Aquí hay una cosa totalmente clara, María Corina Machado representa el futuro de Venezuela, mientras que Nicolás Maduro encarna el pasado.

Lo vemos en las manifestaciones de calle, cada vez son millones de venezolanos procedentes de todas partes –desde el punto de vista geográfico como social e ideológico– y cada vez son menos los que asisten a los actos de Maduro.

Por ejemplo, Maduro fracasó estrepitosamente en El Vigía, donde prácticamente lo dejaron solo.

Los merideños –como Venezuela entera– repudian el ejercicio del poder de los actuales ocupantes de Miraflores, rechazan un socialismo que los hundió en la miseria y en el abandono.

María Corina es –para millones de venezolanos– un nuevo amanecer, un rayo de esperanza; en cambio Maduro es la noche más oscura, es el fin y el ocaso.

Sin duda, el PSUV tiene el sol en la espalda; mientras que nosotros con el liderazgo de María Corina Machado tenemos un camino abierto, lleno de posibilidades y de probabilidad de transformar para bien a toda Venezuela.

Una muestra de ello es que María Corina Machado posee un plan de desarrollo amplio, ambicioso y maravilloso para poner a valer a las islas de Margarita, Coche y Cubagua, así como Anzoátegui y el resto de Venezuela. Tiene planes precisos para explotar el potencial de la línea costera de Venezuela desde el Zulia hasta el Delta del Orinoco.

Los sueños, las grandes ideas, la ilusión de todo un país se encuentra sobre los hombros de María Corina, mientras que Maduro simboliza la pesada carga de un cuarto de siglo de mentiras, triquiñuelas y caos.

Maduro está en un penoso proceso de despedida, eso es totalmente evidente. Maduro no tiene la capacidad ni el apoyo necesario para persistir en el usufructo del poder.

Él, cada momento qué pasa, se transforma en pasado.

Él es el ayer de Venezuela, un ayer que debemos superar y jamás repetir. Pues, las consecuencias del socialismo para Venezuela han sido espantosas.

Venezuela tiene su mañana en la fuerza de María Corina; la nación tiene su porvenir en el liderazgo valiente y firme que ella representa. Esto no tiene discusión.

Este 28 de julio es la cita para abrirle la puerta al mañana. Es iniciar la senda de la reconstrucción total de la República.

Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.


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