En tiempos de pandemia es conveniente recordar que los venezolanos padecemos desde hace 20 años un virus que ha dejado un país en la ruina total: hambre, violencia, narcotráfico, persecución, torturados, refugiados en todo el mundo, campos en ruina. Lo conocemos con el nombre de “socialismo del siglo XXI”, pero no debemos olvidar que la infección que nos destruyó como nación comenzó antes.

Es un virus que tiene sus inicios en una isla marginada, aislada del mundo, reprimida y saqueada, desde luego que me refiero a Cuba.  Insistieron en apropiarse de un país petrolero hasta lograrlo y asesinar todo reducto de crecimiento y prosperidad. Este virus llegó al corazón de los venezolanos, siendo sumamente popular a comienzos de este siglo.  Su promotor era un resentido social con profundo odio hacia todos aquello que fuera sinónimo de éxito y riqueza; lo que lo llevó a desarrollar una política de control y destrucción de lo que generara crecimiento.

La noticia agradable es que existe un antídoto/vacuna para este virus maligno y mortífero, se llama  capitalismo. Pero existe un gran problema y es que quienes luchan supuestamente para lograr un cambio en el país sienten una particular fascinación por este virus del socialismo del siglo XXI. Solo nos basta con leer el llamado “Plan País” para advertir medidas populistas y meramente socialistas como alternativa al socialismo feroz que instaló esta izquierda radical comunista. De modo que no es un medicina letal para el virus, es un pañito tibio para aliviar el dolor.

Es la izquierda la causante de este virus perverso que en su momento se expandió por toda la región. Algunos países lograron erradicarlo, pero aún se cierne sobre ellos una amenaza latente que desde rl Foro de Sao Paulo se diseña para nuevamente secuestrar países y destruirlos. A diferencia del coronavirus, ya se conoce la cura para el socialismo, pero el problema es que hay países de Latinoamérica en los que los ciudadanos lo ven con simpatía.

Este virus se caracteriza por el populismo, exaltar la miseria, combatir la riqueza, robarse las empresas, controlar a los ciudadanos, lo que genera hambre, miseria, desempleo, inseguridad, violencia, represión, tortura, censura. Venezuela está completamente sumida en el virus que ha contaminado a casi toda la población y quienes nos resistimos somos atacados constantemente por hacerle frente e indicar cuál es la solución para sacar de raíz este mal que se lleva vidas inocentes. Es el capitalismo puro y duro la medicina definitiva para erradicar el virus socialista. Privatizar todo lo público, permitir  el ingreso de capital extranjero, quitarle el petróleo a los políticos, cambiar de paradigmas, es un cambio estructural y radical para evitar que este mal regrese al cabo de unos años. Pero para lograrlo necesitamos políticos con visión y no alineados a la izquierda empobrecedora y populista.


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