Tal parece ser que los virus crean burbujas. Veamos el caso de los tulipanes.

El virus que “rompe” los tulipanes es uno de los cinco virus vegetales de la familia Potyviridae que provoca la rotura del color de sus flores. Aquí la rotura del color se entiende como la rotura de un patrón uniforme de color, por ejemplo rojo, que aparece entonces en patrones variados de “rayas” alternas, por ejemplo, de blanco con rojo. Estos virus infectan plantas en solo dos géneros de la familia Liliaceae: tulipanes (Tulipa) y lirios (Lilium).

El virus infecta el bulbo y hace que la variedad “rompa” su bloqueo de tener un solo color, lo que resulta en intrincadas barras, rayas o efectos de diferentes colores en los pétalos. Estos síntomas varían según la variedad de la planta y la edad en el momento de la infección. Los diferentes tipos de roturas de color dependen de la variedad de tulipán y la cepa del virus. Debido a que cada superficie exterior se ve afectada, ambos lados del pétalo a menudo muestran patrones diferentes. O mejor dicho: patrones hermosa y exóticamente diferentes.

El virus, sin embargo, también debilita el bulbo: a medida que avanza en cada generación, el bulbo se atrofia y se debilita. Finalmente, la planta no tiene fuerza para florecer y se marchita, terminando la línea genética. Por esta razón, los ejemplos más famosos de tulipanes, el Semper Augustus y el Viceroy, conocidos a través de pinturas de la época (1636-1637), ya no existen.

Los observadores entusiastas de los precios de mercado han estado escribiendo sobre las burbujas durante cientos de años. El más famoso en idioma inglés fue el periodista escocés Charles Mackay (1814-1889) con su escrito Memorias de extraordinarias fantasías populares (Memoirs of Extraordinary Popular Delirions, publicado por primera vez en 1841.

Esta primera publicación de Mackay constituye, en realidad, un estudio temprano de la psicología de las multitudes que luego de 1841 se publicó en tres volúmenes con adiciones de texto: National Delusions, Peculiar Follies y Philosophical Delusions.

La descripción de Mackay se basó en evidencia indirecta de un relato de finales del siglo XVIII del polifacético científico Johann Beckmann (1739-1811). Algunas de las leyendas y mitos que rodean la tulipomanía fueron alimentados por esta y otras interpretaciones. Mackay es también la fuente de algunas de las increíbles anécdotas que continúan hasta el día de hoy, por ejemplo, valiosos y costosos tulipanes engullidos por gente desprevenida; bueyes, queso, cereales y hasta propiedades, entregados a cambio de un tulipán exótico, así como la universalidad en el comercio de los mismos. Ninguna de estas anécdotas ha podido ser verificada. De hecho, existen varios autores que, de manera independiente, han llegado a la conclusión de que la narrativa de Mackay es sensacionalista y exagerada. Uno de tales autores es Anne Goldgar.

Según Monika Gisler en “Tulip Mania? : The Dutch Tulip Bulb Episode, 1636-1637, revisited”, trabajo publicado en 2017, las burbujas del pasado a menudo se traen a colación en momentos de crisis, comportamiento irracional o momentos de ruptura en las tendencias evolutivas de las sociedades humanas. Los ejemplos incluyen la burbuja del Mar del Sur en 1720, el Gran Crash de octubre de 1929, el Lunes Negro en 1987 y la burbuja de las dotcom de 2000. La tulipomanía de los años 1636 y 1637 en Holanda, es un ejemplo por excelencia en este sentido, y es a menudo citada como la primera burbuja de mercado conocida en la historia. Su característica esencial es que los bulbos de tulipanes raros eran difíciles de producir, pero una vez obtenidos, eran relativamente fáciles de reproducir. Como consecuencia, los precios de los bulbos de tulipán aumentaron drásticamente a fines de 1636, solo para colapsar en febrero de 1637, poniendo fin al primer episodio de burbuja conocido.

Anne Goldgar dejó muy claro que la locura por los tulipanes en el siglo XVII en Ámsterdam, Haarlem y algunos otros lugares holandeses estaba limitada solamente a “algunos entusiastas de los tulipanes”, afirmando que existió abundante información para todos sobre la dinámica de precios (esto a favor de la hipótesis de los mercados eficientes y de un actuar racional). Goldgar es una historiadora, autora y académica estadounidense, experta en historia social y cultural europea de los siglos XVII y XVIII, y de la cultura francófona en toda Europa. Se graduó en la Universidad de Princeton y recibió su maestría y su Ph.D en la Universidad de Harvard y es autora y editora de  Tulipmania: dinero, honor y conocimiento en la Edad de Oro holandesa (Tulipmania: Money, Honor and Knowledge in the Dutch Golden Age, Chicago University Press, 2008), un libro desmitificador de todo lo que hemos leído tradicionalmente sobre la crisis de los tulipanes.

Goldgar afirma que fue el entusiasmo de los comerciantes por las flores lo que los hizo perseguir la moda de los tulipanes e invertir mucho en anticipación de altos rendimientos. Aunque no todos los siguieron (de hecho, algunos niveles de la sociedad no siguieron la moda en absoluto), muchos si lo hicieron, y no solo los individuos con un interés comercial-profesional: había también un tema de estatus y también, tal vez, de FOMO (fear of missing out). El entusiasmo por el tulipán llevó a la euforia y, por lo tanto, al comportamiento de manada, una dinámica común siempre presente en una burbuja. Tal comportamiento de manada es lo que uno denominaría un comportamiento irracional.

Ahora bien, ¿es suficiente que se verifique el comportamiento en manada para llamar burbuja al incidente? Y si en lugar de observar el comportamiento en manada observamos la volatilidad de los precios de los tulipanes (o de las criptomonedas), ¿Cuánta volatilidad se justifica como normal y cuánta como anormal?

En su trabajo, Monika Gisler concluye que el problema de definir si se está o no en una burbuja es un tanto ambiguo. Su definición está influenciada fundamentalmente por el modelo económico subyacente, que proporciona un punto de referencia para tomar decisión sobre lo que es “normal”.

Usted que cree amigo lector con respecto a la bitcoin y al resto de las criptomonedas, ¿estamos o no estamos en una burbuja?

 

 


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