“Los pájaros visitan al psiquiatra” (Joaquín Sabina)

Efe

El poeta y cantante jienense Joaquín Sabina sufría un accidente el pasado miércoles, 12 de febrero al caerse desde el escenario en el que actuaba en Madrid. Celebraba su septuagésimo primer cumpleaños en el WiZink Center interpretando parte de su repertorio musical junto a Joan Manuel Serrat. Al parecer, un foco intenso que salía desde el fondo del recinto madrileño dirigido hacia Joaquín Sabina pudo deslumbrarle. El andaluz dio un paso en falso cayendo al foso de dos metros de altura que separa al público de los artistas. El concierto fue suspendido. (Sabina se cae del escenario en el WiZink Center y suspende el concierto: «Estas cosas solo me pasan en Madrid«, 20minutos,12.02.2020).

Afortunadamente, el cantante se recupera de la caída tras haber sido operado de urgencia en una clínica madrileña. Joaquín Sabina es autor, entre otras muchas letras, de la letra de una canción que habla de Madrid de esta manera “Allá donde se cruzan los caminos / Donde el mar no se puede concebir / Donde regresa siempre el fugitivo / Pongamos que hablo de Madrid”.

Como en este país nuestro hay gente para todos los gustos, el incidente originó una polémica de opiniones a partir del comentario de un político publicado en la red social del pájaro azul. Siguiendo la cita de ahí arriba, a algunos pájaros no les iría mal hablar con un terapeuta, un psiquiatra, o quizás una amiga antes de ponerse a lanzar puñales a ciegas.

Hoy en día casi todo el mundo dispone de la mejor herramienta y la vía más veloz para establecer comunicación con el lector anónimo y global. Gracias al smartphone y a la red internacional nos encontramos hiperconectados. Claro que esta varita mágica resulta a veces un arma peligrosa. Es capaz, por un lado, de aportar ayuda, consuelo y soluciones, pero también puede molestar, herir y dejar cicatriz. Ahora todos tenemos una opinión que expresar y una querencia por la gente que nos gusta y una rabia contenida contra los que no nos gustan. Y el comentario -tuit- del político iba cargado de mal. (Indignación con el alcalde de Ourense por su tuit sobre la caída de Joaquín Sabina”, El HuffPost, 15.02.2020)

De la aversión vertida en esas líneas uno aprende a distinguir entre dos clases de personas. Por un lado, las personas incapaces de vivir sin prejuicios, cegadas por la mala fe y, por otro lado, la gente que aún sin comulgar con la ideología, pensamiento o religión del artista sabe separar el grano de la paja.