Vivimos la edad de oro del podcast en Venezuela. Un género que bebe de la tradición del cine, de la radio y la televisión, para crear una forma nueva de híbrido que tiene su catapulta en redes sociales, buscando romper los bloqueos de censura que impone el régimen de inteligencia ruso, chino y cubano.

Ante la censura de medios que decreta Conatel, CNAC y el Minci, el podcast se revela como un fenómeno de insumisión e insurrección comunicacional que hubiese apasionado al mismísimo profesor Antonio Pasquali.

Es lógico que en el país sea un formato que adoptan especialistas en el área, teóricos y cultores del periodismo de paz, como el caso de Luis Carlos Díaz y Naky Soto, pioneros de la conversación grabada primero en Hangout y luego con el look estilizado que caracteriza a la tendencia.

Ambos sufren una injusta persecución por disentir y expresarse con libertad, siendo afectados por unas palabras que sacaron de contexto de una de sus emisiones durante la época del apagón eléctrico de marzo de 2019.

Todavía se les impide salir del territorio nacional, en un juicio absurdo y amañado, cuyo proceso algunos consienten con su silencio o simplemente justifican por desprecio a la profesión. Seguimos pidiendo que termine su cacería de brujas, que los dejen trabajar y gozar de sus plenos derechos ciudadanos.

El podcast ha alcanzado una dimensión internacional y generacional, en los programas que hacen humoristas de la diáspora como George Harris, Erika de la Vega, Alex Goncálves, Jean Mary, Jon Aquaviva y los integrantes de La Escuela de la Nada, uno de los más seguidos y escuchados por los jóvenes que se cansaron del tono solemne, impostado, falso y estereotipado de los canales oficiales, de las televisoras asociadas o anuladas por la mafia de los enchufados.

Mientras la pantalla chica evade y esconde la realidad, bajo un manto de obviedad e hipocresía, los podcasts llenan un vacío al hablar de cuestiones urgentes y emergentes, que conectan con las sensibilidades alternativas de las audiencias interactivas.

La polémica queda servida en los espacios de disidentes y partisanos que pasaron de las emisoras a las tribunas de Youtube, tocando temas álgidos desde el extranjero.

Daniel Lara Farías y Neomar Hernández diseccionan el acontecer político, con desparpajo e irreverencia, generando debates que trascienden al plano de Twitter.

En Caracas ha crecido una incipiente industria de producción que estimula a un sector deprimido de la economía audiovisual, ofreciendo oportunidades de empleo.

A la cabeza del renacimiento distinguimos el nombre de compañías como el Patio Content Studio, que comandan emprendedores y cazatalentos como John Snacks, quienes saben leer los gustos de la masa en Instagram.

Ahí surge la propuesta deslenguada de Entre Grados, recuperando aquella costumbre de escudriñar en la vida íntima de las celebridades, al calor de unos tragos.

No faltan los críticos de rigor y las beatas que se escandalizan, por una de tantas variantes que toma la comedia y el algoritmo de los influencers, con el propósito de capitalizar un mercado en pleno apogeo.

Antes de condenar, con base en prejuicios, conviene estar atentos y ubicarnos en donde nos sintamos cómodos y elevados, según sea el caso.

Sin duda, hay lugares por descubrir, técnicas por aplicar, contenidos por desarrollar. Lo importante es que conservemos la conciencia de conseguir una identidad, una voz singular, en una galaxia saturada de memes, estereotipos, clichés y copias piratas.

La gente aprecia una cámara digital que capta los colores y las texturas, así como la excelencia en el registro de sonido, revisitando los orígenes de las llamadas “talkie movies” de los años treinta y cuarenta.

La era de los largometrajes parlantes ha evolucionado hasta llegar al tiempo de las narrativas del milenio, cara a cara, rompiendo la cuarta pared y el acartonamiento de la vieja escuela.

Si a ello agregamos dos personas que manejan y dominan su material, pues encontraremos unos amigos que oír y ver por al menos media hora, como los chicos de “Saifi” que reivindican la ciencia ficción.

Recientemente nos unimos a la podcastmania con Storytelling, comentando series, películas y asuntos de actualidad, al lado de Luis Bond y Malena Ferrer.

La idea es no resignarnos y hacer resistencia.