalecimiento del trabajo individual. Se sumaba a una asociación que colaboró con el gobierno en el establecimiento de contextos que promovieran las actividades económicas privadas, y en el estímulo de estudios y propuestas en torno a problemas, tales como la situación productiva del país, las políticas tributarias y fiscales o la creación de un banco encargado de actividades de financiamiento y créditos.

Habiendo dejado los ofrecimientos de dirigir sendas cátedras de Matemáticas en Madrid y en París, en 1831, crea y dirige la entidad precursora de los estudios de Ingeniería en el país. Crea y dirige la Academia Militar de Matemáticas de Caracas, adscrita a la Universidad Central de Venezuela -la UCV- y, por añadidura, funda el popular observatorio Cagigal, el primero del país y originario del actual Observatorio Astronómico y Meteorológico de Caracas.

Además de su vocación científica, era un humanista. Dio clases de literatura en la misma UCV y creó el periódico Correo de Caracas, de la mano de Fermín Toro y de José Hermenegildo García. En este diario editado de 1838 a 1841, publicó una serie de artículos, en los que disertó sobre temas como el trazado de la carretera a los valles de Aragua y de la carretera y el ferrocarril Caracas-La Guaira.

En su legado de escritos destacan: Curso de astronomía, Memorias sobre integrales entre límites y Tratado de mecánica elemental.

Con similar ahínco y responsabilidad, asumió distintos cargos públicos, desde juez de Imprenta y director de Instrucción Pública, hasta diputado y senador en el Congreso Nacional. Intervino en los debates parlamentarios sobre la adopción del sistema métrico decimal, trabajó en la formulación de la Ley Orgánica de las Provincias y formó parte de la comisión evaluadora del polémico Tratado Pombo-Michelena de 1833, con el que se intentó delimitar la frontera entre la Nueva Granada y Venezuela.

Su inclinación por la Geografía no solo lo impulsó a ascender dos veces la Silla del Ávila y a interesarse en los trabajos corográficos en los que Agustín Codazzi describe las provincias de Caracas, Coro, Barquisimeto, Barinas, Cumaná y Guayana. En 1839, le correspondió examinar y aprobar a los fines de su publicación, el Atlas y la Geografía de Venezuela, la monumental obra patria confeccionada por el geógrafo italiano.

Somos galardonados bajo la aureola de una prominente figura de nuestra historia.

Una figura que debemos celebrar y emular. Un venezolano que comprendió que sin conocimiento no es posible la libertad y que siempre estuvo comprometido con su país.

Lo evocamos, en 1956. En el Aula Magna de la UCV se conmemoró el primer centenario de su muerte. En un homenaje del Colegio de Ingenieros, Leopoldo Martínez Olavarría señaló:

“No se puede asociar el nombre de Cagigal únicamente a la fundación de los estudios matemáticos en Venezuela, pues la Academia de Matemáticas instalada en 1831 fue el inicio de la ingeniería venezolana, que conllevó en 1861 a la fundación del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

En 2004, la Academia le dedica un Boletín a su memoria.

Hoy, al recibir este galardón, rendimos tributo a un civilista modernizador que debemos erigir en semblanza para los coterráneos, en especial para quienes hoy luchan y se cultivan desperdigados a lo largo y ancho de nuestro planeta, y unidos por el recuerdo de la tierra natal.

Ambiente: Situación y retos es un espacio de El Nacional, coordinado por Pablo KaplúnHirsz

Email. [email protected] y web: www.movimientoser.wordpress.com


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