Por Alexis Aponte y José Tomás Esteves Arria

Este es el sexto mes consecutivo de crecimiento de la inflación en Estados Unidos. En lo que va de 2021, cada dato publicado ha sobrepasado al anterior, provocando cierta alarma en los mercados, sobre todo en este segundo semestre del año. Esto es, el IPC (índice de precios al consumidor) se ha colocado en el 5% interanual en el mes de mayo, presionado a su vez más, básicamente, por el alza de la energía (el petróleo ya está por encima de los 70 dólares), pero también por el resto de componentes que integran la cesta típica de la compra del consumidor americano. De esta forma el IPC se sitúa en máximos desde mediados de 2008.

La inflación está tocando máximos que han superado a los de la última década, pero el banco central y buena parte de los expertos insisten exigiendo calma, porque los factores que están provocando este auge de los precios son, en principio, temporales. No obstante, en cada análisis hay un “pero” que deja la puerta abierta a que esta inflación se conduzca un poco más allá de lo que se espera. No solo es la inflación general, la subyacente (que no tiene en cuenta ni los alimentos frescos ni la energía) se ha situado en mayo en 3,8%, máximos desde comienzos de 1992.

Algunas fuentes vinculadas con el mercado de valores, por ejemplo, se muestran de acuerdo con la Reserva Federal, que ha citado en varias ocasiones a los factores «transitorios« como causantes del auge de precios. No obstante, estas fuentes terminan reconociendo que «que es probable que otro aumento en los precios de los viajes y en los automóviles de segunda mano se refleje en una nueva alza del IPC subyacente.

Algunos componentes están exhibiendo alzas históricas. Por ejemplo, los automóviles y camiones de segunda mano han experimentado un aumento de precios de casi 30%. Las empresas de alquiler de automóviles están renovando sus flotas (para hacer frente a la demanda de la reapertura económica) y están obligadas a recurrir de forma masiva a los vehículos de segunda mano, dado que los vehículos nuevos escasean ahora mismo debido a la falta de chips semiconductores a nivel mundial.

Esta ampliación de la demanda se ha gestado en un momento en que el lado de la oferta en la economía está soportando algunos trastornos sensibles. Por el lado de los bienes, la escasez de chips semiconductores, el aumento de los precios de los fletes y las materias primas están haciendo subir los precios. No obstante, los problemas por el lado oferta más característicos en los últimos tiempos se están originando en el mercado laboral, donde las empresas están esforzándose por volver a contratar trabajadores, a pesar de que más de un tercio de los puestos de trabajo perdidos durante la pandemia aún no se han recuperado (las ayudas y los beneficios sociales podrían estar desincentivando la vuelta al trabajo en Estados Unidos). Como respuesta, las empresas tienen que incrementar los salarios, lo que proporciona una razón adicional más para subir los precios.

Por otro lado, la energía ha aumentado 28%, impulsada sobre todo por la sustancial elevación de los precios del petróleo. Pero así mismo, el precio de los servicios de transporte se ha elevado más de 11% interanual. La comida o los servicios de restaurantes y hostelería también suben entre 2% y 3%, mientras que la ropa es 5,6% más cara que hace un año. Todos los componentes del IPC están suministrando su granito de arena para que la inflación alcance niveles insospechados hace unos meses.

La inflación está superando explícitamente el 2% que indica la Reserva Federal (Banco Central de Estados Unidos) como meta. Sin embargo, la última modificación en su programación ha dado cabida a que se produzcan este tipo de episodios durante un tiempo para compensar periodos de baja inflación, como lo fue el año 2020. Esto da cierto espacio a la Reserva Federal para sostener los tipos de interés en 0% y su programa de compra de bonos aunque los precios sigan superando con creces el 2% que tiene de meta en el largo plazo. La pregunta que muchos nos hacemos es ¿cuánto tiempo se mantendrá inmóvil la Reserva Federal o hasta dónde puede dejar que suba la inflación (aunque sea de forma temporal) antes de comenzar a tomar medidas? (como por ejemplo, absorber la liquidez excedentaria del mercado monetario).

Como si esto fuera poco, en los próximos meses el presidente Joe Biden presentará al Congreso de Estados Unidos un presupuesto de 6 billones de dólares, cuya fuente de financiamiento será: un incremento de impuestos a los más ricos, empresas y endeudamiento público. Todo ello se traducirá en un aumento del gasto público y un impacto en el índice de precios. Por supuesto, los ciudadanos como siempre pagarán el «impuesto inflacionario»

En la estructura presupuestaria el gasto social tiene un fuerte componente, el cual no tiene una contrapartida en la producción en el corto y mediano plazo y ya sabemos que el gobierno ha aprobado por tercera vez el bono por «paro forzoso», lo cual no tiene correlación con el reinicio de la economía pospandémica.

 

 


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