Un influencer es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca. Ahora bien, ¿qué vende un influencer en Venezuela? Solo basta con mirar en Instagram la cuenta personal de estos personajes para ver que la mediocridad es su marca personal, que imitan a mujeres y las presentan como prostitutas que solo buscan una persona de avanzada edad para ser mantenidas, otros imitan a gays, mientras que otros solo se dedican a  promocionar productos que son vendidos en dólares en un país donde el sueldo es en bolívares.

Qué distinto sería si estas personas con cientos de seguidores en sus redes sociales usaran su poder mediático para llevar un mensaje a todos aquellos que los leen y miran sus videos a diario, para recordarles que la izquierda socialista es la causante de todo el daño que sufre un país. Obviamente, estas personas (influencers) necesitan vivir de algo y ven en las redes sociales una alternativa, lo cual es digno de aplaudirse, pero no estaría de más usar un post para llevar ese mensaje de libertad y de ideas que sí funcionan para la reconstrucción de Venezuela.

Por otra parte, yo estoy completamente seguro de que muchas de estas personas autodenominadas influencers obedecen a la agenda del G2 cubano para distraer a la población con temas domésticos, recordemos que en nuestro país se encuentra la influencia de La Habana desde hace 20 años. Quienes han sido expertos en mantenerse en el poder sometiendo a los ciudadanos y esta nueva era tecnológica han encontrado un aliado ideal para desviar la atención de los asuntos que ellos no quieren que sean debatidos.

Además, no podemos olvidar que muchos de estos influencers le hacen publicidad a los nuevos “emprendimientos” en un país con severas sanciones alrededor del mundo por temas de narcotráfico y lavado de dinero. Sabemos que los apoderados del chavismo, los jerarcas del régimen, no pueden invertir su dinero fuera del país y por tal motivo han tenido que crear los llamados “bodegones”, que es una bonita forma de lavar todo el dinero saqueado y producto del narcotráfico.

En un país donde la propiedad privada ha sido satanizada, en un país donde se persiguió al verdadero empresario, en un país donde el capitalismo es sinónimo de crimen y esclavitud, aunque de la noche a la mañana nos salen con el “libre emprendimiento”, todos sabemos que es una patraña del régimen comunista y que realmente son ellos quienes no han tenido otra opción que inventarse una para seguir con el lavado de dinero.

Del tal manera que han conseguido en un influencer la mejor forma de mejorar su imagen y darse a conocer entre los ciudadanos, pero eso sí, sus productos son vendidos en dólares y billetes nuevos, no arrugados.

Relacionado con el mismo tema, es importante destacar lo vivido en los últimos días con el problema de las guacamayas, que nos permitió constatar que hay una sociedad realmente enferma. La marginalidad, alimentada por muchos de estos influencers, que se puso de manifiesto en las burlas a la bióloga son una muestra de la Venezuela socialista.


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