El uso de la información estructurada con el objetivo de deformar la realidad a través de una mentira es una práctica muy vieja que fue sintetizada en el libro de D. Huff de igual nombre, Cómo mentir con estadísticas. La difusión de información construida con una base de datos indiscriminada, no representativa, transformada en noticias o en comentarios subjetivos y difundida especialmente por las redes sociales, contribuye a polarizar a la sociedad sobre determinados temas y, a desviar la atención a asuntos interesados con propósitos ideológicos. También ha permitido dar origen a la contrarréplica originando lo que pudiéramos llamar entropía de la Teoría de la Información que tiene como efecto generar confusión pública donde los que no tienen escrúpulos o ausencia de ética generalmente imponen sus tesis de manera masiva inspiradas en metas oscuras ligadas a estrategias de apoderamiento político.

Ese esquema es  favorecido generalmente por los que administran las redes sociales, las cuales recogen interesadamente los planteamientos dicotómicos enunciados por regímenes antidemocráticos que ya han provocado cambios sociales importantes en detrimento de la democracia, sin dejar de lado a los que contribuyen a profundizar los mensajes de agitación, subversión y terrorismo cuyo propósito es el de lograr desestabilizar gobiernos para obtener el poder total, desplegar sus movimientos populistas, lograr el  aprovechamiento económico y apoderamiento de organizaciones públicas y privadas.

Antifa, por ejemplo, es una organización o movimiento que inició sus actividades mediante la cooperación inducida por los soviéticos a los partidos comunistas alemán e italiano en el siglo pasado con el propósito de imponer su poder de gobernanza una vez que se impusieron al nacionalsocialismo. Es notable que sus objetivos se mantienen históricamente, independientemente de la consolidación del comunismo soviético, el cual terminó con una economía catastrófica, una federación fragmentada y un nuevo esquema que intenta expandirse hoy día.

Los gobiernos construidos sobre las bases mencionadas intentan lograr a través de la propaganda y la subversión destruir al capitalismo e imponer el totalitarismo de Estado, estos  esquemas han sido copiados por algunos gobiernos tales como: el venezolano, cubano y nicaragüense usando tácticas análogas y han devenido en esquemas de dominación asociados al crimen organizado y formulados como agenda formulada por intelectuales marxistas que alimentan con patrones operativos al Foro de Sao Paulo con objetivos de desestabilización denominados cínicamente progresistas, en tal sentido, pregonan pública y abiertamente en contra de  las democracias occidentales. Para tal propósito usan un discurso neomarxista, centrado en pervertir la moral, el lenguaje, destruir la historia, la cultura nacional y crear patrones de desinformación destruyendo la idiosincrasia de un país. El mejor ejemplo es el de Venezuela, donde su historia, cultura y educación han sido desvirtuadas y reconstruidas de manera aberrante en función de intereses socialistas en preparación para la imposición comunista usando a la Fuerza Armada y la corrupción generalizada cambiando los valores éticos de la población.

En posesión del poder político en Venezuela han expoliado al país, y controlado su población con tácticas de sometimiento, hambre y limitaciones laborales. Despellejada la dignidad de las personas, despliegan acciones dirigidas a crear el caos institucional, a controlar de manera centralizada el poder, ignorando la separación de los poderes, contribuyendo con sus aliados a desestabilizar a otros países con la intención de terminar con la economía capitalista tradicional por otra de orden socialista, caracterizada por la explotación, la ruina y destrucción de aparato productivo. De la mano de una dictadura posmoderna sustenta sus acciones en el funcionalismo legal acomodaticio, apoyada en la Constitución elaborada a su medida o simplemente despreciada y en procesos electorales fraudulentos que incluso llevan a interferir directamente en las elecciones de otros países.

La agenda “progres” ha permitido la aplicación de programas cuyos  objetivos centrales se basan en nuevos esquemas de confrontación,  tales como el desarrollo dogmático de las teorías de género, racismo, ambientalismo, desprecio a la vida, promoción del libre  aborto, control estatal de la educación y eliminación de la religión; todos ellos,  conducentes a crear movimientos de confrontación como método social extremista que incendian iglesias, derrumban símbolos culturales, y atacan a instituciones y personas al más viejo estilo del nazismo en una lucha interminable de todos contra todos, usando la difusa y cambiante propaganda para luego imponer finalmente el totalitarismo.

A través de nodos y redes que se extienden por el mundo, expanden sus ideas y procedimientos, sin dejar de comentar que por decenas de años se infiltraron en las estructuras sociales e institucionales para propagar ideas socialistas estimuladas por el ejercicio intelectual de ideólogos cobijados en las universidades formando activistas y simpatizantes claves por su influencia comunicacional en una red global que incluye a gobiernos socialistas y organizaciones criminales unidos por mera conveniencia . Invito a ver los efectos de la acción del  socialismo-comunismo en el reporte cinematográfico denominado Grinding Down America https://youtu.be/Y0KmUYvk6EU

Podemos ver que el movimiento Black Lives Matter, pantalla del Antifa, es encabezado por una connotada marxista  apoyada por el régimen de Venezuela para desarrollar políticas de desestabilización ampliamente identificada en Estados Unidos, consistentes en la lucha violenta, apoyada por activistas infiltrados no solo en las instituciones educativas y sindicales, sino inclusive en el propio gobierno usando apropiada y  significativamente la Teoría del Control Reflexivo de Lafevre para manipular la  opinión pública basadas en las emociones e influir en el entorno para potenciar sus metas de apoderamiento social y de poder político

Esa estrategia que va creciendo como un cáncer dentro de los países está sustentada por enormes recursos financieros producto del crimen organizado, y de donaciones de corporaciones inscritas dentro de la denominada agenda globalista. Estos movimientos desestabilizadores proliferan ya en América Latina bajo una agenda común y tendrán éxito en la medida que no entendamos sus procedimientos, el alcance de los procesos de dominación y que podamos comprender que atentan contra la familia, la religión, valores morales y en general, de la democracia en su sentido más libertario. Este movimiento global es de enorme consecuencia, razón por la cual es inminente entender el funcionamiento y limitaciones que tienen  las redes sociales, calibrar y discernir el real valor de la información que se han convertido en armas asimétricas de guerras no convencionales y, que pretenden canalizar a la opinión pública mediante matrices de opinión que favorezcan sus intereses, incluyendo los  procesos electorales, tales como está ocurriendo en las elecciones norteamericanas o en las ya realizadas en Bolivia y Chile.

Ante hechos tan evidentes como los mencionados, los gobiernos del mundo libre y las instituciones públicas han reaccionado identificando el grado de compromiso de gobiernos y de las grandes corporaciones informáticas con los planes de subversión, especialmente electoral, y ya citan a tribunales a sus autores para determinar su grado de asociación, especialmente financiero. También le deberá tocar el  turno a las grandes cadenas noticiosas que han tomado partido en la agenda mencionada violando su independencia de criterio y es una vergüenza el grado de colaboración que han  impuesto en campañas electorales para influir en los objetivos mencionados, incluyendo el apoyo a los líderes de tales movimientos donde la contrainteligencia ha logrado alcanzar sus fuentes informativas, articulaciones con la corrupción generalizada y el aprovechamiento de recursos ilegalmente percibidos.

El grado de comprensión de una agenda totalizadora inspirada en el socialismo como base primaria para la instalación del comunismo en América requiere hacer una reingeniería del proceso de desarrollo político. Nos enfrentamos a un avance sin medida de un sistema que rompe la libertad individual, pretende que el Estado sea dueño de nuestras vidas, y que la anarquía se apodere del continente. Debemos estar claros de la lucha que esto significa, la cual va más allá de un proceso electoral, sino que adquiere la dimensión de preservar los valores, estimular la iniciativa personal, de una educación que preserve la libertad de pensamiento, la ética y el emprendimiento competitivo e innovador.


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