Hablar de Iván Márquez, Jesús Santrich y Gustavo Petro es hablar de criminales que son asesinos convictos y confesos. Los dos primeros, comandantes de la disidencia de las denominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y el último uno de los principales planificadores intelectuales y materiales de lo que fue el grupo guerrillero periférico, llamado Movimiento 19 de Abril, mejor conocido como el M-19, que a su vez habrían abandonado la lucha armada a principios de los noventa, y cuya fama alcanzaron en el máximo histórico de sus acciones terroristas con el secuestro de los magistrados en el Palacio de Justicia en 1985 que terminó con trágico saldo de pérdidas humanas y materiales.

Tanto Iván Márquez como Jesús Santrich son plenas fichas del terrorismo. De hecho, en su momento levantamos la voz de crítica contra Hugo Chávez cuando no solo habló en el parlamento que las FARC eran «ejércitos de libertad», sino cuando alias Iván Márquez fue recibido por el entonces presidente en Miraflores.

Y es que hacía finales de 2020 las propias FARC –el grupo que ahora está dedicado a la política– reconoció entre muchos crímenes, desde el asesinato del candidato presidencial Álvaro Gómez en 1995¹ , así como de otras eminentes figuras políticas y militares de ese país, incluyendo las miles de muertes causadas por sus balas entre la población civil, numerosos secuestros, así como el reclutamiento forzado de niños para ser ideologizados y utilizados como soldados asesinos².

Por ello, que hoy Iván Márquez y Jesús Santrich hayan abandonado el proceso de paz que fue acordado en La Habana, los hace principales sospechosos ante lo que está ocurriendo en el eje fronterizo Arauca-Apure que ha originado enfrentamientos armados entre la Fuerza Armada Nacional y grupos rebeldes, con lamentables fallecimientos de militares y civiles venezolanos.

Y ante la situación entre grupos irregulares colombianos y militares venezolanos, también se ha iniciado un desplazamiento de miles de connacionales hacia el lado colombiano, lo cual deja en evidencia que para estas personas, ante semejantes hechos sangrientos, se sienten más seguros en Colombia que en su propio país.

O sea, lo que está ocurriendo en ese eje binacional es una verdad geopolítica que comprueba el cómo las versiones de que grupos irregulares se han apoderado del estado Apure, son actos de criminalidad que comienzan a sentir sus primeros efectos para que los venezolanos de esa zona tengan que abandonar forzosamente sus espacios de vida, ya no como emigrantes sino huyendo de la barbarie de lo que generalmente ocurre con países en guerra, y cuya situación, fundamentalmente por culpa del conflicto colombiano que ha sido motorizado en parte importante por las FARC, ha elevado hasta 2019 que el número de desplazados en la nación neogranadina haya superado más de 7 millones de personas³.

Verbigracia, resulta paradójico decir qué así estará la situación de violencia en el área, y de abandono del Estado –¿dónde estará el «defensor del pueblo»?–  que unos 5.000 venezolanos se están desplazando hasta una geografía colombiana en su zona rural donde han huido millones de sus pares porque sencillamente es allí donde piensan que están más alejados de la muerte.

También sobre Iván Márquez y Jesús Santrich resulta muy suspicaz que simultáneamente con los hechos que están ocurriendo en la frontera sur entre Venezuela y Colombia, haya habido un atentado terrorista en la Alcaldía de Corinto⁴ al suroeste de Bogotá, con saldo -hasta la fecha- en casi dos decenas de heridos.

Y si lo anterior, ya resulta prácticamente articulado como hechos subversivos, no podemos obviar que hacía finales de 2020, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) fue un factor esencial para la liberación de dos secuestrados por la disidencia de las Farc en la zona fronteriza del Catatumbo⁵ con la zona del Parque Nacional Sierra de Perijá en Venezuela, lo cual también revela que estos grupos terroristas se afianzan en la zona binacional hacia nuestro país. ¿Cuáles son las razones? ¿Será que como está sucediendo con los desplazados venezolanos que prefieren irse a Arauca en Colombia por sentirse más seguros en esa zona, la disidencia de las FARC, ante cualquier amenaza de captura en su país, prefiere estar operando cerca de Venezuela?

Y si estos hechos, que serían suficientes para desmantelar la estructura civil y militar que controla operativamente a Venezuela en relación con la defensa de nuestra soberanía, Iván Márquez «reaparece» en un video⁶  un día después del atentado en Corinto y las dramáticas muertes y recientes enfrentamientos en el estado Apure,  mostrando con sus asesinos armas de guerra, y lo más irónico, sin referirse a ninguna de las más recientes situaciones ocurridas en Venezuela y Colombia, y cuya grabación, sin duda, se realizó en un espacio selvático del eje fronterizo entre Arauca-Apure, porque es obvio para cualquier geógrafo o botánico, al ver el tipo de vegetación que cubre de fondo el referido video, que estamos en presencia de plantaciones herbáceas, compuestas por matorrales que solamente están presentes en el contexto binacional referido, descartando la zona de Catatumbo por ser una zona de clima tropical lluvioso de selva, y el resto de frondosidad colombiana al ser de proporciones montañosas y permanente humedad.

Si comprendemos que los hechos narrados comprueban la participación de Iván Márquez y Jesús Santrich sobre los hechos que están colocando  una situación de conflicto en la zona Arauca-Apure, Gustavo Petro es otra figura criminal quien con su silencio tanto por las escenas de enfrentamiento en el área geográfica binacional, como el hecho de ignorar lo ocurrido en Corinto, más aún, cuando tenemos que recordar que en 2020 apareció retratado y sonriente con «selfie» tomada por un supuesto guerrillero disidente de las FARC en la zona del Cauca7, ubicada por vía aérea, aproximadamente a una hora del sitio de la explosión, son hechos que debe ser investigados por la Fiscalía y las autoridades colombianas, porque evidentemente estaríamos ante posibles hechos de generar un eventual golpe de Estado de Colombia que pudiera llevar a la criminalidad guerrillera al poder y desencadenar la inestabilidad geopolítica de Suramérica.

Iván Márquez, Jesús Santrich y Gustavo Petro: tres criminales y asesinos en contra de Colombia y Venezuela ¿Qué dicen en Colombia y Venezuela ante los hechos y palabras de estos tres individuos?

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(1) https://www.dw.com/es/las-farc-admiten-responsabilidad-en-magnicidio-que-estremeci%C3%B3-al-pa%C3%ADs-en-1995/a-55148806

(2) https://www.dw.com/es/farc-admite-reclutamiento-forzado-de-menores-en-colombia/a-54984747

(3) https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/colombia-el-pais-con-mas-desplazados-del-mundo-articulo-866644/

(4) https://www.aporrea.org/internacionales/n363805.html

(5) https://www.dw.com/es/disidencia-de-las-farc-iibera-a-dos-secuestrados-en-zona-oriental-de-colombia/a-54642404

(6) https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/ivan-marquez-no-se-refiere-a-situacion-en-venezuela-576411

(7) https://www.wradio.com.co/noticias/regionales/publican-fotos-de-gustavo-petro-con-un-disidente-de-las-farc-en-cauca/20200420/nota/4031905.aspx

 


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