Bretton Woods

Es mucho lo que se ha escrito de este secreto a voces, desde el término de las dos grandes guerras del siglo XX y la caída definitiva de los imperios del pasado, como precedentes extraordinarios para los acuerdos que dieron paso a la creación de la Reserva Federal; los acuerdos de Bretton Woods y demás conferencias siguientes, de cómo desde los centros económicos mundiales, se financian ambos bandos para mantener una oposición, alimentada de la misma fuente del globalismo.

Se señala, por otra parte, a empresas y corporaciones transnacionales como agentes encargados de introducir, junto a las acciones pertinentes de libre comercio, libre mercado, el sistema capitalista en las naciones, triangulado con ideas decimonónicas de la democracia liberal, fundadas en la separación de poderes, federalismo, autonomías y libertades económicas y civiles dentro del marco de un gobierno con límites al poder que se centre en seguridad, justicia e infraestructura.

No obstante, se omite al respecto de cómo las ONG, organizaciones sociales, partidos políticos e incluso, el mismo sistema financiero actual, es agente catalizador, encargado de introducir, por medio de la agitación política con ideas new comunistas, estatista y revoluciones progresistas, el deterioro económico, inflación, por medio de la emisión de dinero inorgánico desde los principales centros económicos financieros, por ejemplo, el FMI, UE, BM; a partir de la creación de la Reserva Federal y bancos centrales en todas las naciones con dinero fiducia, sin respaldo, bajo el pretexto y la falsa premisa de financiar deuda pública para equilibrar la economía.

Trayendo en consecuencia todas estas acciones la devaluación de la moneda, deterioro de la capacidad de ahorro y compra en la ciudadanía, convirtiéndolos en algo menos que pueblo, esa masa abstracta, que no dice nada, en el contexto actual, sin poder, ni libertad de elección; de la mano a ideologías colectivista, que desfilan por todos los foros, cámaras, academias, conferencias, llevando su mensaje de progresía, por vía de los canales de información a la expectante masa social.

Es así como las ideas las ponen de moda como el lenguaje, a través de los medios, tanto como los agentes, actores, frases, nombres, palabras; esto se sabe hasta en la Real Academia Española, que explica que existen  tanto palabras y frases en boga como en desuso.

En consecuencia, institutos, organizaciones sociales al auspicio del Estado Mundial, sirven como catalizadores de una amplitud burocrática sin igual, similar al mismo modelo burocrático estatista que oprime las naciones desde los gobiernos, para la introducción de la agenda global.

En ese mismo contexto, las organizaciones sociales confirman que su compromiso, pasión por la ayuda social, entiéndase económica, compromiso con la sociedad, es nulo; sólo existen con la finalidad de expandir, la gobernanza mundial, como su agenda en todos los ámbitos, incluido el de auto control de la población, reducción de la población , como parte del control social, siendo la principal estrategia geopolítica internacional.

Así pues, las organizaciones sociales son productos económicos del sistema financiero internacional, como auténticos apéndices, subordinados a los intereses de la agenda global, específicamente para llevar a cabo los puntos centrales, por ejemplo, el eslogan de novelas distópicas, que hoy son una realidad «No tendrás nada y serás feliz» del que habló la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley, en contraste con la agenda mundial u otro sería el punto de la renta mensual para la subsistencia que genera auténticos dependientes que es igual a esclavos del Estado mundial.

En fin, las dimensiones de la agenda globa 2030 es de lo que más se habla y registra en las múltiples noticias e informaciones, de los últimos días, el cual impulsa, a toda costa, mantener, días tras día a la población mundial en un ambiente de realidad virtual apocalíptico, que incide en lo psicológico, condicionante de caos, zozobra e incertidumbre a expensas de los verdaderos intereses del nuevo orden económico internacional que siguen siendo la idea de reducción de la población.

Sin embargo, a pesar que todo está registrado en las páginas oficiales de los organismos multilaterales junto a foros, autoridades políticas, económicas y religiosas con bastantes documentos  e incluso, en los medios alternativos de información, transmitido en noticias y la televisión en general, medios «todes», incluso por los comic infantiles, que es lo más inmoral, ruin y bajo, ya que en las distintas plataformas se sostiene constantemente, de manera disfrazada y sorpresiva; aún así sigue siendo materia velada para el individuo masa.

Hoy por hoy, recordando a Tolstói, escritor ruso que vivió la época de los zares, se sabe que «Iván el Imbécil» no era tal, ya que basó toda su fuerza en los principios del libre albedrío: dejar pasar, dejar hacer del liberalismo económico; ante el fustigo y hostilidad del diablo, en representación al totalitarismo, tal como sucede en la narrativa del cuento de Job del profeta Moisés.


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