Hace más de 50 días fue detenida arbitrariamente la joven Maury Carrero Mendoza y hoy se encuentra pagando prisión injusta en la cárcel de mujeres del INOF, entre presas comunes. Según los testimonios recogidos en el entorno donde se desenvuelve, ella es absolutamente inocente. El régimen cargó contra ella por haber laborado con un concejal de Baruta, que trabajó posteriormente en el despacho del presidente interino Juan Guaidó. Ella es una de las 28 presas políticas, que con los hombres suman a 428.

Observamos cómo las violaciones sistemáticas de los derechos humanos que ejecuta impunemente la usurpación cada día se aproximan a los entornos de ciudadanos industriosos que llevan una vida ejemplar, solamente comprometidos con los valores de la libertad, la familia y el bien común.

Relato rápidamente como conocí este caso: mis padres mayores que cumplieron una vida activa edificante de servicio al país y a la familia, acostumbraban a asistir diariamente a misa, y los lunes lo hacían en la parroquia cercana La Navidad del Señor, porque la suya cerraba ese día por ser día de descanso de los sacerdotes. Yo solía acompañarlos y me fui percatando de una parroquia activa en torno al joven sacerdote Antonio Abeijón, muy centrado, piadoso y preparado, y daba gusto ver a una feligresía muy entusiasta y colaboradora. Allí notamos la presencia de la joven catequista Maury Carrero, integrada a las diferentes actividades de su parroquia: lectoría, procesiones y coro.

Cuando me enteré de su detención arbitraria por la vergonzosa Dgcim, me confirmó una vez más la naturaleza del narcorrégimen al servicio del mal.

Los padres mayores y enfermos de Maury sufren demasiado por la inexplicable acción ignominiosa de la tiranía contra su hija. A sus abogados no se les ha permitido hablar con ella y el tribunal, que permanece cerrado, les impide acceder al expediente y realizar las diligencias pertinentes.

La prisión de Maury es absolutamente injusta y la usurpación la castiga por haber trabajado con un concejal que posteriormente trabajó en el despacho de Guaidó.

Los ciudadanos que luchamos por la libertad y el restablecimiento del orden constitucional solicitamos su inmediata libertad. Su caso clama al cielo.

Maury ha comprometido su vida en trabajar para ayudar a los necesitados, porque ha hecho carne de su carne que hay más felicidad en dar que recibir. Su lucha es contra el mal y la mentira y los lobos rapaces que no tienen piedad con los ciudadanos y predican doctrinas falsas y perversas. Maury es una mártir que ha experimentado en su vida que la fuerza vital y espiritual contenida en el ejercicio de los principios y valores católicos conducen hacia una sociedad mejor y al resplandor de la verdad.

Bolívar amó la libertad más que a su propia gloria y para conseguirla no ahorró ningún sacrificio.

¡Liberen a Maury! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados, ni exiliados!


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