Por años, el país se ha visto obligado a negociar con sus vecinos la definición de sus fronteras y desarrollar estrategias diplomáticas sobre sus derechos territoriales ajustados a los esquemas de los tratados internacionales. Para poner en contexto los aspectos a tratar, la diplomacia de nuestros gobiernos democráticos prestaron mucha atención a estos asuntos.

La democracia hizo gala de soberanía y defensa nacional, pero ahora, el régimen ha desmembrado el territorio, ha estimulado la apropiación de Venezuela por parte de países explotadores de recursos y que, de manera irresponsable abandona el derecho de territorios en reclamación y en las próximas acciones en los tribunales internacionales está cantada la pérdida del territorio Esequibo producto de una estrategia permisiva, orientada, a la entrega de la soberanía a países extranjeros que fortalezcan su política dictatorial.

Todo este esfuerzo en las relaciones internacionales ha sido desatendido mediante una diplomacia ineficaz, manejada por inexpertos, sin conocimiento siguiera de los protocolos internacionales, simples burócratas, que por cierto en el denominado gobierno legítimo se ha continuado con esa práctica con el nombramiento de personal no apto para tales fines, sino más bien de relacionistas con objetivos no muy claros.

La situación mencionada ha favorecido el apoderamiento del país dentro de una estrategia continental normada por el Foro de Sao Paulo, cuyo operador tiene bandera cubana. Desde hace ya muchos años infiltraron a sus agentes en Venezuela y en otros países con la justificación de ser embajadas sociales, educativas y sanitarias, cuando en realidad son fichas del Partido Comunista, milicianos destinados a llevar a cabo una invasión silenciosa con el apoyo de una nueva táctica, penetración electoral fraudulenta y apoderamiento institucional y empresarial, lograr la dependencia de sus elegidos y controlar como provincia a todo un país.

Logrado el propósito del apoderamiento nacional, con la ayuda de militares y  fanáticos sembrados previamente en el ejército, se perfecciona aún el adoctrinamiento militar venezolano en Cuba destinado a para formar ideólogos militares. Esta acción se consolida con la creación de la sala de Seguridad y Contrainteligencia en Venezuela cuyo propósito es el control de la información, tales como los procesos de Registros y Notarías Públicas, el Sistema de Cedulación y Pasaportes, Aduanas y los servicios de inteligencia policial y militar.

Estas actuaciones se consolidan con el dominio de la jurisdicción judicial, normando sus acciones, complementado con la creación de empresas de telecomunicaciones que operan y mantienen el sistema de información, el control del cable submarino y del satélite Simón Bolívar, por cierto, perdido o destruido por su incapacidad. Se apropian de buques tanqueros y controlan la comercialización, y satisfacen de materia prima sus propias  refinerías.

Toda esta estrategia ejercida a través del régimen ha permitido desarrollar políticas antinacionales. El ejército invasor con miles de milicianos, con estructura militar de combate, con equipo ruso, chino e iraní establecieron un fuerte en el país, listo para exportar la revolución y desestabilizar al continente contribuyendo a sembrar el caos en cualquier parte, cuyas acciones ya son ejecutadas en varios países, incluido Estados Unidos.

No hay que olvidar que también hay invasores rusos, chinos, turcos, sirios e iraníes que han construido un puente para operar sus propios intereses, explotan sin misericordia los recursos usando la táctica de cientos de acuerdos y tratados ilegales, favoreciendo el crimen organizado y retando a las democracias del globo,

La guerrilla narcotraficante reservó su comarca a lo largo de una larga frontera facilitando su perverso comercio ilegal. Los chinos e iraníes y una suerte de comunidad de Babel se apropiaron de Guayana, gobernadas por militares, sectas, pillos y empresas del crimen organizado.

La oposición, con su única entidad representada por la Asamblea Nacional, levemente democrática, es obligada a bailar con ellos y los expone como un trompo servidor; recibe burlas, desplantes, cárcel, represión y desprecio, incluso, los obliga a su reconocimiento y los legitima firmando acuerdos por debajo de la mesa con la argumentación de la crisis humanitaria haciéndose virtuales cómplices de sus planes y potencialmente enquistados en el submundo de un poder que no tienen, medran, y caen en la trampa de complacer la exigencia del usurpador de celebrar elecciones parlamentarias para así tener el chance de seguir en lo mismo, mantenerse en un poder chucuto, encabezando organizaciones partidistas sin militantes.

Dentro de este entorno, el daño es evidente con su natural impacto en los derechos humanos, fortalecimiento de la violencia, persecución y ayuda a la desestabilización foránea, Todo un complejo geopolítico que solo conduce a que Venezuela y Cuba sean el epicentro del infierno y, por tanto, su supervivencia política no se puede permitir en aras de la paz mundial.

Luchar contra una estructura tan poderosa y malévola ya no es una opción única de los venezolanos, el tema se internacionalizó, de tal manera que entramos en el ajedrez geopolítico cuyas estrategias democráticas nos hacen tomar partido sin capacidad de decisión, de tal manera que tenemos que ayudar con una dosis de sinergia resistente y rebelión para rescatar al país con la ayuda de una adecuada coalición de fuerzas democráticas en el país que nos fue arrebatado.

No, puede haber concesiones con el crimen organizado internacional, ni con las fuerzas de ocupación para recuperar al país, independientemente de que la buena voluntad de la oposición oficial llame a la unidad y al perdón cristiano. El negocio con delincuentes nos hace delincuentes, de no ser de esta manera, diremos como decía un popular comentarista deportivo, buenas noches, este juego se acabó.


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