En Venezuela, hablar de ganancias, de beneficio económico es malo. En Venezuela, cuando se habla de especulación, casi siempre se hace en un contexto negativo. En Venezuela, decir que debemos ir a una economía de mercado despierta preocupación entre varios. Muchos en Venezuela creen en una cosa llamada “precio justo”; sin embargo, es algo que no existe en ningún libro de texto de Economía. En Venezuela, desde hace mucho tiempo, se responsabiliza al sector privado de varios de los problemas económicos que sufre el país, a pesar de que todos esos problemas han nacido de la mano de políticas desacertadas del gobierno de turno.

¿Es culpa de la empresa privada que el país cayera en hiperinflación? ¿Fueron ellos los que, a un año de la reconversión monetaria, recuperaron 3 de los 5 ceros que se le quitaron a la moneda? ¿La debacle petrolera se la debemos a la empresa privada? Como sociedad fallamos en no proteger al sector privado ante el ataque despiadado que, desde el poder, ha estado sufriendo desde hace 20 años. Si bien es cierto que ese discurso contra el sector privado no es nuevo, se magnificó desde la llegada del chavismo al poder.

Lamentablemente, debemos afirmar que muchos de esos ataques fueron aplaudidos por parte de la población venezolana. Por eso no sorprende que en cualquier discusión sobre el tema económico salgan a relucir frases tan mediocres como: “Es que ese comerciante abusa”, “no puede ser que en Estados Unidos ese producto sea más barato que aquí”, “ese empresario especula”, “deberíamos tener la estructura de costos para saber cómo fija sus precios”, “hay que denunciar a ese establecimiento porque no me dice qué hace con los ingresos que recibe” y un largo etc. ¿Por qué ese empeño por atacar al empresariado? ¿Qué derecho tenemos para creernos una suerte de sheriff comercial?

Sin lugar a dudas, el cambio que necesitamos no es simplemente político, también hay que cambiar mitos, leyendas urbanas, educar y elevar la discusión. A menos que desde ya estemos desahuciados como nación y nos parezca que Corea del Norte, Cuba y Zimbabue son los benchmark de nuestro futuro.

Increíblemente (lo digo porque resulta preocupante que, a estas alturas, con tantos años de inflación elevada y dos en hiperinflación, haya gente que aún haga ese tipo de preguntas) se ha puesto de moda repetir “¿si baja el dólar por qué no bajan los precios?”, pero ¿desde cuándo los precios internos en Venezuela responden únicamente al movimiento de la tasa de cambio? Solo un bate quebrado dice eso.

Algunos olvidan que este país todavía sigue padeciendo de una hiperinflación, que quienes están en el poder continúan teniendo una gestión fiscal deficitaria, que la única vía para financiar ese “hueco” sigue siendo el Banco Central de Venezuela y que la enorme recesión que se vive hace imposible que la economía absorba esos desequilibrios monetarios. Adicionalmente, el sistema de precios en el país está destruido, la caída en la producción petrolera siembra dudas sobre la sostenibilidad de los ingresos fiscales, las sanciones económicas son una piedra muy grande en el camino, la incertidumbre política persiste, y desde el poder se insiste en la persecución y controles a la empresa privada. Bajo este entorno, es bastante ingenuo estar pensando que los precios vayan a comportarse de forma diferente a como lo han estado haciendo y más aún creerse que la estabilidad cambiaria de los últimos días se vaya a mantener.

Y de verdad, ¿esta economía es capaz de crear una inflación en divisas, cuando eso no ocurre en Estados Unidos (o en Panamá, o Ecuador)? Indudablemente, problemas de ego no tenemos en Venezuela. Haga los cálculos con la variación de precios intermensual vs el movimiento de la tasa de cambio, verá “resultados mágicos”, con seguridad más nunca hablará de inflación en dólares y se dará cuenta de la existencia de un desajuste cambiario.

Estamos grandes para seguir creyéndonos los cuentos de camino, los potes de humo, que algunos intentan imponer para tapar responsabilidades en el desastre económico venezolano. Es decisión de vida seguir creyendo que la economía criolla se debe comportar como dicta Mario Silva y la secta de VTV o empezar a revisar, analizar y entender lo que ocurre en realidad.

Para terminar, les dejo el concepto de especulación según la RAE: Operación comercial que se practica con mercancías, valores o efectos públicos, con ánimo de obtener lucro. ¿Hay algo negativo en esa definición? ¿Hay algo de malo en buscar lucro? o ¿a usted le parece que intentar ganar dinero es malo? Recuerde quién nos decía que ser rico es malo y mire cómo dejó al país.