Hace dos semanas, Diosdado Cabello realizó una visita oficial a Corea del Norte con el objetivo de afianzar “los vínculos de cooperación con ese país asiático en distintas áreas estratégicas”, informó la agencia de noticias estatal norcoreana KCNA. Asimismo, Nicolás Maduro Guerra, alias Nicolasito, estuvo el 12 de agosto en Pyongyang, asistiendo a un acto del líder norcoreano Kim Jong-un.

El régimen de Corea del Norte ha sido sancionado sucesivamente por el Consejo de Seguridad de la Organización de las  Naciones Unidas desde 2006, con las resoluciones 1718 (2006), 1974 (2009), 2087 y 2094 (2013), 2270 y 2321 (2016), y 2371, 2375 y 2397 (2017). Además, están las sanciones impuestas unilateralmente por Estados Unidos desde 2008; Japón, Corea del Sur y Australia desde 2010, y la Unión Europea a partir de 2009.

Las sanciones de la ONU cubren una gama de actividades que afecta los sectores comercio, financiero, inversiones y transporte. Incluye la prohibición de la compraventa de armas y equipo militar, tecnologías de doble uso, vehículos, maquinaria industrial y metales; el congelamiento de activos de las personas involucradas en el programa nuclear del país; la importación de ciertos artículos de lujo; la exportación de equipos eléctricos, carbón, minerales, mariscos y otros productos alimenticios y agrícolas, madera, textiles y piedras; las exportaciones laborales de Corea del Norte; las importaciones de petróleo, productos refinados de petróleo y gas natural; la restricción de los derechos de pesca, la cooperación científica y técnica con Corea del Norte; y prohíbe a los miembros de la ONU abrir cuentas bancarias y oficinas bancarias en Corea del Norte. Permite la ayuda para asistencia humanitaria.

Además, la estrategia de presión máxima del gobierno de Trump sobre el régimen de Corea del Norte llevó a un embargo comercial y financiero total que incluye sanciones para bancos, empresas y personas no estadounidenses que hacen negocios con Corea del Norte.

A pesar de las sanciones de la ONU y las unilaterales de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Australia, el régimen de Kim sigue adelante con su programa nuclear y de misiles balístico. En trece años, Corea del Norte ha desarrollado formas o mecanismos para evadir las sanciones. Porque el éxito de las sanciones depende de la aplicación de cada país.

El último informe del Panel de Expertos de la ONU, sobre el cumplimiento de las resoluciones con respecto a Corea del Norte, encontró que 56 países violan las sanciones impuestas al régimen de Kim.

En cuanto a las sanciones relacionadas con el sector militar, ventas de sistemas de armas, capacitación y mantenimiento, así como una cooperación militar y estratégica, los países son: Eritrea, Francia, Guinea, Irán, Libia, Malasia, Mozambique, Myanmar, Namibia, Sierra Leona, Sudán, Siria, Tanzania, Uganda y Yemen (facción de los hutíes).

Con respecto a las sanciones comerciales y financieras, los gobiernos de Argelia, Botsuana, Camboya, China, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Hong Kong, Irán, Laos, Líbano, Libia, Madagascar, Malasia, Malta, Mozambique, Namibia, Nigeria, Filipinas, Polonia, Rusia, Singapur, Suráfrica, Siria, Túnez, Uganda, Emiratos Árabes Unidos, Vietnam y Zambia han facilitado transacciones financieras a través de empresas mixtas y compañías de maletín. La mayoría de estas operaciones recaen en cinco países: China, Hong Kong, Malasia, Rusia y los Emiratos Árabes Unidos.

Para la adquisición de bienes, carbón, petróleo y productos derivados, hierro, acero y otros metales, maquinaria industrial, vehículos de transporte, oro y artículos de lujo, Corea de Norte recurrió a 16 países: Belice, China, Comoras, la República Democrática del Congo, Georgia, Honduras, Hong Kong, la India, Malasia, Nueva Zelanda, Rusia, Singapur, Suráfrica, Taiwán, Tailandia y los Emiratos Árabes Unidos.

Con relación a la importación de crudo, la práctica utilizada es la transferencia de barco a barco –un cargamento adquirido por Singapur– que posteriormente es trasladado a Corea del Norte. Asimismo, se emplea, en los buques involucrados en tales transacciones, el uso de banderas de los países. Los gobiernos asociados a estas actividades son: Belice, China, Comoras, la India, Rusia, Singapur, Suráfrica, Taiwán y Emiratos Árabes Unidos.

En resumen, 56 países ayudan al régimen de Kim a burlar las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Australia.

Esta es la clave del acercamiento del régimen de Maduro al de Corea del Norte. Se prepara para seguir violando las sanciones de Estados Unidos con la ayuda y experiencia del régimen de Kim.

Por lo tanto, la visita de Cabello a Pyongyang fue para buscar las mejores prácticas norcoreanas para compras y evasión de sanciones comerciales y financieras.

La más reciente es el envío de 3 millones de barriles de productos refinados y crudo pesado a Cuba. Lo hacen con los tanqueros de Pdvsa Terepaima, Paramaconi y Manuela Sáenz, según dos funcionarios del Complejo Refinador de Paraguaná.

Ante la estrategia de presión máxima del gobierno de Trump, Maduro escala el conflicto –de la misma manera que Irán con el ataque a las refinerías de Arabia Saudita, y Corea del Norte con el lanzamiento de un misil desde un submarino–, violando abiertamente la sanción del Tesoro de Estados Unidos a empresas que transportan petróleo a Cuba. Porque hasta ahora, para llevar el petróleo a la isla, la práctica ha sido cambiar de nombre al buque y apagar el sistema satelital.

Todo indica que Maduro avizora un escenario en el cual mantiene el poder con la aplicación de sanciones fuertes, producto de la presión máxima del gobierno de Trump. Por lo tanto, decide usar las experiencias del régimen norcoreano para resistir, sin importar el bienestar de los venezolanos. Y en consecuencia, la visita de Cabello a Corea del Norte.