I

La conquista de Alejandro Magno es el título de una novela de ficción histórica publicada inicialmente en 2004 como The Virtues of War (editorial Doubleday, Nueva York, Estados Unidos) por Steven Pressfield y en la que Alejandro cuenta su historia a Itanes, su paje y escriba helénico-persa que le sirvió durante sus campañas en la India. El período narrado abarca desde sus inicios como soldado hasta los acontecimientos justo antes de su muerte en Babilonia, hacia el 10 o 13 de junio de 323 a.C.

El capítulo 16 de la novela está dedicado a la batalla de Issus (también Issos), que ocurrió el 5 de noviembre del 333 a.C. contra Darío III. En tal batalla, las fuerzas de Darío superaban a las de Alejandro en número, como mínimo, de 5 a 1. En la narrativa, Alejandro le enseña a Itanes el concepto de «fuerza efectiva»: allí donde la acción es decisiva es Alejandro quien supera a Darío. Alejandro no se deja engañar por el despliegue inicial, aparentemente defensivo, y ordena a Parmenio resistir la brutal embestida de la derecha de Darío mientras Alejandro mismo se dirige con un grupo de 1.800 de sus bravos hacia un punto exacto que divisa en la centro-izquierda de Darío y en donde este tiene ubicado tan solo 1.500 hombres desplegados con una evidente señal de debilidad pues se encuentran «reforzados» (¿Para qué reforzar lo fuerte? se pregunta Alejandro): por allí entra y se inicia el caos y la catástrofe para Darío.

El «chiripero» fue el nombre dado a la coalición política que llevó a Rafael Caldera a presidente de la República en las elecciones de 1993. La coalición estuvo compuesta por partidos pequeños y grupos caracterizados por la heterogeneidad de sus ideologías e intereses políticos. Según la fuente consultada, Caldera obtuvo 1.710.772 votos correspondientes al 30,46% de los sufragios y lo cual le dio el triunfo en las mencionadas elecciones. El 10% de los votos aportado por el MAS fue crucial para que Caldera alcanzara el sillón presidencial.

II

Según colocó en su cuenta de Twitter uno de los editores de la nueva versión del chiripero, Henri Falcón, la «coalición» es un paso «con absoluta coherencia en la exploración de la salida democrática, pacífica y constitucional…». Adicionalmente colocó (transcrito textualmente): «El diálogo no es para hacerle comparsa a nadie, ni acatar órdenes o dictados de nadie. El diálogo se da porque duele Venezuela. Porque quienes decidimos quedarnos aquí, vamos a dar la batalla desde la verdad y la razón para cambiar este gobierno nefasto».

III

Según la geometría del bueno de Euclides, ya tenemos dos puntos para trazar la recta. Un punto es la conjetura de Antonio de la Cruz en su artículo del miércoles esta semana, aquí mismo en El Nacional, titulado «La seudo oposición venezolana«. El otro es la respuesta de ustedes a esta pregunta: ¿Es cierto que se acaba con un gobierno nefasto haciendo coalición con él? Tal parece que Henri Falcón pretende matarnos con un cuchillo de cartón.

Dada la relevante insignificancia que en término de votos –y de las posibilidades políticas de sus personajes– tiene esta reedición del chiripero, me temo que su impacto será sustancialmente distinto al que llevó a Rafael Caldera a la Presidencia de la República en las elecciones de 1993: el aliento de este chiripero es el mismo aliento del petro, mismo que hace rato nació muerto, pues no tiene la fuerza que sus líderes creen que tiene.