En primer lugar, es oportuno reconocer la importancia y lo maravilloso de nuestra mente, así como su increíble capacidad. Aunque a veces sentimos que nos hace pasar malas jugadas o nos traiciona, no podemos dejar de asombrarnos con sus misterios.

Con respecto a las consideraciones que debemos analizar cuando nos referimos al bienestar de nuestro cuerpo, para lograr el equilibrio requerido, esto exige que nos activemos y ejercitemos, lo cual nos generará energía positiva y optimismo.

No podemos olvidar que uno y otro están interconectados de forma total e influyen mutuamente, por lo que se debe buscar que exista un equilibrio entre ambos.

Por todos es conocido que el ejercicio físico es vital, debido a eso es recomendable efectuar alguna forma de actividad, dado que beneficia en todo sentido. Realizar una práctica que nos permita movernos es bueno para el corazón y para combatir muchas enfermedades.

Esto no debería ser algo desagradable, por el contrario, si lo hacemos con gusto y buena actitud se traducirá en una sensación de bienestar. Cuando establecemos una rutina regular, que sea grata para nosotros, nuestro cuerpo se motiva y lo agradece.

Del mismo modo, a veces no nos damos cuenta de cómo lo que pensamos, es decir, nuestros patrones mentales, nos hacen sentir algunos tipos de síntomas, dolores o molestias, a los cuales no les encontramos explicación.

Por esta razón, debemos buscar la armonía necesaria entre estos dos aspectos, considerando además la parte espiritual y emocional.

El cuerpo es nuestro recinto, el cual debemos amar y cuidar, con el fin de que garanticemos nuestro bienestar corporal, para estar en capacidad de responder a las exigencias de la vida, sin preocuparnos por enfermedades ni dolencias.

Es bien sabido que los procesos de sanación dependen de la armonía que experimentamos en nuestra mente. Así mismo, es necesario cuidar la apariencia física, la belleza y el cuidado personal que nos haga sentir bien con nosotros mismos.

Por su parte, la mente es responsable de las emociones como angustias, preocupaciones, ansiedad, inquietud, desasosiego, temores, agobios, todas esas sensaciones que nos intranquilizan.

Si deseamos tener salud mental, se necesita mantenerla activa, despierta y controlada, para evitar que esos aspectos negativos nos dominen.

A diario, debemos reflexionar sobre lo que sucede en nuestra mente, si sentimos dudas o inseguridad, para combatir esos pensamientos, tratando de batallar contra ellos y de cambiar esas emociones, generando así el mejor ánimo posible.

Es importante realizar un esfuerzo por mantener el equilibrio requerido entre la mente y el cuerpo, haciendo lo necesario y tomando el control, pues somos nosotros los únicos que tenemos la posibilidad de lograr nuestra armonía física y mental.


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