Trabajo 11- Limpiando los Establos de Augías (Acuario, 21 Enero – 10 Febrero) – Había un rey llamado Augias, próspero y poderoso, rey de Elis (región oeste de Grecia), su padre era Helios (dios del Sol) y su madre era Nausidame (ninfa oceánica). Se creía que recibía protección de los dioses, pues tenía en sus predios el ganado vacuno, otros decían que eran caballos, más numerosos de este plano. Era muy descuidado en el aseo de los establos, y como era tan numerosa la cantidad de animales, y no se limpiaban los estiércoles y orina desde más de treinta años, despedían un olor muy fuerte y nauseabundo, se sentía a muchos kilómetros a la redonda, que llegaba a ser insoportable. El rey Euristeo le pidió a Hércules que fuera a limpiar los establos del rey Augias, para liberar la región de los malos olores, misión que consideraba casi imposible, debido a la cantidad de animales que allí había. Esto molestó bastante a Hércules, una misión de limpiar establos, no le causó ninguna gracia, pero de todas formas, paso de nuevo el portal, y emprendió los pasos hacia la región de Elis, donde habitaba el rey Augias. Hércules se presentó ante el rey Augias, el cual, a pesar de su mal carácter, lo recibió con alegría maliciosa, sabía que vendría a limpiar los establos de su ganado. Sabía el rey Augias que la labor de Hércules era para varios meses por el tamaño de los establos y cantidad de ganado. El rey, para mofarse de él, le propuso lo siguiente: “Si limpias los establos en un día, te cedo 10% de mi ganado, y si no lo haces tu fortuna y vida pasarán a mis manos. Hércules aceptó el trato. Se dirigió a los establos e hizo un estudio rápido, mandó a derribar los muros que los rodeaban. Pasaban por los terrenos del establo dos ríos: Alfeo y Peneo, a los cuales, utilizando su astucia y habilidad, desvió con sus fuertes brazos, haciendo que pasaran sobre los terrenos de los establos, y con su fuerte corriente, se iba llevando todo el estiércol que cubría estos terrenos. Sin tocar nada del estiércol, en las horas de la tarde estaba todo limpio. Aquí demostró Hércules su inteligencia y habilidad. Se creía que era simbólica la historia del rey y su numeroso ganado, el cual representaba la fertilidad y abundancia. Hércules ordenó regresar a los animales al limpio establo y cerrar los portones. Después se presentó ante el rey Augias, quien al saber la astucia que empleó Hércules para limpiarlo, lo molestó por lo fácil que fue la labor, se negó a pagarle lo prometido, porque en la forma como lo hizo, lo consideró una trampa, y también argumentó que él no lo había contratado para hacerlo, fue por mandato del rey Auristeo. Después de este conflicto, Hércules salió victorioso y le fueron entregados los animales del acuerdo. Hércules ha sido un maestro, porque aprendió a servir y puede servir porque es un maestro. No es un iniciado quien no cumple las siguientes características: servicio desinteresado –como en la masonería, un trabajo grupal y en equipo en beneficio de la humanidad y de la Logia- autosacrificio, el verdadero trabajo del iniciado. Este trabajo simboliza: que el iniciado, desde sus alturas de la montaña, debe bajar, sin egos, dogmas y prejuicios, ayudar a la humanidad a limpiar sus Templos internos. También simbolizan los animales que nosotros tenemos dentro de nuestro ser, hipocresía, fanatismo, ambición desmedida, que ensucian con sus excrementos, bajas pasiones, todo nuestro interior. Por treinta años sin limpiar, sin iniciarnos en el sendero iniciático para abrir consciencia. Para poder comenzar este sendero después de tantos años de vida, es poner nuestra voluntad para derribar las barreras y así el río, nuestra iniciación, pueda limpiar nuestro Templo interior. En grupo, la masonería, nos da las bases simbólicas para nuestro proceso de abrir consciencia. Si observamos a la humanidad en estos tiempos modernos, vemos el mundo lleno de ganado nadando en su estiércol, las cuales derivan en graves enfermedades, como la terrible pandemia “coronavirus” que acabamos de experimentar. Y me atrevo a asegurar, que no hemos tomado consciencia, ahora la pandemia, el estiércol del ganado, están en los conflictos entre países: por poder, que si nos descuidamos, llenarán al planeta de estiércol y será nuestro fin. Los dos ríos son: la vida y el amor, son los que limpiarán nuestro Templo interior. La barrera que impide que fluyan los ríos para limpiar el estiércol de nuestra humanidad son: el odio y la separación. Será que una institución como la masonería, emulamos a Juan el Bautista, preparando al mundo para un acontecimiento extraordinario, que será la paz del mundo?. Dejo esta interrogante para una reflexión y meditación.


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