embajadora UE en Venezuela
Isabel Brilhante Pedrosa

Como cuando un muchacho malcriado agarra una rabieta, así se ve el gesto diplomático del régimen de expulsar del país a la embajadora de la Unión Europea, Isabel Brilhante Pedrosa. Pero también como la acción de un perro obediente que sigue las órdenes de su amo, porque nada más el segundo del régimen y su asamblea rojita pidieron la acción de represalia, fueron complacidos por el “poder ejecutivo”.

No es la primera vez, y tampoco será la primera vez que se echen para atrás. Hay que recordar que en junio de 2020 el régimen declaró persona no grata a la embajadora europea, pero se desdijo unos días después y enmendó el entuerto. También es común el motivo, pues a los rojitos no les caen bien las sanciones que les impone la UE, ¿será porque es su destino preferido para pasar vacaciones y hacer compras?

En esta ocasión la Unión Europea sancionó a 19 diputados, más algunos funcionarios del Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia, que es lo mismo que decir que castigó al régimen, porque estas son las instituciones que lo mantienen. Faltarían los militares, pero también han llevado su parte en otras ocasiones.

Lo importante es reconocer que las sanciones impuestas por la UE el lunes fueron dirigidas a los organismos que organizaron las elecciones del 6 de diciembre de 2020 y los que supuestamente salieron electos, con lo que el mensaje es claro, y no es otro que para el bloque europeo esa asamblea es completamente ilegítima.

Lo otro es que los del régimen deben darse cuenta de que nada cambia sustancialmente en el panorama de las presiones internacionales, ni siquiera porque la Casa Blanca tenga otro inquilino. Deben además entender que lo que se busca con estas sanciones es promover una negociación. Y no se le llama diálogo porque necesariamente una conversación entre partes no conlleva a un acuerdo, que es todo lo contrario a lo que se quiere. Y en eso la Unión Europea ha desempeñado un papel fundamental.

Precisamente por eso es que el bloque se apresuró a responder con la esperanza de que los rojitos entren en razón y entiendan que cerrar la puerta de una negociación sería nefasto. No pueden contar con que tienen mucho futuro si siguen manejando el país de la manera como lo han hecho todos estos años.

Lo que les importa a los países amigos de Venezuela es que la negociación lleve a un acuerdo electoral con todas las garantías democráticas para terminar con el padecimiento y la crisis humanitaria compleja.

Presionar para que esto ocurra es la mayor ayuda que pueden darle a los venezolanos, pues mientras más rápido se salga de la crisis, podrá solucionarse todo lo que ha generado en la región y en muchos otros países la situación de Venezuela. Pero ¿esta vez rectificará Nico o seguirá con su pataleta?


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