Es un hombre hecho para la transición. Su experiencia diplomática jugará un rol preponderante en momentos en donde debe prevalecer la ecuanimidad para poder avanzar en soluciones de gran cirugía política. Edmundo González Urrutia se encontrará al frente del gobierno con un estado altamente descuartizado y corrompido hasta la médula. La dictadura derrotada electoralmente tratará de alimentar el caos para dinamitar desde el principio la transformación indispensable. Allí es donde es fundamental tener al frente de la administración a quien sabe manejarse entre la conflictividad inducida. Un gobernante al que no le tiemble el pulso para tomar decisiones con el concurso de las mayorías. Venezuela requerirá de un gran viraje que la saque de las sombras dictatoriales hasta llevarla a la prosperidad. Para ello será fundamental cambiar el modelo atrabiliario por un sistema que retome la institucionalidad democrática. Que los distintos órganos del poder readquieran su autonomía. Sobre todo la administración de la justicia. Que se acabe para siempre la judicialización de la política. Un gobierno sin presos políticos ni organizaciones partidistas secuestradas por ávidos delincuentes. Es fundamental generar confianza para atraer la necesaria inversión. El mercado internacional se trabaja con inteligencia. Esa cordura para saber actuar con la habilidad de un relojero suizo la tiene nuestro abanderado. Siempre debe funcionar el cerebro antes que la lengua. Eso lo sabe por sobrada experiencia diplomática quien dirigirá los destinos de la nación: ¿Y el resultado final cuál es? Sin duda encontrar nuevas posibilidades de desarrollo para Venezuela. Es allí donde estriba la diferencia entre un estadista y un fantoche.

Con Edmundo González Urrutia nacerá otro país. Quedará atrás un proyecto generador de pobreza extrema. Tan corrompido como inmoral en todas sus facetas. Nos adentraremos al progreso en donde cada ciudadano tendrá la posibilidad de lograr bienestar para su familia en un marco de libertad absoluta. Una democracia vigorosa que sea el sostén de una economía de vanguardia que tenga una relación de igualdad y soberanía con todos los mercados internacionales. Que pueda lograr insertarse en el concierto de las naciones con identidad y sin complejos, menos arrodillándose y tomando partido con los ejes del poder universal. Una Venezuela moderna con una educación de primer nivel. Con salarios justos en donde se logre el crecimiento de nuestra gente. Una industria petrolera saneada como la vanguardia estratégica de la nación para recobrar nuestros mercados. Tenemos que avanzar con audacia y sin dilaciones. Será fundamental impulsar decididamente  la industria y la agricultura. Esos elementos son vitales para lograr un crecimiento sostenido.

Con el presidente González Urrutia estará en función estelarísima María Corina Machado. La gran artífice de la más prodigiosa de las victorias. Una líder con una fuerza de compenetración popular única. Con ellos acamparemos en el progreso. Una nación que les abre los brazos a sus hijos para el regreso. Igualmente, conquistará su porvenir haciendo una gestión en donde la democracia y la libertad sean el basamento de nuestras vidas como ciudadanos.

@alecambero

    


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