Cuando uno escucha a gente como Jorge Luis García Carneiro, el inefable gobernador del ahora estado La Guaira, comprende por qué estamos como estamos.

“Realmente no pasa nada en el estado”, dijo en un video difundido en las redes sociales.

“Hemos pasado revista a todo lo largo y ancho del estado, en el este, oeste, y todo está en completa normalidad, solo pequeñas obstrucciones en la vía por el deslave de la tierra”, señaló.

Este señor, que se pone una venda en los ojos, es claramente la muestra de cómo nos gobierna la camarilla de Nicolás Maduro y su combo. Son descarados, viven en un mundo paralelo, esconden la realidad y además acusan a los que se encargan de mostrarla de traidores a la patria, subversivos y cualquier cosa que se les ocurra.

No ven la realidad, no les interesa. Para ellos Michelle Bachelet miente y la Organización de Naciones Unidas solo les servirá hasta que se pronuncie en su contra. No hay voluntad de cambiar absolutamente nada.

Por eso solo les gusta la oposición que les alaba, que los lisonjea. Se buscan a un grupito de gente que les hace el juego y con ellos van hasta que ganan tiempo y los desechan, porque lo quieren todo. No se puede confiar en ellos. Eso hacen ahora con Timoteo Zambrano, Felipe Mujica y compañía. A ver hasta cuándo les dura la jugada y si pueden conseguir que uno de ellos sea presidente de la Asamblea Nacional.

Así pueden detener a un trabajador de una imprenta por unos artes para la portada de un disco o llevar preso a unos actores porque se visten de policía en una obra de teatro. Liberarán a Edgar Zambrano y meterán en chirona a cinco o seis más, generalmente menos mediáticos, para hacernos creer que controlan todo y que alzarse tendrá sus consecuencias.

Equipo de la obra Dos policías en apuros será trasladado a tribunalesLos dos actores, el director y la productora de…

Posted by El Nacional on Monday, August 5, 2019

No está fácil lo que se nos avecina al ciudadano común: más inflación, mayor depauperación de los servicios públicos, escasez y desolación, más violación de los derechos humanos. El país se sigue cayendo a pedazos, pero no se ve en lontananza nada que lo pueda cambiar.

Toca armarse de paciencia y más paciencia, y esperar que a gente como García Carneiro finalmente le llegue su cuarto de hora. No pueden ser eternos, eso no me lo creo.