Senado de Colombia debate proyecto de ley para perseguir los bienes de los aliados del régimen
EFE/ Rayner Peña

El onirismo del griego (sueño y doctrina) es una actividad mental que se manifiesta en un síndrome de confusión, que se caracteriza por las alucinaciones visuales, que pueden indicar una disolución o inhabilitación parcial o total de la conciencia y la realidad, es un estado proclive mentalmente con la mutabilidad de la verdad, con la crisis de los paradigmas veraces y por la sustitución exprofesa de la realidad de manera deliberada  a través del empleo de la rimbombancia y del sensacionalismo que embriden la necesaria confusión mental para el logro de los fines en la esfera política de la dominación total y absoluta de la población, una vez se haya logrado suprimir el impulso humano y natural de pensar, pues este hecho sea considerado inicialmente una amenaza para el asentamiento del relato único y luego un delito que debe ser sancionado.

Venezuela atraviesa un desastre económico, que como lo manifesté hace un par de semanas supera los límites de la ciencias económica, es decir no puede ser abordado de manera única por el pensamiento puramente economicista, pues la multifactorialidad de esta crisis tiene dimensiones espirituales, éticas y morales que buscan colonizar nuestros paradigmas y hacer tolerable el conjunto de atropellos a los cuales somos sometidos, por una hegemonía que abordó al Estado, lo secuestró y lo hizo rehén de su ideología, que consiste en líneas gruesas, en perpetuarse en el poder a costa de las penurias de la sociedad.

El quebrantamiento institucional y político que vive el país es un lugar común para académicos, escritores, artistas, humoristas y profesionales, es decir, las capas más sensibles y las que poseen el conocimiento y la capacidad de razonar aún tienen la posibilidad de razonar y de construir frente al discurso de la dominación, una narrativa para la resistencia; este acto visceral y humano de producir una respuesta ante el discurso de la dominación, es una amenaza terrible para quienes emprenden un proceso de dominación totalitaria instrumentalizado en los cuatro vértices propuestos por la distopía orwelliana de 1984. Hay que insistir que el proceso que atravesamos como nación es superlativo a la mera intención totalitaria, sino que para mantenerse atado al poder se apela a mecanismos próximos con la delincuencia y se conforma una hegemonía gansteril, que emplea la centralización y control de la economía, la propaganda absoluta y la persecución. La mutabilidad de la verdad y la neolengua o neologismos para la dominación se añade a esta instrumentalización para el copamiento de la sociedad, la adhesión con regímenes parias a lo externo y con grupos irregulares a lo interno, los cuales actúan bajo la tutela del Estado secuestrado y que pueden llegar a disputarse con este Estado fallido el control del territorio fragmentado, dividido y escindido de la  tutela de un gobierno que se maneje al amparo del imperio del Derecho, la justicia y las virtudes, que pueden ser fácilmente mutadas por vicios, locus y dinámicas de acción propias de la delincuencia, que afloran bajo el comportamiento gansteril en el ejercicio  del poder.

Abordando este estado de confusión onírica, de éxtasis para la imposición de la pobreza de la lengua, del espíritu y del pensamiento, se advierte con angustia como un robusto aparato de propaganda oficial, una vez conseguida la casi perfecta hegemonía de la comunicación, desde un lenguaje rigidizado, arcaizado y cuartelero, impone los onirismos del líder máximo, el ungido por el empíreo del chavismo, para conducir los destinos de la patria hacia la felicidad que no es otra que el logro del socialismo del siglo XXI; así pues en este torvo ejercicio que lleva implícito el ademán del control de la sociedad, afloran las alucinaciones o deformaciones de la verdad, no como el resultado de un síndrome patológico, sino como la evidencia de la más absoluta conducta malsana y aviesa.

Maduro, cual Calígula tropical, parece estar sumergido en un sopor onírico, que lo lleva a un estado de exaltación de la conciencia, como el vivido por aquel emperador vástago de Germánico y sucesor de Tiberio, quien tras sufrir los espasmos de un sopor somnoliento, se mutó en deidad terrenal y embarcó a toda Roma, en un drama de hambruna, terror, persecución y excesos, los catorce motores son los émulos tropicales y posmodernos, por relativos de las alucinaciones, que llevaban a Cayo Calígula a firmar como Júpiter, Mercurio o Hércules, la guerra con la nada es una reedición de aquel grito del mítico cíclope Polifemo: “Nadie de mata”, hacerle la guerra al mar, saquear las bóvedas del Neptuno y presentar un trofeo de caracolas y conchas al senado, es lo mismo que advertir que en Venezuela, una nación arrasada, por las confusiones oníricas del poder total, abundan los cereales, la carne, los lácteos y la producción agrícola, presentar en cadena nacional a los miembros de su burocracia interna, en una fábrica que de hecho produce quesos de búfala, pero cuyos costos de las porciones individuales cercanas a los ocho (8) dólares, superan con creces los irrisorios salarios de proletariado, esa masa a quien hay que mantener entretenida, entontecida e hipnotizada a punta de bonos, para la existencia famélica y la expectativa vacua de que en la miserable porción de alimentos, distribuida por el engendro de los comités locales de abastecimiento y producción, se incluya un queso de búfala o una porción de hortalizas, para calmar el hambre y entretener la racionalidad, reside el dividendo de la procura del pseudo hablante o del doble pensante, a los fines de que la razón quedé cohibida, inhabilitada y extirpada para el logro de los fines progresivos de la dignidad.

La rentabilidad de proletariado es inmensa, su manejo como pseudo hablantes bajo un lenguaje acotado, minimizado y pletórico de neologismos apropiados para la transmisión del pensamiento único, se ven patentizados en los giros lingüísticos de Nicolás Maduro, cuando manifiesta que estamos frente a una nueva economía, cercana a su ideal irrealizable de digitalizar todas las transacciones y por ende susceptible a ser recalificada como agroeconómica, un concepto impuesto por la premeditada idea de construir neologismos que sean útiles para vehicular e imponer la mentira y ficción como el concepto de sociedades cerradas.

En sus gestos Maduro imita a Chávez, aun se acuden a los motores del amado líder, debilita el razonamiento y la argumentación valida con mecanismos de transversales de micro relatos e introspecciones a todas luces, ausentes de significación y perlocución pero infinitamente rentables, para instaurar el relato único, ahora el Plan de la Patria, otrora magna opus del eterno e inmortal Chávez, el Augusto de Sabaneta, es sometido a una metamorfosis kafkiana y presentado como el Plan “Juntos todo, Plan de Gobierno 2021-2030”, en cuya tapa aparecen las figuras de Chávez, la deidad y su sucesor terrenal Maduro, en una suerte de reminiscencia sensacionalista y superflua de la mitología criolla, así los vínculos construidos por la dinastía Julio Claudiana, en la antigua Roma son replicados pero con pertinaz torpeza, Octavio es ahora Augusto “amado por los dioses” descendiente de Venus y Eneas y por ende su prole está destinada a gobernar de manera total, sin retornar a las formas imperfectas de la República y la rendición de cuentas, pues total son deidades terrenales autorizadas a ser veneradas en los confines orientales del imperio. El palatino y sus surrealismos parecen replicarse en Miraflores o en Fuerte Tiuna, lugar de la residencia de nuestra pareja imperial, Augusto es Júpiter en el empíreo y Livia su consorte es Juno, reina del cielo y matriarca romana, disputa en autoridad con las vestales máximas, sí como Nicolás y Cilía, son el vástago de Chávez quien no murió, se multiplicó y por ende desde esa fragmentación es ubicuo, omnisciente y omnipresente en todas las realidades.

“Juntos todo”, la mancuerda es el binomio conjuntado de Chávez y Maduro, se complementan con la nada, pues el todo como simplificación cuantificadora del pensamiento, se complementa con la nada, que es lo que en la praxis exhibe este régimen gansteril, una nada absoluta, una economía destruida a los límites de las capacidades, que como ciencia posea de ofrecer salidas apropiadas de este escollo, que es una asíntota con el infinito de la miseria, la nada o negación de la tautología o la verdad, al ocultar el fraccionamiento y atomización del territorio, que definen que somos un Estado fallido, cuya falla reside en la incapacidad de proteger a los ciudadanos, de ofrecer bienestar y progresividad, además de haber asumido las formas, actos y narrativa de la kakocracia dura y pura y el rictus gansteril.

No hay tal país productivo, no existe, no hay campos dispuestos para la producción agrícola, nada es cierto, pero a guisa de los pases de un show de muy baja factura, se mezclan las ficciones con la historia, así el germen de la expropiación de la tierra impulsada por Chávez y causante de este pavoroso estado de ruina es mezclado con la ficción, somos en tal sentido una sociedad cerrada, así lo advierte el Nobel en literatura Mario Vargas Llosa, quien afirma en la Verdad de las mentiras, el perverso acto de “suplantar y confundir el pasado con el presente y la ficción con la realidad”, cualquiera que se atreva a poner en tela de juicio esa andanada de falacias, es un enemigo y la burocracia interna del partido, que es la deformación orwelliana del Estado, deciden formar parte o hacer nimio el riesgo de mentir de manera compulsiva, total lo importante es permanecer en el poder y gozar de las bondades que ofrece el erario público saqueado pero convertido en botín.

Lo importante es tener claro que la mutación de la verdad no es un hecho aislado o fortuito, es un plan alevoso y maligno, que cuenta con cientos de funcionarios leales a la ira como política de Estado, quienes al igual que el ficticio Mr. Smith de 1984, están dispuestos a mentir, maquillar cifras en el BCV, retardando la publicación de los indicadores, reescribiendo la historia en el Ministerio del Poder Popular para la Educación, transmitiendo la verdad oficial en el noticiero de la patria  por medio del Ministerio de Información, y en el Tribunal Supremo redactando sentencias y “afirmando lo falso”,  torciendo el camino  de la inferencia estable de la lógica proposicional, en el ejercicio de la lógica jurídica y cometiendo esta vez con la absoluta catatonia de la razón un mecanismo de “modus ponendo tolens”, es decir afirmar negando o afirmar lo falso. Desde las esferas de la justicia pervertida se cometen las peores atrocidades contra el género humano y finalmente se recrea una justicia horrorosa, no siempre quien detenta un título de “Derecho” aboga por la justicia, ya que también puede tributar a la ira como política de Estado y caer de manera consiente en la trampa del extravío de la moral.

Los onirismos producen neologismos, que allanan el camino a la confusión a la entropía y al caos, terrenos pastosos en donde este régimen ha demostrado encontrar tracción desde la mentira, la historia es apresada, usando una figuración literaria propia con la calidad del medio para el cual escribo estas líneas; Clío, la diosa de la historia es también confinada en las ergástulas de los sótanos de la tiranía y son expropiados sus papiros, para ser reescritos por funcionarios con una escala moral inferior a la de Mr. Smith y justificar cualquier tropelía, nada más peligroso para la convivencia sana que basar las interrelaciones en procesos de aprobación sorda y consecuente con formas inaceptables para la conducta, que sin ninguna consecuencia no se logra modificar, por el contrario se pervierte.

La implantación de una verdad oficial, una historia oficial, son los dividendos más rentables para la hegemonía gansteril, pues la verdad oficial confiere poder a la narrativa, elimina la disidencia, ata y mutila desde el miedo la acción humana. El miedo destruye cualquier intento por pensar y actuar y genera un estado de paraplejia emocional, que justifica cualquier tropelía. Por esta vía la disidencia se extirpa, así como la discrepancia de las interpretaciones.

El pensamiento único requiere de códigos especialísimos de neologismos, que propendan a la expresión pobre en una sola lengua, así los regímenes en donde la ficción se confunde con la historia, donde la deliberación es un acto pernicioso, donde la economía no se basa en cooperación solidaridad y bienestar sino en la planificación centralizada, la función argumentativa de la lengua se convierte en una amenaza para el poder, por ende el lenguaje debe ser abordado, el lenguaje empobrecido, corrompido y reescrito.

El lenguaje nos permite describir la realidad, las cosas tal y como son, o como ocurren. Pero además cumple una función argumentativa que permite formular juicios, influir sobre otros y si esto no se constituye se emplea la coacción. El régimen requiere alterar la lengua, este es el deseo de fruición onírica que lleva a convertir a la lengua en un mecanismo coactivo, para interferir e impedir la comunicación plural, dificultar o suprimir la formación de juicios propios, desincentivar la búsqueda de la verdad y aún más alterar y envilecer la libre y eficaz difusión del pensamiento.

Destruyendo así la habilidad para evaluar los argumentos prevalecen las calumnias y las infamias, en esta irascibilidad como política de Estado y prevalecen las falacias del tipo ad hominem, ad populum y ad misericiordiam.

La neolengua del chavismo es más compleja y lesiva que la neolengua expuesta en “1984”, no solo pervierte el léxico, deforma la sintaxis con la cual se construyen cadenas de causabilidad del conjunto de males que nos aquejan, en tal sentido en este contexto no hay una dolarización injusta y desigual, sino una válvula de escape, que en palabras del canciller- minúsculas a adrede- el bolívar debe ser impuesto y rescatado, contradiciendo las tesis oníricas en materia económica, que son inspiradas a manera de epifanía en la mente de Maduro, bajo la mirada ubicua del eterno comandante de la patria, lo peor es que buena parte de la oposición reproduce de manera inconsciente este discurso de la neolengua y lo refuerzan.

La confusión onírica de Maduro nos lleva a una distopía que resulta espeluznante para un venezolano, indistintamente del lugar en el cual se encuentre, por las similitudes entre la Venezuela de 2021 y la pista de aterrizaje uno o la ficticia Londres bajo el yugo del Socing. El gran Hermano es Chávez, su cara, su rúbrica están por todas partes de la geografía nacional, coexisten sus ojos con las ruinas de los otrora edificios públicos, planteles educativos y autopistas intransitables, el metamensaje subyace en el hecho de que el gran hermano vela por ti.

Toda la propaganda robusta de este régimen que nos secuestra, la realiza gracias a la hegemonía comunicacional que se ha construido a pulso cerrando medios de comunicación (plantas televisivas, emisoras de radio y periódicos, ya de manera fáctica y por la vía de la justicia trocada en instrumento del poder), no les bastó acabar con la prensa impresa y recrear los nexos con la tiránica república de la dinastía Kim en Norcorea, sino amenazar por la vía judicial e imponer multas impagables en dólares, a medios de comunicación como el Nacional, cuya línea editorial propende a la libertad y al contradiscurso, acudir a los medios de propaganda del régimen es recibir una dosis tóxica de propaganda oficial, que miente, insulta y despersonaliza, como de hecho lo hizo el propio Maduro en una cadena al mejor estilo de André Breton, en la cual culpaba a los periodistas de su fracaso en la cumbre Iberoamericana y les llamaba “estúpidos”, una clara traza de esta despersonalización.

De tal suerte la Venezuela potencia es una falacia. Una ficción que busca sustituir y mutar la verdad, los onirismos le hacen ver a Maduro un país que no existe, una necesidad por regresar al campo y al agro y abandonar la industria petrolera destruida junto a Chávez. “Todos Juntos”, lograron hacer de una industria emblema de eficiencia y profesionalismo, una reedición torpe y miserable, aquella “Oficina número Uno”, contada por el escritor Miguel Otero Silva. Venezuela tiene sus casas muertas, sin pulso humano, sin relaciones normales, disfuncionales y exiliados coexistimos en medio de esta ruina, de esta Parapara de Ortiz hecha república en la cual Sebastián y Carmen Rosa, deben de coexistir con la malaria, la difteria, la tuberculosis, el homicida Coronavirus y la violencia como política de  Estado.

Venezuela  presenta dos furúnculos purulentos y profundos en Apure y en la Cota 905, en donde el territorio se disputa con irregulares organizados en guerrillas y grupos de disidencia del ELN, en la cota 905 comandada por alias «el  Coqui” y en el Petare de “Wilexis”, estos furúnculos tumefactos, son la señal inequívoca de la falla de un Estado que no se maneja en el marco del Derecho, sino de la corrupción y perversión.

Finalmente, la hegemonía comunicacional de los onirismos de Maduro, se cierne como una amenaza cierta  contra este medio de comunicación que sobrepasa los ochenta años diciendo las verdades desde la tribuna de la pluma de quienes colaboramos con la tarea de hacer docencia más allá de los límites del aula. La imposición de una multa impagable en dólares, por daños morales contra un funcionario sobre el cual pesa una recompensa de la DEA por 10 millones de dólares, es sencillamente un ejercicio de suprimir la argumentación por la falacia ad hominem, ad populum y ad misericordiam, para establecer como corolario un ejercicio de argumentación basado en el simple empleo de los aportes de John Rawls y la teoría de la justicia.

Es oportuno entonces hacernos esta pregunta: ¿Quién nos resarce los daños morales efectuados desde el programa  Con el mazo dando?, tribuna desde la cual este funcionario ofende, injuria, despersonaliza y amenaza con hacer operación “tun tun”, un neologismo de la tiranía para referirse a los allanamientos y detenciones arbitrarias, incluso referidas a miembros de la Academia Nacional de Ciencias Físicas y Matemáticas. Nosotros, los sin poder, no tenemos instancias a las que acudir, más allá de los informes de la comisión de observadores internacionales de derechos humanos, que ratifican estas violaciones pero que son mera retórica pues no se desprenden consecuencias.

Los sin poder, los proletarios de esta Venezuela cercana a la Oceanía de Orwell, debemos  soportar las burlas, vejámenes, calumnias, procacidades y despersonalizaciones que allanan el camino a cualquier atropello, incluso el físico, y ponen en riesgo nuestra integridad, pues al ser menos que gusanos, todo queda permitido y potabilizado, estas prácticas son reiteradas por el canal Venezolana de Televisión, replicadas por TVES, por FANTV, por ANTV y por los medios de comunicación privados, que deben ceder espacios gratis para la descalificación, la mutación de la verdad y la ficción del régimen.

Del gas del bueno ordenado por Chávez el apóstol de la paz, pasamos a los excesos del excanciller Roy Chaderton, quien indicara que un disparo en el cráneo de un escuálido haría eco, pues no tenemos masa encefálica y de allí quedó justificada la masacre y represión sin límites de los años 2014 y 2017, no era esto apología al odio, es que se olvidaron las declaraciones del hoy gobernador del estado Miranda, quien indicó que los manifestantes que se lanzaron al río Guaire en Caracas, volvían a sus orígenes, haciendo franca alusión al carácter escatológico que merecen los que nos atrevemos a pensar distinto.

El ataque contra el Nacional supone la intención final de acabar con el discurso de la resistencia frente a la narrativa de la dominación, destruir el contra discurso, las fuentes que permitan pensar fuera del catre de Procusto, impuesto como medida de la verdad oficial y única.

Este ataque se yuxtapone con la política también alevosa de destruir la autonomía universitaria, imponer protectores sobre las autoridades electas de la muy vapuleada Universidad de Oriente, someter a la miseria a los trabajadores obreros, administrativos y al aún resiliente cuerpo docente y de investigación. Desconocer todo aquello que sea fuente de disidencia, es el logro onírico el delirio soporífero, de quien intenta adormecernos y causar eso que me he atrevido a calificar como catatonia de la eudaimonía, parálisis de la felicidad, deshumanización perversa, abyección total.

Siempre encontrará este régimen la resistencia apropiada en los paradigmas de los lectores de este medio de comunicación, en las plumas irredentas, en los códigos de los computadores, que desnudan al emperador y lo muestran en la extensión de su fealdad, la libertad es inherente al ser humano, la capacidad de expresarnos es mucho más que un mero derecho natural, es un acto de humanidad elemental. No nos lograran acotar a espasmos biológicos, le temen al Nacional, pues no pueden sostenerle ningún debate claro de ideas y porque sencillamente la amoralidad se encuentra entre su burocracia interna y orwelliana y no en los predios de la argumentación.

A este espectáculo vacuo, sin sentido, a esta feria de reduccionismos, llegamos cuando decidimos entregarle nuestros derechos individuales a un megalómano, que derivó generando estos terrenos pastosos y sombríos,  produciendo  este tormento cíclico, propio de Sísifo, que supone el gusto por lo sensacionalista y escandaloso. Citando al Dr. José Rafael Herrera, vivimos inmersos en un “eterno Sábado Sensacional”, en un espectáculo de simulación que hace tolerable y aceptable las situaciones límites presentadas por las teorías de Karl Jasper.

El reto es ser libres, asumir las posturas de manera irredenta y denunciar de manera enérgica estos abusos contra la dignidad. Actuemos en consecuencia y dejemos el miedo atrás, el temor paraliza y simula un estado de aceptación tácita, todo cuanto sostiene este régimen se sustenta en la mentira y el engaño.

Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que quiere oír.”

George Orwell.

 

 

 

 


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