Para la gran mayoría de los venezolanos, aun en medio de esta grave crisis y en el transcurrir de esta pandemia inesperada, se vivieron momentos de júbilo y alegría con la noticia desplegada el pasado 19 de junio, cuando fue anunciada oficialmente la beatificación del  Dr. José Gregorio Hernández. Un hecho que ya se veía venir prácticamente de manera inmediata después de su fallecimiento, pues antes y después de ese triste acontecimiento gozaba de la admiración, respeto y agradecimiento de la gente, sobre todo por la atención médica que ofreció a muchas personas necesitadas, a quienes no les cobraba por sus servicios médicos e incluso les ayudaba para que adquirieran las medicinas que requerían. También  por la vida ejemplar que llevaba, durante la cual combinó, de manera sencilla y extraordinaria, la fe y la ciencia, y que lo llevó definitivamente a transitar el camino de la beatificación.

Estas dos facetas, la de hombre virtuoso, caritativo, con grandes dotes espirituales y la científica, a través de la cual dejó un gran legado en la historia de la medicina del país, lo caracterizaron de tal manera que lo llevaron a ser un ejemplo para todos los venezolanos, lo que hace que, desde el momento de su muerte, el pueblo le rinda culto y reconocimiento, recibiendo la denominación de “médico de los pobres”.

En relación con la faceta científica, José Gregorio Hernández formó parte de la generación de médicos ilustres de la época que escribieron un capítulo importante de la historia de la medicina en nuestro país. Entre ellos también se encuentra el Dr. Luis Razetti quien fue su amigo entrañable. Fue fundador de la medicina experimental, la importancia de esto es que fue el quien instaló  las primeras cátedras de bacteriología, fisiología experimental, histología normal y patológica como ciencias básicas de la medicina. Además, se destacó como profesor y docente en la escuela de Medicina de su época, siendo muy severo y estricto en la enseñanza con los estudiantes que aspiraban a ser médicos  en ese tiempo. Fue autor del  libro Elementos de bacteriología, el cual escribió especialmente para sus estudiantes, primer texto sobre esta disciplina que se publicó en Venezuela; también escribió el libro conocido como Elementos de filosofía, de un gran contenido humanístico, característica que debe tener todo médico. Cursó sus estudios de Medicina  en la Universidad Central de Venezuela y realizó estudios de posgrado en París. En fin, fue un gran científico, un hombre de ciencia, un gran clínico que integraba los recursos suministrados por las técnicas complementarias de diagnóstico.

Desde la infancia inclusive tenía muy arraigada sus virtudes desde el punto de vista espiritual, desarrollándolas  durante su juventud  y en su desempeño como médico. En dos oportunidades tuvo la intención de escoger el camino de la vocación sacerdotal, sin embargo no lo hace  debido a que su misión era servir al prójimo ejerciendo su labor como médico sin abandonar sus condiciones de hombre virtuoso  y de vida ejemplar como buen cristiano, que aprendió a amar a Dios por sobre todas las cosas y que creciera en su corazón el amor por el prójimo.  Fallece trágicamente el 29 de Junio de 1919, por cierto, el día de ayer se cumplieron 101 años de este triste suceso. Al  momento de esta tragedia fue llevado al Hospital Vargas de Caracas, donde fue recibido por el Dr. Luis Razetti, quien  no pudo hacer nada para salvar la vida de su amigo, de aquel extraordinario hombre quien también fue un ejemplo para la medicina de su tiempo.

Su muerte constituyó un gran duelo nacional. A los 30 años de su fallecimiento comienza el camino a la beatificación, y fue proclamado siervo de Dios en 1972. Posteriormente, en 1986 fue  proclamado venerable por el papa san Juan Pablo II. Finalmente, en 2020 se aprobó el milagro esperado por la junta médica que trabaja para la Sagrada Congregación de la Causa de los Santos y luego por la Comisión Teológica Internacional, por lo que el papa Francisco firmó el decreto correspondiente para su proclamación como beato. De esta manera llegó el momento más esperado por todos los fieles devotos del venerable Dr. José Gregorio Hernández, y también el pueblo venezolano. A partir del primer trimestre del próximo año, tiempo en que se estima se llevará a cabo el acto de beatificación, se le comenzará a rendir el culto de beato en los altares. Desde ese momento se abrirá el camino a la canonización de un hombre que fue un modelo del venezolano sencillo, ejemplar, virtuoso, probo y culto, quien supo cultivar la ciencia y la fe para honrar a Dios y a sus semejantes.

@mariayanesh

 


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