Omar González Moreno | @Omargonzalez6
Si de algo podemos estar seguros, y si  algo podemos reconocerles a aquellos que usurpan el poder en Venezuela, es que han demostrado su maestría en el fraude, en la trampa, en el engaño y en el manejo estratégico de la mentira y de las falsas expectativas.
Su acostumbrada “huida hacia adelante” vuelven a aplicarla para tratar de trastocar el tablero de los sectores democráticos y sacarnos del foco de la lucha en contra de la usurpación, y conquistar así el tiempo que necesitan para reacomodarse.
Una vez más el régimen pretende beneficiarse de las apetencias personales y/o grupales de algunos sectores democráticos. Encasillarnos en un debate electoral para que los dejemos a ellos en paz en la materialización de un modelo de gobierno atroz, inhumano y corrupto.
Hablan de elecciones parlamentarias e incluso son capaces de plantear unas elecciones presidenciales adelantadas como una especie de cebo. Hablan de comicios para renovar la Asamblea Nacional o la Presidencia de la República, la cual se encuentra usurpada, pero eso sí, con Maduro en el poder.
Los demócratas no podemos caer en este juego diabólico de Nicolás Maduro y de sus cómplices. No podemos permitir que se borre de un plumazo a la Asamblea Nacional que es el único órgano realmente legal de Venezuela y el único que representa el Estado venezolano dentro del territorio, más el TSJ en el exilio.
Los demócratas no podemos aceptar elecciones ilegales ni tampoco una convocatoria a presidenciales con Nicolás Maduro, aún sentado en Miraflores, con Tibisay Lucena manipulando el Consejo Nacional Electoral, con el mismo Registro Electoral Permanente viciado y con la participación de un Plan República que no es para nada imparcial.
Los maestros del engaño nos muestran sus espejismos, sus artilugios y sus fantasías.
Primero, comicios parlamentarios extemporáneos e ilegales, y después coquetean con elecciones presidenciales (esto en privado y entre algunos sectores), pero bajo las mismas premisas que ocasionaron la usurpación y que en el pasado han sido epicentro de dudosos resultados electorales.
Frente a los maestros del engaño, nosotros tenemos que convertirnos en representantes de la verdad. Tenemos que hablarles claro a los venezolanos, tenemos que reconocer que luchamos en contra de un régimen ilegal, usurpador y manipulador. No podemos hacer una política cándida, cuando el adversario es cruel, despiadado y calculador.
La vía que siempre hemos tenido como única opción, y que algunos se han negado a emplearla, es la Ruta del Coraje, es la forma expedita, justa y necesaria para librarnos del mal de la usurpación, para liberar a Venezuela de la tiranía y reestablecer el Estado de Derecho en el país.
Solo la Ruta del Coraje puede desalojar a los maestros de la mentira; desenmascararlos aún más y expulsarlos del poder. Así lo viene diciendo, acertadamente, María Corina Machado. Es tiempo de que los dirigentes políticos escuchen a esta mujer que no se ha equivocado en todos estos años de lucha por una Venezuela libre.