En los últimos días hemos visto cómo nefastos personajes para Venezuela han continuado con la estafa que lleva veinte años, el denominado “diálogo” dizque para encontrar soluciones a través de un acuerdo para nombrar un “nuevo CNE” y así acudir a unas elecciones en las que ya sabemos quién resultará vencedor. Lo cierto de todo esto es que el dinero que se está manejando para este “acuerdo” y nuevamente tratar de limpiar la imagen del chavismo es una cifra incontable, dinero que es producto del saqueo más despiadado de la humanidad y desde luego del narcotráfico.

Esta es una operación típica de la tiranía longeva de la isla, Cuba.  Es evidente que los Castro están detrás de esta nueva jugada para instaurar el sistema comunista vinculado a las mafias del mundo en Venezuela, para ello se han creado una “oposición” justa y a la medida. Debemos recordar que esa falsa oposición no está toda de forma evidente en la fulana “mesa de diálogo nacional”, no todos tienen el valor para quitarse la careta como lo han hecho de manera voluntaria quienes allí se sientan con los criminales que han destruido nuestro país.

Parte de esa falsa oposición se encuentra en la actual Asamblea Nacional y se oponen de manera férrea al uso de la fuerza para liberar la nación de las mafias escudándose en la soberanía nacional y el coraje de los ciudadanos.

La mesa de la cohabitación tiene como estrategia lograr una convivencia “democrática” como cualquier país normal del mundo, mientras que por otro lado se avanza en lo que ellos han sugerido como el modelo chino para Venezuela. Es un plan maquiavélico, perverso y ruin para hacer de este país un santuario al terrorismo mundial y el narcotráfico.

Todos los venezolanos sabemos que para solucionar la catástrofe humanitaria no necesitamos un nuevo CNE y unas falsas elecciones. El problema de fondo es el sistema instalado, la invasión de cubanos, las FARC y el ELN. Primero hay que liberar el territorio nacional, es decir, recuperar la soberanía, expulsar las mafias, atrapar a los secuestradores y aniquilar el sistema socialista de raíz para luego ir a un proceso electoral.

Tenemos una larga data de todos los mal llamados “diálogos” que se han vivido en el pasado y esta vez la situación no será contraria a las anteriores, es bien sabido que la tiranía busca tiempo y espacio para invertir el dinero mal habido que acumula, necesita hacerle creer al mundo que el país hay “democracia”, que se permiten elecciones y que la “oposición” participa, de modo que son injustas las sanciones que solo perjudican al pueblo venezolano. Esa es la pretensión de quienes mantienen el país secuestrado, participar en esa estafa electoral es colaborar con quienes tienen a Venezuela en ruinas y con quienes durante estos veinte años han fingido ser “oposición”, pero que en realidad han sostenido una amigable camaradería para llevar a cabo negocios y sostener el sistema.

No podemos permitir que esta mesa de cohabitación sea avalada por los ciudadanos a través del falso voto. No podemos olvidar las caras de quienes se han prestado para legitimar el hambre, la persecución, la tortura, el exilio, la muerte. Porque estas acciones solo le brindan al régimen legitimidad para seguir cometiendo sus fechorías. No a la mesa de cohabitación.


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