Todavía no está muy claro si el Consejo Nacional Electoral ayudará o no a la oposición en la realización de la Primaria, con el aderezo de las captahuellas. Por lo menos hasta aquí no ha habido un pronunciamiento tajante donde se diga que van solos a elegir a su candidato para las presidenciales. El ente comicial sí fue terminante. Dijo que sin máquinas captahuellas no apoyaba.

Así las cosas, nos encontramos con una variedad de posiciones e, incluso, omisiones, que van desde dejar correr a ver qué pasa hasta el que dice que no reconoce al ente electoral y que de esta manera se hace insostenible aceptar su participación, aunque esta sea mínima.

El cuestionamiento tiene su razón de ser: ¿cómo un organismo identificado con el chavismo va a organizar unas elecciones de la oposición? O en el más simple de los casos, ¿va a echar una mano en unos comicios en donde no pinta nada?

Si la Comisión Nacional de Primaria acepta que el CNE intervenga en las elecciones tendrá que encontrar una muy buena justificación. No lo tiene fácil. El pasado jueves señaló en Twitter que algunos de sus miembros (de la Comisión Técnica Conjunta) habían sostenido una reunión con representantes del CNE.

Si el CNE mete las narices en la Primaria, como desea tanto el oficialismo (ya Diosdado Cabello lo ha pregonado en su programa de televisión) soplarán vientos huracanados que presagian una abstención abrumadora, que seguro nadie en la oposición desea.

Si la Primaria no cuenta con el CNE, después tocará la otra discusión: cómo explicarle a la gente que se puede participar en una elección regentada por un poder ilegítimo. Pero eso ya será harina de otro costal, un momento posterior. Lo que parece inverosímil es que ese mismo ente sea el que le organice un evento a una gente que, mayoritariamente, no lo reconoce. Y además le imponga las captahuellas.


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