Se necesita una participación y votación masiva el próximo 28 de julio, aún mayor que en las elecciones parlamentarias de 2015 en las que la Mesa de la Unidad obtuvo 7.728.025 votos contra los 5.625.248 del oficialismo, unos guarismos que nos permitieron sin atenuantes vencer cualquier discurso de negación de resultados, el tradicional ventajismo y la trampa a la que siempre estamos expuestos; sin obviar a las diferencias que existen y los intereses partidistas de ciertos factores dentro de la oposición. ¡Hay mercaderes de la política a quiénes no les interesa el cambio porque en este contexto llenan sus arcas sin esfuerzo! A esos, la historia les pasará factura.

Si a una votación como tal la oposición aporta unidad real sin medias tintas, más allá de discursos basados en el positivismo y triunfalismo que tanto daño nos ha hecho, si además María Corina logra terminar de consolidar su liderazgo y con inclusión unificar por un lapso de tiempo los factores políticos en torno al candidato Edmundo González, para con un comando poner orden en este hervidero electoral y así poder hacer el trabajo en la calle de propaganda, entendiendo que no tenemos medios de comunicación y la difusión depende de patear cada rincón del país desde ya de manera real, con propósito, con un plan y una estrategia bien diseñada y usando aliados como redes sociales y WhatsApp, podemos ver una luz en el fondo del camino.

Pero, es imperativo que se frenen las aspiraciones partidistas que siempre surgen, las ansias de figurar que, seguramente, ya florecen en aquellos que han esperado en las sombras, o por incapacidad o falta de oportunidades; que las reparticiones de dinero y cargos que normalmente hacen tanto daño se dejen a un lado, las ambiciones hay que ponerlas en segundo lugar. No es momento de que se anteponga ningún interés personal al colectivo y finalmente el único objetivo válido que es rescatar al país. Nada hacemos con parcelitas de poder, partidos famélicos y limitados si no se rescata a Venezuela de las garras de la pobreza, represión y limitaciones que nos han impuesto. Necesitamos la madurez que el país demanda y la historia nos reclama.

Se necesita concientización de la necesidad de participar en la ciudadanía, pero se exige igualmente trabajo de organización y electoral para consolidar la victoria y capitalizar una hipotética votación masiva sin dejar espacios ni ventajas para quienes en el gobierno desde ya hacen uso de la misma para sacar provecho. Venezuela requiere que todos los partidos aporten sus estructuras y que tengamos testigos de mesa hasta en esos nuevos centros electorales, de una o dos mesas, que están inventando los inquilinos de Miraflores. No puede quedar una mesa sin testigos nuestros y apoyo de la ciudadanía para defender los votos y ser garantes de los mismos.

Si todo lo anterior se cumple, si consolidamos una verdadera unidad llena de orden y con planes y estrategias claras, es decir con lineamientos que lleguen a las personas indicadas y capacitadas para ejecutarlas (porque de personas con buenas intenciones, pero sin experiencia no podemos depender), no voy a mentir ni a caer en triunfalismo, pero es una realidad que podemos lograr el objetivo.

Existe una luz al final del túnel… si estamos unidos.

@fmpinilla


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