Por Lorena Fuentes

Esa universidad plural donde nos formamos y luego nos desempeñamos por tantos años, cumpliendo con gran satisfacción aquellos roles como docentes, investigadores y extensionistas, tal como lo estableció la Ley de Universidades (1970), lastimosamente, está dejando de ser lo que era. La gran culpa recae sobre los enemigos de la educación, para quienes las universidades representan un obstáculo en su propósito de eliminar el espíritu crítico de la población fundamentalmente cuando expresó en el artículo 4 lo siguiente: “La enseñanza universitaria se inspirará en un definido espíritu de democracia, de justicia social y de solidaridad humana, y estará abierta a todas las corrientes del pensamiento universal, las cuales se expondrán y analizarán de manera rigurosamente científica”.

Para eliminar el obstáculo señalado quisieron implantar una nueva Ley de Universidades que no pudieron aprobar con cambios estructurales, pero con la finalidad de destruir el país e igualmente socavar los principios fundamentales de la universidad, los enemigos comenzaron a instaurar un modelo político para aniquilarla de forma progresiva, y así, al imponer un gobierno autocrático, sin justicia social y con una sola forma de pensamiento, han pretendido desmantelar y extinguir las universidades.

En tal sentido, diversas acciones han ido implementando para lograr tal cometido, entre las que destacan:

1) La reducción del presupuesto. El presupuesto universitario se comienza a reducir drásticamente desde el año 2012 durante el cual se asignaron aproximadamente 1.300 millones de dólares, luego en el año 2015 el presupuesto se estimó en 85 millones de dólares, y para el año 2018 se redujo a 39 millones de dólares (Fuenmayor, 2020).

En una primera etapa se comenzó a reducir el presupuesto universitario, asfixiando a las universidades de tal modo que la mayor parte del mismo estaba destinada a la cancelación de los sueldos del personal, casi no se podía abordar el mantenimiento de infraestructuras, la flota de transporte y la dotación de comedores. Tampoco había suficiente presupuesto para financiar la investigación, lo cual impedía la asistencia de los docentes investigadores a eventos científicos o formarse en el exterior.

Finalmente, los autobuses no podían repararse, los comedores dejaron de prestar su servicio y los proyectos de investigación no recibieron más subvenciones, repercutiendo en la docencia, ya que los materiales, reactivos, libros y otros insumos que se obtenían a través de la investigación, no solamente se empleaban para esta función, sino que facilitaban las actividades docentes. Fue así como nuestras universidades, al ser sometidas a bajos presupuestos de manera continua durante muchos años, se convirtieron en lo que hoy presenciamos: instalaciones deterioradas, cementerios de autobuses, entierro de la investigación y sueldos miserables. Para esto último solamente alcanza el presupuesto. No obstante, todavía muchos investigadores y editores hacen grandes esfuerzos para lograr la periodicidad de las revistas científicas e incluso algunas universidades se mantienen en un alto nivel, gracias a la solidaridad que aún prevalece en muchos venezolanos, quienes, siendo vecinos, amigos y familiares de docentes y empleados, colaboran con ellos facilitándoles el servicio de internet y equipos de computación para las actividades universitarias.

2) La fragmentación de los gremios. Con el propósito de impedir la unidad, se fueron excluyendo gremios en la discusión de las contrataciones colectivas y se fue fomentando la fragmentación, favoreciendo supuestamente a quienes devengaban menores sueldos. Así fue como caímos en la trampa de la división y hoy contemplamos con tristeza que no hay equidad en la participación gremial. Además, independientemente de que seamos empleados, obreros o profesores, no contamos con servicio médico ni funerario. Tanto es así, que al fallecer un familiar tenemos que apelar a la caridad de los amigos y familiares para poder brindarle cristiana sepultura. A pesar de esto, la solidaridad como un valor trascendental y un gran fin de la educación venezolana, se pone de manifiesto cuando se desarrollan campañas por la salud de compañeros o para colaborar con los servicios funerarios de ellos o de sus familiares. También es notorio el alto espíritu de solidaridad de estudiantes que estando en Venezuela o fuera de ella, colaboran con algunos profesores o empleados para superar tantas vicisitudes.

3) La reducción de las escalas salariales. Con aquel mito de que en el socialismo no se puede aplicar la meritocracia, comenzaron a reducir las interescalas salariales, de manera que, un profesor agregado, asociado o titular perciben sueldos similares. Cada vez que se aprobaba un nuevo convenio colectivo eran más discretas las diferencias, lo cual continuó desmotivando al personal, porque ya no le veían sentido a la presentación de los trabajos de ascenso, en los cuales invertían más de lo que el incremento salarial por el cambio de categoría podía proporcionarles.

Con el transcurrir de los años, a partir de 2015 se fue intensificando el ataque a las universidades, hasta presenciar con tristeza lo que han logrado:

La reducción del salario a limosna. Durante los últimos 47 años, el sueldo básico mensual del personal académico universitario presentó su mayor valor (3.472 dólares) en el año 1982 para un profesor con la categoría de titular. El mismo empezó a reducirse paulatinamente desde 1983 hasta 1988 cuando alcanzó un valor de 667 dólares, luego en 1992 se incrementó a 1.121 dólares, en 2001 aumentó a la cifra de 2.573 dólares y nuevamente desciende en el año 2003 hasta un monto de 1.392 dólares, en 2010 pasa a 924 dólares, llegando a sumas irrisorias para los años 2015 (56 dólares) y 2019 (5 dólares) (Fuenmayor, 2020).

Ante esta realidad, es obvio que el actual régimen de Nicolás Maduro ha llevado a las universidades y al resto del país hasta las puertas del sepulcro. ¿Seremos enterrados como sociedad? Seguiremos analizando el tema en próxima entrega.

Referencias

Fuenmayor, L. (2020). Deterioro de la universidad venezolana en los últimos 15 años: http://www.udualerreu.org/index.php/universidades/article/view/75/113

Ley de Universidades (1970). Recuperado de: http://www.ucv.ve/fileadmin/user_upload/comision_electoral/Normativa_legal/index.htm

 

 


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