Agradecemos profundamente el esfuerzo y la iniciativa de Federica Mogherini, alta representante de Política Exterior de la UE; Eduardo Stein, representante especial de Naciones Unidas para los refugiados y migrantes venezolanos, y a la Organización Internacional para las Migraciones,  de reunir a centenares de delegaciones con el fin de movilizar la comunidad internacional y canalizar recursos hacia las ciudades y países receptores de migrantes venezolanos. El encuentro se realizó en Bruselas los días 28 y 29 de octubre. Como han recalcado los promotores, la venezolana ha sido la diáspora más carente de fondos en el mundo.

En el encuentro participaron representantes gubernamentales, agencias internacionales, organizaciones y asociaciones altruistas y socialmente responsables. Como resultado se espera alcanzar una mejor coordinación de políticas globales y sumar recursos para atender las necesidades de todos los ciudadanos en las localidades y países receptores de migrantes venezolanos, incluidos quienes integran la diáspora.

Los análisis hechos en los países receptores expresan el impacto en sus cuentas fiscales. Algunas estimaciones lo sitúan entre el 0,3 y el 0,6 en el PIB de sus economías. Gastos e inversión en escuelas y docentes, en millones de vacunas para evitar epidemias y pandemias, atención a miles de parturientas y a los recién nacidos, alimentación de urgencia, albergues, seguridad y un nada corto etcétera.

La actitud de la mayoría de los países y de sus ciudadanos nos concede la licencia de hacer nuestras las palabras de Eduardo Stein, quien agradeció la solidaridad de los países vecinos, que calificó de extraordinaria pese a no estar preparados (los países y gobiernos) para soportar una migración de estas dimensiones.»Están bajo presión, con la estructura institucional sobrecargada, la provisión de servicios desbordada y los presupuestos exhaustos (…) Empezamos a ver signos de xenofobia (…) La población local se resiente y acusa a sus gobiernos de prestar demasiada atención a los migrantes mientras desatienden a sus ciudadanos», advirtió. Hemos visto y escuchado a dirigentes “aparófobos” arengando a favor de la xenofobia.

La inversión realizada para poder hacer frente a la realidad de esta tragedia humana se coloca en el asiento contable del “debe”, el cual recoge el incremento del gasto. La contrapartida es el “haber”, las contribuciones o “abonos” de la diáspora al país receptor. La visión integral, panorámica del fenómeno, posibilita un mejor diseño y ejecución de políticas públicas para abordar la diversa y compleja realidad de la diáspora venezolana.

La perspectiva dinámica integra los aspectos sociales, culturales, políticos y económicos asociados a toda diáspora. El hecho de haber sido país de inmigrantes provenientes de todo el mundo nos permite afirmar y comprender el papel de las migraciones en la reducción de la pobreza global y sus aportes a tres bandas: el migrante mismo y los países de origen y recepción. Además, participa de manera activa e imprime un vigoroso dinamismo al intercambio social, cultural, conceptual, tecnológico y económico. La diáspora venezolana es un gran elefante, con tendencias evidentes a crecer, de proporciones imposibles de engullir salvo que se desagregue y segmente en su enorme diversidad.

Toda migración, y la venezolana no es la excepción, entraña una oportunidad para el país receptor. De ello dan cuenta los informes oficiales y extraoficiales en Perú y Chile. Plasman los aportes de la migración venezolana al crecimiento de su PIB. El informe del Banco Central de Chile señala: “La inmigración reciente se caracteriza por ser una población en promedio más calificada (media de escolaridad del país 11 años, migrantes venezolanos, 15,6), más joven y con una mayor participación laboral que la población chilena». Más adelante destaca «la contribución positiva de la inmigración al empleo, los salarios y el PIB per cápita del país de acogida, por medio del aumento de la población económicamente activa, cuando los inmigrantes pueden insertarse al igual que los locales en el mercado del trabajo».

Los estudios también revelan los efectos positivos de la migración sobre la productividad. Esta, como afirma Paul Krugman, “no lo es todo, pero a largo plazo es casi todo, de su crecimiento depende el mejoramiento del estándar de vida de la población”. Cálculos realizados por el Banco Mundial cuando aborda la relación de la migración con el desarrollo en una muestra de países, al referirse a Colombia señala: acoger a 500.000 personas en edad de trabajar aceleraría el crecimiento de la economía en 0,2% resultado de un incremento en el consumo de 0,3% y la inversión lo haría en 1,2 puntos. Otro de los efectos positivos de los procesos migratorios es el del “bono demográfico”, como lo confirman estudios realizados en Europa.

Además de atender la urgencia, es preciso fortalecer y potenciar el trabajo realizado, los centenares de proyectos en marcha, de manera directa por parte de las asociaciones diaspóricas o de manera conjunta con organizaciones e instituciones de las ciudades de acogida en la dinámica del proceso de integración y desarrollo. La estrategia de respuesta es preciso complementarla con una estrategia proactiva, con el fin de aprovechar la capacidad emprendedora y difusora de tecnologías y conocimientos que posee toda diáspora. El propósito de esta es potenciar la recuperación del sendero del crecimiento regional y contribuir de manera decidida a recuperar la democracia y el respeto a los derechos humanos.

La diáspora venezolana migra de un país maltrecho y como ha sostenido Federica Mogherini: «No se puede ignorar la gravedad de las violaciones de derechos humanos en Venezuela, tal como reflejan los hallazgos del informe” de la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, producido en el marco del socialismo del siglo XXI. Refiriéndose a la relación entre este socialismo y el comunismo el cabecilla e ideólogo del Foro de Sao Paulo decía: comunismo y socialismo son la misma cosa. Vistas las violaciones de los derechos humanos de los venezolanos nos parece acertada la reciente decisión adoptada en el Parlamento Europeo, la cual condena a los regímenes de corte totalitario; “los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”.

La raíz del problema de la tragedia humanitaria y del fenómeno migratorio se halla en el modelo, es su rasgo distintivo. Es importante mantener el foco del problema, pues de no atacar la causa fundamental, la tragedia humana igual que la diáspora no cesará de crecer; lo harán a ritmo de vértigo y de forma indetenible.

El encuentro en Bruselas le ha dado una enorme visibilidad al mayor desplazamiento humano de Latinoamérica, a sus necesidades y efectos. Una verdadera lección de humanidad a quienes desprecian a los venezolanos: mientras el régimen niega su existencia el mundo se preocupa y se ocupa de ellos. La inmensa mayoría de Los venezolanos dentro y fuera del país agradecemos y valoramos desde lo más profundo de nuestra alma ese respaldo.

Echamos en falta la participación de representantes de las más de mil asociaciones diaspóricas cuyos esfuerzos a lo largo de dos décadas han resultado fundamentales para la integración y el desarrollo. Nuevamente se resalta la importancia de la movilidad humana en la reducción de la pobreza global.

La realización de evento es, en sí mismo, un formidable logro y estamos esperanzados en sus resultados. La presencia de los representantes de los gobiernos de la región y de los organismos multilaterales conforma una ocasión única para lograr una mayor coordinación para la indispensable cooperación entre todos ellos, necesidad esbozada en la primera reunión de cancilleres en Quito.

En esos acuerdos la participación de la sociedad civil organizada resulta fundamental: asociaciones diaspóricas, gremios empresariales y profesionales, cámaras empresariales binacionales, universidades y gobiernos locales. Cada una de ellas administra realidades, proyectos e iniciativas beneficiosos para todos los involucrados y ello le da vida y contenido a la estrategia global.

La coordinación y la cooperación en el marco de una estrategia global y regional es el mejor de los antídotos en contra de las “industrias diaspóricas” de la droga, las bandas armadas, la trata de blancas y niños, la prostitución, etc. La cooperación es fundamental para identificar y sancionar a los responsables del saqueo. Recuperar los recursos robados permitiría atender la tragedia humana e iniciar el proceso de recuperación del país.

De esta estrategia no pueden quedar al margen las organizaciones e instituciones venezolanas. La Política, con P mayúscula, administra hechos, y por ello insistimos en la necesidad de crear una institucionalidad con el fin de atender la nueva geografía nacional. En ella resulta fundamental la participación del sector privado y la sociedad civil.

@tomaspaez