La creación del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) como instituto adscrito a la UCV, a mediados del siglo pasado como lo especifica su página web, ocurre en un momento crucial del acontecer venezolano, cuando el país regresaba a la vida democrática luego de la dictadura perezjimenista, y se respiraba un aire optimista en torno a la necesidad de la planificación del desarrollo, y en la región se tenía grandes esperanzas en superar las trabas que imponía el subdesarrollo.

Detallando un poco más su historia, promovió durante las décadas de los ochenta y noventa una expansión y diversificación de sus programas en investigación y docencia, en primer lugar, posgrados de maestría y especialidades y posteriormente el programa de Doctorado en Estudios del Desarrollo.

Su producción literaria y su brillante trayectoria atrajo a numerosos profesionales universitarios, a conocer e intercambiar con prominentes investigadores nacionales e internacionales, quienes eran reconocidos en el mundo por sus conocimientos en materia de estudios latinoamericanos en el contexto político, social y económico.

En mi caso particular, ser estudiante del Cendes significó una oportunidad única de saldar cuentas con lo aprendido en el ambiente académico y en la praxis política, que había tenido en ese contexto un episodio crucial con la caída del Muro de Berlín y el derrumbe del ficticio socialismo real en la última década del siglo XX.

Por tanto, significó una escuela de vida que desanudó los mitos que distorsionaban la visión de la sociedad planetaria y en el área de investigación de interés, como lo ha sido el abordaje de los estudios del trabajo, destrabar los prejuicios que impedían reconocer la dinámica de los actores que determinan las relaciones laborales en el siglo XXI.

Esta fructífera actividad del Cendes la ha desplegado en el fragor de una de las etapas más duras de la historia republicana, a la que se ha tenido que enfrentar la casa que vence las sombras, como reza el lema universitario ucevista, ofensiva brutal gubernamental que no ha impedido que la UCV se ubique entre las primeras universidades de Latinoamérica y la primera en el ranking 2020 de universidades públicas del país.

Incluso, a pesar del cerco o bloqueo presupuestario que han sufrido las universidades nacionales por parte del régimen autoritario, a fin de que estas claudiquen y cierren sus puertas, sufriendo todo género de agresiones, no ha podido obstruir que egresen decenas de miles de nuevos profesionales universitarios a todos los niveles de pregrado y en el caso del Cendes hayamos podido culminar magíster y doctores en estudio del desarrollo.

Para quienes cursamos estudios en numerosas sesiones en sus aulas es un honor reconocer a todo su personal, obrero, administrativo, directivo y docente, y específicamente a mi tutora, la profesora Consuelo Iranzo, su apoyo en la formación que recibimos, y retribuir de nuestra parte el apoyo que requiere el Cendes a fin de que continúe con su histórica misión de formar los investigadores, docentes que Venezuela necesita para su reconstrucción en un contexto de autonomía universitaria y de libertades democráticas.


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