1. Con motivo del pronunciamiento de Guaidó, según el cual debería conformarse un Gobierno de Emergencia Nacional “con todos los sectores” y un “Consejo de Estado paritario”, se han expresado legítimas dudas sobre si esas iniciativas incluyen al chavismo. Se ha dicho que sí, aunque no los indiciados de crímenes, violaciones de los derechos humanos, terrorismo, narcotráfico o corrupción; serían los otros chavistas, los no incursos en esos delitos o no acusados por tales.
  2. Los tontones regados por la escena digital han respondido a las objeciones que se han hecho sobre la supuesta participación del chavismo en el Gobierno de Emergencia Nacional, que se estaría proponiendo la desaparición, liquidación o exterminio de esa parte del país que son los chavistas. Estos papanatas, posesos de furias inmensas (de las que acusan a otros), aseguran que tal discriminación sería hostil y contraria a los buenos propósitos que animan la interinidad.
  3. Vamos por partes. Hay acuerdo pleno en los sectores democráticos que ninguna persona vinculada a los crímenes mencionados arriba podría ser llamada a compartir tareas en la transición; dicho lo cual quedan tres tipos de chavistas: los dirigentes no acusados; los miembros anónimos de la estructura de poder (doctores y generales en rangos ignotos del aparato gobernante) y los ciudadanos que simpatizaron o simpatizan con el chavismo, ahora reducidos en número pero seguramente existentes.
  4. Hay dirigentes chavistas que no han sido expresamente acusados en tribunales internacionales o de Estados Unidos que se sepa. ¿Cuáles serían esos representantes connotados del chavismo? ¿Por ejemplo Nicmer Evans, Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio, Jorge Giordani, Juan Barreto, Vladimir Villegas, etc.? ¿Serían estos disidentes asumidos por el chavismo como sus genuinos representantes?
  5. Si ese no es el tipo de chavista que representa al chavismo, serían otros. Digamos que sean los de la línea media, el presidente de algún instituto autónomo, un gobernador, el director de algún despacho, el general jefe de logística de algún componente, el capitán de navío responsable de las vituallas en la base, o el periodista que se sintió comprometido con la revolución y querría retroceder. Esos sin duda son chavistas y es posible que nadie objete su participación en el Gobierno de Emergencia Nacional y sus derivaciones. Solo tienen un problema: son chavistas pero no representan el chavismo. Son ciudadanos que tienen opiniones y tal vez pecados veniales (sin excluir uno que otro mortal), con todos su derechos; pero no representan al chavismo. Así es que incorporarlos no resuelve el problema de “todos los sectores”.
  6. Y en relación con los ciudadanos que son o han sido chavistas no hay que decir sino que son ciudadanos, víctimas también de toda la depravación y ruina del país. No quieren ir al Gobierno de Emergencia Nacional, ni al Consejo de Estado paritario. Quieren trabajo, paz, salud y libertad.
  7. Entonces, sigue en pie el problema del chavista desconocido que va a representar al chavismo en esta operación “con todos los sectores”.

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