El pasado 9 de octubre El Nacional reportó la posición de Venezuela en el Índice de Competitividad Global 2019: nuestro país continuó cayendo, en esta oportunidad 6 puestos en el índice, para una puntuación total de 41,8, misma que nos ubica casi de últimos, en el puesto 133 de 141 economías. Hasta Zimbabue salió mejor que Venezuela, con una puntuación de 44,2, ocupando el puesto 127 de 141.

El informe, que contiene el Índice de Competitividad Global, está diseñado para ayudar a los responsables políticos, líderes empresariales y otras partes interesadas a dar forma a sus estrategias económicas en la era de la Cuarta Revolución Industrial.

Para este año de 2019 se incluyeron 141 países que representan 99% del producto interno bruto global (PIB), con base en 103 indicadores clasificados en 12 diferentes pilares o temas: Instituciones; Infraestructura; Adopción de Tecnologías de Comunicación e Información; Estabilidad Macroeconómica; Salud; Destrezas Laborales; Mercado de Bienes; Mercado Laboral; Sistema Financiero; Tamaño del Mercado; Dinamismo y Facilidad para hacer Nuevos Negocios y Capacidad Innovadora.

En América Latina, Chile es la economía más competitiva y gracias a un contexto macroeconómico estable ocupó el puesto 33. Le siguen México en el puesto 48, Uruguay en el 54, Colombia en el 57, Costa Rica en el 62, Perú en el 65, Panamá en el 66, Brasil en el 71, Argentina en el 83, Ecuador en el 90, Paraguay en el 97, Guatemala en el 98, Honduras en el 101, El Salvador en el 103, Bolivia en el 107 y Nicaragua en el 109.

Nuestras peores notas las obtuvimos en los siguientes 6 pilares y entre paréntesis el lugar ocupado, recordando que son 141 economías: Instituciones (141), Estabilidad Macroeconómica (141), Mercado de Bienes (140), Dinamismo y Facilidad para hacer Nuevos Negocios (140), Sistema Financiero (137) y Mercado Laboral (134).

Según el director ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab: «A medida que las políticas monetarias comienzan a agotarse, es crucial que las economías se fundamenten más en la política fiscal, las reformas estructurales y los incentivos públicos para asignar más recursos a la gama completa de factores de productividad para aprovechar plenamente las nuevas oportunidades que brinda la Cuarta Revolución Industrial».

Tal como el lector puede apreciar, el socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y su militarada, nos sigue hundiendo en el atraso. De acuerdo con este índice y así como vamos, no alcanzaremos nunca a montarnos en el tren de la Cuarta Revolución Industrial.

 

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