Los recientes acontecimientos en Venezuela tienen sus raíces en el sistema que lleva dos décadas implementado en la nación ejecutando los peores actos de corrupción del hemisferio con apoyo de una supuesta “oposición”.

Todo lo que estamos padeciendo en estos momentos es consecuencia del sistema socialista. No es solamente que son corruptos y es por ellos que estamos en la ruina total, pues hay países de la región que afrontan este virus y se mantienen dentro de los estándares mundiales en calidad de vida. Lo de Venezuela va más allá, es la mafia que se instaló en el país, una mafia que ideológicamente está alineada con la izquierda comunista, que como bien sabemos desprecia la libertad, la propiedad y la vida.

Cientos de venezolanos han confiado en una dirigencia política “opositora” que se suponía que luchaba para sacar no solamente al chavismo del poder, sino para erradicar el sistema y con ello la corrupción. Pero las denuncias que hemos visto esta semana en la Asamblea Nacional son vomitivas y vergonzosas ante nuestros aliados internacionales.

La corrupción es el principal motivo por el cual el régimen criminal socialista se mantiene en el poder. Hay una clase política nefasta que se autodenomina “oposición” que está vinculada en negocios oscuros con la mafia chavista de un modo que no tiene otra opción que colaborar con el sistema, pues si este cae tendrán que rendir cuenta ante la justicia. Es la razón principal de la insistencia de estos supuestos opositores en falsos diálogos y estafas electorales.

La pretensión de ciertos personajes es llevar a cabo una transacción con lo que ellos han llamado “chavismo democrático”, que en pocas palabras es sinónimo de impunidad total. Un gobierno de unidad con los responsables del caos en el país es la mayor garantía de que los rojos regresen al poder al cabo de unos años, como ocurrió en el pasado en Nicaragua. Además de representar una traición a todos aquellos que lo hemos dejado todo en las calles luchando por un cambio radical de sistema, es una traición para los familiares de todos los jóvenes caídos en estos años de tiranía socialista, es una traición a los millones de venezolanos refugiados alrededor del mundo que han huido del país para sobrevivir, es una traición a todos aquellos que han sido despojados de sus propiedades por iniciativa de Hugo Chávez y que este supuesto chavismo democrático en su momento aplaudía con entusiasmo.

La catástrofe que padecemos a causa del socialismo y en este punto debemos ser muy cuidadosos a la hora de emitir opiniones porque existe una clase política caviar (centro izquierda) que pretende hacerle creer a los venezolanos que toda la miseria que hoy se vive en Venezuela es única y exclusivamente por la corrupción. Sabemos que es una causa, pero no olvidemos que este caos tiene su raíz en el socialismo del siglo XXI. No podemos minimizar la culpabilidad del sistema porque sería un acto cobarde y cómplice lavarle la cara a toda esa clase de izquierda extremista que ha expandido todo su odio y resentimiento a una nación que alguna vez fue la más próspera de la región. Sin duda alguna, este caos solo obedece a esa izquierda criminal y sí, esto es socialismo.