Borrell
Josep Borrell en la sesión plenaria del Parlamento Europeo

Parece que la actual temporada no está resultando muy favorable para quienes aún despachan desde Miraflores por cuanto vienen sufriendo serios reveses en diferentes escenarios, lo cual pudiera presagiar algún desenlace.

En efecto, en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (con sede en Ginebra) fue aprobado el informe de la Misión de Verificación de Hechos (IFFM) designada por ese cuerpo  para investigar la situación de Derechos Humanos en Venezuela. El contenido ampliamente difundido de dicho informe requería  ser presentado al órgano que lo encargó para recibir la condición de documento oficial de la organización internacional. Conviene echar un vistazo al resultado de la votación de los 47 miembros de ese cuerpo.

22 Estados , incluyendo todos los de la Unión Europea que son democráticos sin excepción, se pronunciaron por la aprobación. Lo mismo todos aquellos miembros del Consejo que además lo son paralelamente de la OEA (Argentina, Bahamas, Brasil, Chile, Perú y Uruguay). Conviene destacar el cambio diametral dado por Argentina, quien apenas días antes en el Consejo Permanente de la OEA se había pronunciado a favor de Maduro & Cía. a través de un discurso insólito de su representante que tuvo que ser inmediatamente desautorizado por su gobierno en medio de un gran escándalo argentino e internacional.

Lamentable la actuación de México, cuyo gobierno en insólita –aunque no imprevisible– muestra de imbecilidad política prefirió abstenerse haciendo comparsa con otros 25 que al actuar de esa manera confirmaron aquello de que mirar para otro lado y desentenderse ante una situación comprometida equivale a hacerse cómplice de la misma. Visto está también que en África (Angola, Namibia, Burkina Faso, Camerún, Congo, Libia, Mauritania, Senegal, Nigeria, Somalia, Sudán y Togo) nada tenemos que buscar aun cuando el difunto mucho los cortejó creyendo que los hipnotizaría con sus dotes de encantador de serpientes y chequera, entonces inagotable. Muy lamentable también que la India –la más grande democracia del planeta– prefiriera hacerse a un lado sin acompañar al castigado pueblo venezolano y optar por la abstención. Por lo menos ya sabemos quiénes son nuestros amigos y quiénes son los que observan pasivamente cómo la tragedia arropa a Venezuela.

Pero hubo otros peores –solo dos– que junto con Venezuela optaron por impugnar el informe –Eritrea y Filipinas– cuyas credenciales en materia de derechos humanos avergüenzan. Si bien el rencor prolongado no es buen consejero para las relaciones internacionales, tampoco deberá faltarse a la memoria cuando la ocasión se ofrezca.

Segundo palo: la aprobación del mandato de la Comisión Independiente para que por dos años más continúe su trabajo, el cual –seguramente– seguirá siendo impedido por el procerato “bolivariano” que aún proclama que todo esto es un complot urdido por la “derecha” enquistada en gobiernos que no representan a sus pueblos (Diosdado dixit).

Tercer palo de la semana: la interpelación al Sr. Borrell en el Parlamento Europeo en el que se criticó ácidamente su misión semiclandestina a Venezuela que, si bien culminó en un fracaso, sirvió para revelar la existencia de conversaciones desde hace varios meses con distintos actores del drama venezolano y –de paso– para dejar al ingenuo Capriles colgado de la brocha. Borrell, si bien comparó a Maduro con Lukashenko, llevó regaño parejo con la especial participación del diputado Leopoldo López Gil, quien demostró su extraordinaria transformación de venezolano tranquilo y contemporizador a la de eficaz europarlamentario español fustigador de las marramucias del catalán hoy convertido en aparente réplica del impresentable Zapatero aunque con un poco más de estilo. Quedan pendientes las respuestas a la interrogante de quién invitó y pagó el avión privado en que Borrell viajó a fin de mejor entender para quién juega don Josep y la dupla de Sánchez y el “coleta”, de cuyas intenciones inmediatas y mediatas abrigamos razonables dudas.

Cierto es que Nicolás hasta ahora no ha dado el brazo a torcer alegando que la Constitución no le permite hacer cambios en la fecha electoral. ¡Riñones tiene Ud., señor usurpador! Siga así mientras la soga se termina de anudar alrededor de su pescuezo y los cazadores de recompensas terminan de cuadrar su entrega para que pase algún tiempito visitando a sus sobrinos, que todavía –según recientísimo dictamen de la Corte Suprema de Estados Unidos en recurso de apelación, deberán pasar algún tiempito en el “imperio” y seguramente lo extrañarán a Ud. y a la “tía Cilia”.

Tal como con frecuencia decimos en esta columna: nada de lo anterior va a poner más barata la harina precocida ni más fácil el acceso a la gasolina pero –a modo de consuelo– no olvidemos el suplicio chino de la gota de agua que siempre termina por horadar la piedra o el cráneo de una víctima.

 


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