Algunos de los lectores me han preguntado por Atenea. ¡Es imposible hablar de ella de manera compartida con otro de los dioses! Atenea es nada más y nada menos que la diosa de la sabiduría. Quiero dedicarle este artículo a ella, a lo que representa.

Nada mejor para familiarizarse con ella como conocer su origen. Podemos citar los distintos trabajos, obras, cantos, mitos que se refieren a su nacimiento. Himnos de Orfeo, Orestíada de Esquilo, el Himno homérico a Atenea, la Ilíada de Homero, la Oda de Píndaro. Dice este último:  “Por el artificio de Hefestos, / al golpe del hacha de tacón de bronce, Atenea saltó / desde lo alto de la cabeza de su padre con un fuerte grito / El cielo y la tierra, nuestra madre, se estremecieron ante ella.  Píndaro hace uso de Hefestos (Vulcano) dios del fuego, dios de la techné, del arte, de la artesanía, quien resquebraja con su hacha de bronce la cabeza de Zeus, de donde brota Atenea exhalando un grito triunfador”.

El Himno homérico dice: “Comenzaré a cantar con esa gran diosa, / Pallas Atenea, ojos brillantes, muy astutos, / su corazón inexorable, como virgen, temible, / protectora de ciudades, poderosa, / Tritogene, que el astuto Zeus mismo, / produjo de su cabeza sagrada”. Diosa de brillantes ojos, poderosa, temible, protectora de las ciudades, nacida de la cabeza de Zeus, es llamada en este himno Triptógeneya, y con ello Homero alude al mito donde se dice que la diosa nace de las aguas.

Las diferentes versiones sobre su nacimiento, antagónicas entre sí, conducen a que la más difundida y aceptada es la inmortalizada en el Himno homérico citado. Su padre es Zeus, quien la engendró en su cerebro; de él emerge ya adulta, vestida con indumentaria guerrera, arnés dorado y radiante, empuñando una afilada jabalina, encandilando al propio Olimpo con sus ojos resplandecientes, desencadenando asombro y respeto entre todos los dioses; sentimiento que ocasiona bamboleos en la Tierra, sacudidas en el mar.

Hay variaciones del mito, aunque se mantiene que Atenea nace de la cabeza de Zeus. De allí proviene que ella sea considerada la diosa de la sabiduría. El concepto analógico con la sabiduría proviene precisamente de la idea del nacimiento de la diosa de la cabeza del principal de los dioses. Una de las más hermosas versiones del mito es la de Rodas, donde se decía que Zeus, en el momento del nacimiento de Atenea, había vertido desde lo alto del firmamento abundante lluvia de oro que fecundó los campos.

Ella, diosa de la sabiduría, con “ojos de mochuelo”, en sus representaciones aparece acompañada por esta ave. Por ello, en la Filosofía, el mochuelo ha devenido en su distintivo, aunque históricamente y de manera errónea, se le ha llamado “la lechuza de Atenea”, o “el búho de Atenea”.

¿Cómo es su porte, su cara? El gran helenista André Bonnard la describe como la feroz y ardiente Virgen. Su boca es severa, mentón fuerte. La cara en movimiento no tiene misterios. Ojos brillantes. Odia el ocio; ella desprecia la voluptuosidad. Es en la lucha donde Atenea sitúa su alegría y el trabajo es su placer. Mujer enérgica, valiente para manejar la lanza. Pero, hasta aquí se describe a la diosa guerrera; Atenea simboliza el respeto a la ley, la defensa de la patria. Representa la inteligencia armada para buscar y mantener la paz, y si fuese menester, para la guerra. Pero, fundamentalmente, Atenea es la sabiduría. Nace armada, porque la inteligencia, por sí misma, es absolutamente invencible. ¡Esa interpretación merece que la lean y relean quienes abogan por el solo uso de la violencia! El escudo significa que posee la habilidad de defenderse, y la lanza, ¿qué es la lanza? Es la potestad de atacar.

La paz es el corolario de la victoria; por eso, Atenea es la bienhechora del Senado de Atenas, fuente de inspiración y elocuencia de los senadores, fundadora del Areópago y de los principios humanos del derecho antiguo; por eso también presidía la Confederación Beocia. No olviden que esta liga fue una confederación de polis de Beocia de la Antigüedad. ¡No hay nada nuevo bajo el Sol, cuando se habla de las alianzas entre países! Hoy en día, lo que falta notoriamente es que Atenea ilumine a las naciones cuando deliberan sobre acciones de paz, de guerra o de diplomacia.

Atenea es justa. Desprecia la venganza y la ley de represalias. Castiga la falta, pero no se venga. En una colina en Atenas fundó el Areópago, primer tribunal donde los ciudadanos, en nombre de la ciudad, juzgaron a un ciudadano: Orestes. Ella preside el jurado. ¿Orestes será entregado a las Erinias -cuyo deber es castigar cualquier violación de los lazos de piedad familiar- por haber derramado, por orden de un dios, la sangre de la madre, Clitemnestra, que asesinó a su padre, Agamenón? Al final del juicio, los votos de los jueces quedaron divididos equitativamente. Atenea vota por la absolución de Orestes. El voto salvador se conocerá desde ese momento como “el sufragio de Atenea”. Pallas-Atenea es, para los ciudadanos enamorados de la libertad y la justicia, la Victoria. Esta es una diosa alada. Pero, en un templo dedicado a Atenea-Victoria, erigido en la ciudadela, los atenienses la representaron sin alas, para evitar que su diosa tutelar volara a otros países. ¡Ay, Venezuela, nuestra Atenea-Victoria tuvo alas que permitieron que volara allende los mares, quedando desprotegida nuestra polis, nuestra nación!

Ella no es solo la hija de Zeus, dicen sus historiadores; es la favorita del dios de los dioses. Solo ella conoce el lugar de escondite de los rayos; solo Atenea está autorizada a usar el poderoso escudo mágico de Zeus. La naturaleza de Atenea brota de esta relación fundamental con Zeus y todo lo que simboliza el dios de los dioses. Lo peculiar es que los atributos masculinos heredados de su padre, como la agresión, Atenea los transforma, y la violencia la transmuta en su poder de convicción, conjugando así notas del carácter de Zeus con su aporte femenino.

En el fabuloso libro Gods of Greece, su autora, Arianna Stassinopoulos, al referirse a esta conjunción de caracteres de ambos géneros en la diosa, brinda una excelente interpretación, que he parafraseado y tomado prestada para referir que Atenea independiza a las mujeres del miedo a ingresar sin consentimiento en una esfera masculina. Atenea nunca pretendió rivalizar con el hombre, desvalijar la obra del hombre, ella nace de la cabeza del dios, no de sus pies. Atenea no tiene necesidad de robar los rayos; ella posee acceso total a ellos y absoluta libertad para utilizarlos.

Hoy, a pocos días de finalizar un año lleno de frustraciones, desengaños, escándalos, nosotros, los ciudadanos, reivindicamos el voto de Atenea, que libere a tantos presos políticos; reivindicamos la transparencia política; reivindicamos la probidad; reivindicamos la conjunción de caracteres de Atenea, para decir con voz alta y clara que, nosotras, las mujeres de este país, no necesitamos de permisos para transitar los predios que algunos retrógrados creen que son patrimonio exclusivo masculino. ¡Salve, hija de Zeus, portador de la égida!

@yorisvillasana


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