Es común leer en redes, sobre todo en Twitter, cómo el «hojillero», autodefinido como «bachiller marginal» y ahora dizque «diputado» Mario Silva pide por la liberación del colombiano Alex Saab -quien se encuentra detenido en Cabo Verde por acciones de Interpol- alegando que el susodicho extranjero es un «diplomático» que representa a Venezuela, razón por la cual tendría que ser liberado de «inmediato» en tal país.

Es tan descarada la pretensión de Mario Silva que va a la par del «canciller» Jorge Arreaza. Ambos se muestran muy preocupados porque el colombiano, quien además es solicitado en extradición por Estados Unidos por múltiples delitos, habría perdido alrededor de 30 kilos, y lo más insólito es que también hay mensajes del «hojillero» en los cuales, a pesar de que el corrupto colombiano se encuentra en arresto domiciliario, también reclaman que el detenido no tiene servicios de Internet con Wi-Fi, o sea, que de acuerdo con estos maduristas Alex Saab debería ser un «preso VIP».

Es decir, que tanto a Arreaza como a Silva, más que le hayan sido confiscados los bienes a Saab en su país de origen por fraudes al tesoro público e impuestos, les duele que el colombiano haya perdido supuestamente mucho peso durante su detención. Descaradamente, ninguno de ellos dice nada de los venezolanos que deben sobrevivir a la inanición, por no decir morir de hambre, con «salarios» y pensiones de 1 dólar al mes, entre ellos educadores, enfermeras y médicos.

De hecho, la exigencia que hace el «hojillero» del servicio de Internet para un preso extranjero en Cabo Verde es una bofetada para los docentes y estudiantes de Venezuela. Para los primeros porque con ese dólar de salario jamás podrían pagar tal servicio, menos comprarse un teléfono, tableta o computadora; y para los segundos porque tampoco cuentan con la posibilidad de tener acceso a la tecnología ni en escuelas ni en liceos, menos en las universidades. Y aquellos que son privilegiados de tener tal servicio en sus residencias, deben lidiar con una pésima velocidad de navegación, sin obviar las múltiples interrupciones tanto de telecomunicaciones como de electricidad.

Mario Silva y Jorge Arreaza se burlan de los venezolanos con saña y con desprecio. Hablan de violación de los «derechos humanos» del colombiano y millonario capitalista Alex Saab, mientras la población penal y los presos políticos en Venezuela son sometidos a torturas, solo reciben como alimento arroz, conviven en un ambiente insalubre en el que abundan las letrinas y se carece de agua. Hay retardos procesales en todos los casos y muchos de los presos se encuentran en tan graves condiciones de salud que terminan muriendo tras las rejas por falta de asistencia médica, como el fallecimiento del pemón en la cárcel infernal del Rodeo, lugar en el que estuve recluido y en el que sí perdí más de 30 kilos de peso -lo que viven todos los reclusos-, mas de eso Silva y Arreaza nada dicen. Sus lenguas son colocadas en afasia ante esas verdades. El fiscal general de la República también se hace el desentendido sobre tales hechos, lo cual simplemente revela que en Venezuela la justicia es una entelequia.

Señores maduristas, en especial Mario Silva y Jorge Arreaza: Alex Saab no es venezolano, razón por la cual no puede representar al país en ninguna instancia internacional, por lo tanto esa creación de ser un «diplomático venezolano» es una clara traición a la patria y una violación sin precedentes de la Constitución. Además, el colombiano Alex Saab está detenido por ser un criminal y jefe de mafias internacionales, más allá de que ustedes intenten torcer la realidad, y esa es la razón por la cual está preso en Cabo Verde.

Quienes defienden a Alex Saab pareciera que tienen muchos subterfugios que pudieran salir a la luz pública, más allá de que el susodicho diga que no va activar su lengua porque «nada» tendría en que «colaborar» sobre las tantas acusaciones que tiene en su largo prontuario.

Mario Silva y Jorge Arreaza son dos individuos del madurismo que jamás usted verá en un barrio, una escuela o un hospital tratando de conocer las necesidades de la gente. Para ellos es más importante lo que pueda ocurrir con un oligarca y delincuente colombiano como Alex Saab, que denunciar la pobreza, el hambre y la miseria que afecta a millones y millones de venezolanos dentro y fuera del país, y cuyos orígenes solo tienen un responsable: el desastre, corrupción y saqueo del madurismo contra nuestra nación.

 


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