Los pensamientos libres se buscan más allá de las fronteras. Que Vente Venezuela, la plataforma política de María Corina Machado, tenga relaciones con otras fuerzas liberales mundiales es una estupenda noticia en su proceso de consolidación. En momentos en donde la globalización del debate tiene características universales, es químicamente inconveniente mantenerse aislado de una confrontación que se presenta en la aldea global.

Durante décadas los pensamientos de derecha se ocultaron por temor, aprendieron a esconder sus pensamientos como aquel individuo avergonzado de una condición. En nuestra América llamarse amigo del libre mercado fue algo que muchos negaban para no enfrentarse a la orquestada maquinaria del totalitarismo.

La izquierda desde sus inicios de fuego colocó su fronda en la lucha reivindicativa, como un diestro manipulador encendió la hoguera de los yerros para endosársela a la derecha. Un culpable de los reiterados fracasos de las sociedades purgaba condena en la opinión pública, eran las administraciones liberales que rara vez podía romper aquel cerco mediático que las culpó hasta de las pandemias. No sabía mostrar respuestas frente al acoso del populismo embriagador, seductor de pueblos embelesados, que cayeron rendidos en brazos mentirosos.

En tiempo reciente hemos notado como María Corina Machado asume con valentía su postura liberal. Habla desde la derecha sin prurito. Defiende principios que fueron condenados sin derecho a la defensa. Comprende que libramos una batalla contra una constelación del mal; que responde a un modelo catastrófico que fracasó ruidosamente en el mundo. Si ellos tienen un ejército malévolo de rufianes, es lógico que los demócratas asuman una conducta totalmente opuesta a sus intenciones. Esas antípodas no pueden coincidir en absolutamente nada. El veneno totalitario sabe lograr ganar adeptos: al inocular su néctar en las venas complacientes, de aquellos que no comprenden la realidad de un debate que se libra en todo el orbe.

Que Likud la organización israelí que fundara Menájem Beguín en 1973, quien logró los Acuerdos de paz de Camp David con el presidente egipcio Muhammad Anwar Al-Sadat, por los que recibieron conjuntamente el Premio Nobel de la Paz en 1978, tenga cercanías con Vente Venezuela es una espléndida noticia. La libertad tiene que unirse sin temor. Es hora de enfrentar la tiranía con la valentía del bien.

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@alecambero


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