Lo que sucedió con el Consejo Nacional Electoral no es más que un cambio de rostro bajo la misma tendencia irreversible, palabra bastante familiar para el venezolano luego de cada contienda electoral que ha terminarlo en fraude en los últimos 16 años, y es que ya son 2 décadas bajo el dominio del chavismo, el culto a la personalidad e ideología de izquierda que junto con sus amigos y camaradas de la MUD han llevado al país a lo que es hoy día, un completo desastre.

Se habla de desconocer y reconocer a los nuevos rectores del CNE, órgano que para mí, desde que estoy inmiscuido en el mundo de la opinión y la política, siempre ha sido desconocido, por su naturaleza fraudulenta y por tener este el objetivo de legitimar al régimen, sin importar quién esté en su cabeza y quiénes sean los que se midan en una supuesta contienda electoral. De una u otra manera siempre será pactada y arreglada bajo la mesa, pues siempre fingen que existe una democracia consecuencia de la opinión de la mayoría, razón por la cual me atrevo a decir que Venezuela no necesita hoy una coyuntura demócrata ni las decisiones de una presunta mayoría, porque lo que es necesario para recuperar el orden político y social es una república, y quizá suene algo arbitrario, pero es es el deber ser y no hablo de imposición, hablo de solución. Para ello, también se deberá tener en cuenta que una contienda electoral con este “nuevo CNE” será tan vil y fraudulenta como los comicios pasados, es decir, el país no puede apostar por una “salida” electoral, pues de ser así se le dará larga estadía y vida al régimen en compañía de sus cómplices.

Tibisay habrá salido físicamente del CNE, pero no de la historia de los venezolanos, ni de los resultados irreversibles que se darán en un próximo proceso electoral, que de seguro será pronto. La historia no se transformará sino que se le dará larga y continuidad al mismo rumbo que llevamos, solo que ahora con diferentes rostros con el mismo accionar, el del fraude y el vicio que tanto daño han hecho y una larga factura nos han dejado, donde el precio a pagar ha sido el más caro en nuestra historia.

Me causa curiosidad que muchos hablan de un CNE anticonstitucional y no lo reconocen por ello, pero reconocen la Constitución de 1999 cuya naturaleza es chavista y le ha dado legalidad a todos los delitos y atrocidades que el régimen comete e impone a nuestra sociedad; también me genera curiosidad que otros desconocen el “nuevo CNE” porque hablan de farsa y traición, pero suena inmoral, cínico y contradictorio, porque quienes lo dicen son personajes que se han visto inmiscuidos en lo que ahora critican y a su vez son culpables de nuestra situación actual.

Venezuela habla de la Asamblea Nacional e indica que el “nuevo CNE” es un fraude y se niega a reconocerlo, pero la pregunta es: ¿ustedes querían a Tibisay? ¿Confiaban en ella?, pues ahora no parece que se sientan a gusto, aún a sabiendas de que el legado de Tibisay y su tendencia irreversible continuará. Cambiaron el rostro, mas no el color y para quienes le atribuyen el rango inconstitucional a la no elección de los rectores del “nuevo CNE” por parte de la negligencia de la Asamblea Nacional, pues les recuerdo que estos tipejos que se hacen llamar diputados tienen 4 años y 6 meses ejerciendo funciones “legislativas” y nunca ha sido capaces de tomar las riendas de la situación y siquiera intentar estabilizar la situación e imponer orden, pues durante todo este tiempo simplemente se han encargado es de negociar con el régimen y en parte también son responsables de lo que está sucediendo. Es aquí cuando se confirma mi teoría de que la Asamblea Nacional fue pactada en el año 2015 para demostrar al mundo que en nuestro país había una “mayoría opositora” que dominaría el Parlamento y le haría “frente” a Maduro, una muy buena jugada del régimen, pues se legitimó y mediante una democracia degenerada se mostró que en Venezuela para entonces “había una oposición” fortalecida.

Así que si retrocedemos el tiempo y nos vamos al año 2015, podemos observar que allí recae y nace lo que sucede hoy en el país con la llegada de un presunto “nuevo CNE”, pues para ese entonces se “eligió” al Poder Legislativo, el órgano competente para en este caso remover y nombrar nuevos rectores en el sistema electoral; pero consecuencia de su pacto con el régimen para demostrar y cumplir el objetivo mencionado ya anteriormente, hoy su no accionar se ve como negligencia y por eso hay ahora un “nuevo CNE” arrastrando con el mismo vicio y su tendencia irreversible. Nos llevará a unos nuevos comicios electorales totalmente fraudulentos, pero que a su vez de seguro cumplirá su con objetivo de dar vida al régimen, legitimarlo y demostrar que en Venezuela “existe” una “oposición” que se quiere medir en elecciones frente a estos que o salen victoriosos en su mayoría y en cargos unitarios, o que en el caso de “vencer” bajo acuerdo esta llamada “oposición”, actuaria en pro del régimen, y para muestra de ello y prueba, tenemos a la actual Asamblea Nacional.


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