Una vez más abordamos el tema dada su trascendencia, porque  creemos que su utilización por la comunidad como un poderoso instrumento de consulta y decisión, sigue siendo el mecanismo más adecuado tanto para medir como para expresar la voluntad popular.

Consulta normada por la Constitución Nacional, lo cual blinda su realización, que debe ejecutarse dentro del marco que exige la carta magna, sin alternativas de medio pelo como las que pretenden desarrollar el nuevo y muy discutido equipo de operadores electorales.

Admitir la neutralidad política del novedoso equipo de funcionarios del CNE demanda ignorar la vida social venezolana de los últimos 20 años, porque sus trayectorias los ubica en la participación o en la cooperación silenciosa con el régimen.

El nuevo CNE no solo es la continuidad de los envejecidos procedimientos ventajistas del gobierno, en esta ocasión la autoritaria y militarizada  mano del poder madurista se saltó la irrenunciable exigencia democrática de su designación por la auténtica Asamblea Nacional.

Y en esta marcha triunfal de abusos presidenciales, el gobierno impuso a través del TSJ a los nuevos integrantes del aparato burocrático que conocemos como CNE, hoy convertido en la oficina electoral del gobierno y sin consultarlo mucho con los partidos y la sociedad organizada se ha dedicado a imponer por la vía administrativa el desorden de la estructura electoral conocida.

Muy particularmente ha sido perversa, tanto la promoción como el tiempo para el registro de los nuevos electores, a conciencia se ha ignorado la trascendencia de los efectos de la migración, millones de venezolanos lamentablemente  residen hoy en el exterior, con derechos plenos a la participación política y electoral en su patria.

Insatisfechos  con las trampas armadas hasta el presente, temerosos de su cantada derrota, la inteligencia política gubernamental resolvió intervenir judicialmente a los partidos políticos de oposición, recurriendo a la incondicionalidad del Tribunal Supremo de Justicia y a la existencia de esquiroles dolarizados en el interior delas organizaciones.

Y para colmo de males, Maduro y sus muchachos pretenden imponerle al país unas elecciones amañadas y chucutas, en un ambiente de control extremo debido a la catastrófica presencia de la epidemia por el coronavirus en los más importantes centros urbanos de la nación, no hay espacio para una campaña electoral.

Y entonces ciudadano, la gran pregunta es: ¿en la situación y en las condiciones descritas, será posible votar democráticamente?


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