1. La convocatoria del Órgano de Consulta del TIAR tiene inmensas repercusiones. Es el reconocimiento de que “algo hay que hacer” en el caos de Venezuela. La Corporación Maduro ha producido la internacionalización de hecho de la tragedia nacional; ahora viene una internacionalización de derecho con la discusión del instrumento interamericano para “la asistencia recíproca”, ante la presencia de tropas extranjeras (cubanas, rusas, guerrilleras, terroristas) en el territorio nacional.
  2. Esta convocatoria hace que ese muerto andante, el diálogo de Oslo-Barbados, deba recogerse en su tumba de una vez, porque, como era previsible, no fue más que una pantomima desafortunada dada la naturaleza esencial del régimen.
  3. No va a haber invasión con tropas norteamericanas, colombianas o brasileñas; pero, las opciones contempladas, incluidas las militares, son variadas. El artículo 8 del TIAR distingue: “El retiro de los jefes de misión; la ruptura de las relaciones diplomáticas; la ruptura de las relaciones consulares; la interrupción parcial o total de las relaciones económicas, o de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas, y el empleo de la fuerza armada”. Un ejemplo de medida militar que no requiere tropas en el suelo es la creación de zonas de exclusión aérea, que significa prohibición de vuelos sobre todo o parte de un territorio.
  4. Este proceso internacional requiere absoluta claridad y transparencia en la política doméstica para que las acciones hacia el mundo puedan ser tomadas con toda la seriedad requerida. Lo primero es que se tenga por cierto y sin dudas que Juan Guaidó es presidente de la República encargado y no un candidato presidencial. Como presidente es responsable de conducir al país a la salida del régimen, encabezar un gobierno efectivo de transición que conduzca a elecciones libres y limpias. No puede ni debe ser candidato presidencial a menos que renuncie a su condición de presidente de la transición. Los que le están calentando la oreja no le hacen un favor. Debiera declarar inequívocamente cuál rol prefiere jugar.
  5. La discusión sobre si él va a presidir en enero otra vez la Asamblea Nacional ya sugiere que Maduro no se va este año, lo cual es darle más tiempo al régimen. Pero como la discusión se ha planteado es absolutamente claro que Guaidó es presidente encargado por ser presidente de la AN, lo cual sugiere que si la tragedia continúa hasta enero, podría ser reelecto en la AN dadas las especialísimas circunstancias del país. Pretender que puede seguir como encargado sin ser el titular de la AN es en extremo riesgoso.
  6. Si estos temas internos se clarifican, los de afuera caminarán mejor y más rápido. Recordemos que la avaricia rompe el saco.