A esta fecha, antes de las primarias del Partido Demócrata en Carolina del Sur este sábado, Bernie Sanders es el preferido en las encuestas nacionales y quien ha acumulado el mayor número de delegados a la convención que escogerá el candidato presidencial en julio.

Pete Buttigieg, el joven ex alcalde de South Bend, Indiana, va de segundo en la acumulación de delegados (26 contra 43 de Sanders), el ex vicepresidente Biden va de tercero (13), seguido por Elizabeth Warren (8), senadora de Massachusetts, y por la senadora Amy Klobuchar (7), de Minnesota.

Las dos primeras votaciones primarias, en Iowa y Nueva Hampshire, tuvieron una participación abrumadora de electores de raza blanca. La tercera, en Nevada, tuvo un electorado más variado, 1 de cada 5 electores de origen hispano. En las primarias de este sábado, en Carolina del Sur, 60% de los votantes son de raza negra y se pronostica que Joe Biden cuenta con la mayoría.

La gran pregunta que se hacen los votantes demócratas es quién de los precandidatos está en capacidad de derrotar a Donald Trump en noviembre. Como opción a esa interrogante surgió hace poco un contendor que participó en los dos últimos debates televisados, pero no en las primarias habidas hasta el momento: el ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg. En los tres meses de Bloomberg como precandidato se ha gastado medio millardo de dólares en publicidad, que le han servido para colocarse de tercero en las encuestas nacionales, detrás de Sanders y Joe Biden.

Bloomberg reúne un conjunto de cualidades que lo hacen atractivo entre demócratas moderados y republicanos descontentos con Trump. Es mucho más rico que el actual presidente, con una fortuna mil millonaria que se labró por sí mismo y no por herencia ni ayuda de sus padres, como es el caso de Trump. Fue alcalde por tres períodos de la ciudad con la mayor complejidad de problemas y mayor diversidad de Estados Unidos y dejó un buen legado en las áreas de criminalidad, educación, salud, medio ambiente y de inserción social de los tradicionalmente menos servidos. Su negocio principal es el de la prestigiosa agencia de noticias y de asesoría financiera y de inversión que lleva su nombre, mientras que Trump se vanagloria de haber utilizado las protecciones legales del sistema económico norteamericano que le permitieron declararse en bancarrota por lo menos seis veces en sus hoteles y casinos.

En el plano caritativo, Trump tuvo que pagar en diciembre una penalidad de 2 millones de dólares a 8 organizaciones de caridad de Nueva York, por haber utilizado fondos que recogió para su fundación en la promoción de su candidatura presidencial y en pagar deudas de sus negocios. Bloomberg ha invertido millones en campañas en favor de la protección del medio ambiente, en contra del uso y abuso de drogas y cigarrillos y contra la proliferación de armas en Estados Unidos.

Si la gran pregunta es quién puede ser el mejor competidor frente a Trump, la interrogante que sigue es si ese contendor ideal puede ganar las primarias. La incógnita comenzará a despejarse primero en Carolina del Sur, donde si Biden no gana le va a ser más difícil derrotar individualmente a Sanders. Pero si gana, el triunfo le servirá para mantenerse competitivo. Carolina del Sur aporta 63 delegados a la convención. Biden tiene 24,5% en las encuestas de ese estado. Sanders lo sigue con 21,5%.

Pero la película se verá aún más clara tres días después, en el llamado Supermartes, cuando 14 estados (40% de la población de Estados Unidos) participan en las primarias y aportan 1.357 delegados comprometidos. Aquí será la primera vez que Michael Bloomberg estará incluido en las papeletas de votación y la suma de sus comerciales publicitarios habrá aumentado significativamente en ese momento en cada uno de esos estados.

Sanders tiene cómo contrarrestarlo con una organización que ha venido consolidando desde que compitió en 2016 con Hillary Clinton. Biden no tiene cómo competir en el plano económico y probablemente tenga menos organización que el senador de Vermont. Tendrá que apoyarse en su prestigio.

¿Quién es el mejor candidato? Hay dos maneras de verlo. Una, lo que representa cada quien de acuerdo con sus planteamientos. La otra es ver cómo se relacionan esos planteamientos con las aspiraciones de los electores, en lo cual influyen factores raciales, etarios, educacionales, geográficos y de posición social.

Bernie Sanders tiene ventajas en el segundo aspecto. Desde su campaña de 2016 viene refiriéndose a los temas que más preocupan a los estadounidenses, con énfasis en la inequidad económica y social que percibe hoy día la mayoría de los norteamericanos (61%, según el Pew Research Center). Casi 80% de los demócratas piensa que hay mucha inequidad en Estados Unidos y ese es el tema en que más se ha afincado el autodenominado socialista democrático. Los demás precandidatos se refieren también al tema, pero con soluciones menos radicales; por ejemplo, en el tema de la salud. Sanders promete un sistema público de salud sin aseguradoras privadas. Los demás, a excepción de Elizabeth Warren, prometen variantes de un sistema híbrido público y privado.

Lo que cada quien representa es igualmente importante. Si se trata de derrotar a Trump, hay que atraer una masa de votantes lo suficientemente amplia que incluya a independientes que tienden a votar por los republicanos y a los republicanos insatisfechos. El radicalismo de Sanders, que en los últimos días ha hablado de “aspectos positivos” de la Cuba de Fidel Castro, presenta debilidades ante este tipo de elector, al punto de que eleva el riesgo de que los demócratas pierdan las curules ganadas en la Cámara Baja del Congreso en 2018 y hace más difícil para el partido la conquista del Senado.

De las otras opciones de triunfo planteadas hasta ahora por los demócratas frente a Trump, Biden empezó y se mantuvo como favorito hasta la realización de las tres primeras elecciones primarias, pero su posición ha venido declinando en las encuestas mientras Sanders y Bloomberg han crecido. Su condición inicial de favorito le permitió venderse como quien estaba en mejores condiciones de vencer a Trump, explotando su imagen de hombre honesto, moderado y experimentado, identificado tradicionalmente como cercano a la clase trabajadora y respaldado por una importante porción de la comunidad afroamericana. En eso se concentró su mensaje. Hasta que surgió Bloomberg, y Sanders y Buttigieg lo superaban en las tres primeras votaciones primarias.

Biden está obligado ahora a ajustar su mensaje, mientras Bloomberg bombardea a los votantes diariamente con publicidad en TV y redes sociales, tocando todos los temas prioritarios de la campaña. Y Sanders se concentra en la movilización de la organización que tiene a su alcance.

En el papel, hay un cuarto candidato con mucho potencial, débil hasta el momento entre las comunidades afroamericana y latina, sin las cuales es muy difícil para un demócrata ganar la nominación presidencial. Pete Buttigieg, el ex alcalde de Indiana, es un millennial con preparación de Harvard que peleó en la guerra en Afganistán. La generación del alcalde Pete, como lo llaman,  junto con las generaciones Z y X, de 18 a 53 años de edad, superan en participación electoral a los baby boomers y generaciones anteriores, según datos del censo y del Pew Center. Desafortunadamente para Buttigieg, Sanders, de 78 años, tiene una inmensa ascendencia entre los votantes más jóvenes, con más de 4 años cultivándolos. Sanders demostró en Nevada que puede tener pegada también con los latinos y los afroamericanos. Y estos últimos pareciera que se dividirán en tres toletes, la mayoría con Biden y Sanders, y en alguna medida otros con Bloomberg.

Otra incógnita respecto al alcalde Pete es su condición de homosexual. Hasta ahora, ello no parece haberlo afectado en los comicios donde ha participado. Basta ver cómo funcionaría esa variable en una elección nacional contra Trump.

De las dos damas que aún figuran en pizarra, si sobreviven las primarias del sábado, en Carolina del Sur, el Supermartes será para ellas un reto mayor. La senadora Warren se ubica en la corriente progresista más radical, pero ese terreno está siendo abonado cada vez con más fuerza por Sanders. Y la senadora Klobuchar es una centrista que no ha demostrado tener dinero ni organización suficientes para superar a Bloomberg, Sanders o Biden en las contiendas que comienzan con el Supermartes. Pero…

El juego no termina hasta que termina, como diría Berra.

@LaresFermin