Indigesta observar la Venezuela ultrajada. Asistimos al secuestro de la nación por parte de los hijos de los peores rencores, no es la exclusividad de una ideología absolutamente fracasada, sin capacidad para reivindicarse, sacudiéndose el oscuro polvo de su futilidad. Son sus aberradas criaturas las que hacen posible llevarnos de paseo diariamente al infierno. Han hecho del hamponato el mayor ejemplo de sus ejecutorias gubernamentales. Una nación sumergida en la calamidad más espantosa del hemisferio, con el atenuante de saber que apenas la crisis está haciendo calistenia para entrar en el tobogán definitivo. Ni siquiera lo más brillantes especialistas están en capacidad de indicarnos la dimensión de nuestro descalabro. La anchura y profundidad de la catástrofe rompió cualquier tipo de medición. Venezuela es el escenario de sus abyectas maquinaciones, se agrede socarronamente el valor de los principios, por los plantíos en el lodazal de las traiciones.

La nación de América con mayores oportunidades  para sentarse en el cenáculo de grandes naciones del orbe hoy está reducida al escombro. ¿Qué lograron llenándonos de  miseria? Lo primero es hacernos creer que todo está perdido, que la causa nacional sucumbió en el laberinto. Con ello nos obligan a depender de un Estado manipulador y repartidor de miserias. Que seamos esclavos de sus agallas. Las grandes oportunidades secuestradas por un atajo de bandidos. La vulgar maniobra de bandoleros que asumen el destino del país como algo suyo.

A un ardiente caldero existencial entró Venezuela para recalentarse en una ideología absolutamente detestable y ruin, tan nefasta que los resultados saltan a la vista. Son más de veinte años de aniquilamiento de la institución decente. El pillaje es el ejemplo de cualquier ejecutoria por pequeña que sea. Una jauría de personeros que responden al asalto del erario público. Son estos los artífices del Estado mafioso que nos somete. Nos toca cambiarlo todo. Que la patria honesta renazca entre los escombros. Es la oportunidad de salir de la quinta paila del infierno del régimen.

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@alecambero


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