La gente comienza a desesperarse. Se lanzan a la calle a buscar algo para comer. En zonas como Catia y Petare todavía pueden comprar algo. En las ciudades y pueblos del interior del país salen a saquear. No tienen alternativa.

Desde 1989 los que han sobrevivido han sido testigos de lo que eso significa para la sociedad. Los venezolanos saben de sobra ahora que desde esos años el saqueo fue utilizado como arma para voltear la historia a favor de aquellos que deseaban el poder para sí.

En Machiques una poblada descargó un camión que estaba accidentado sin gasolina. Se llevaron todo el arroz y la harina que transportaba. En la isla de Margarita la gente entró a un hotel y se llevaron hasta las lavadoras, no les importa el hecho de que ni siquiera tienen agua para ponerlas a funcionar.

Mientras tanto, lo que se le ocurre al régimen es publicar una lista de precios en dólares. Creen que con eso ellos van a detener la hecatombe que significa la alta demanda de productos por la desesperación que siente la gente y la locura de los comerciantes y productores que para llenar el mercado tienen que sacar cosas compradas o fabricadas en divisas negras.

Que nadie se confunda con el título. El último saqueo no es el que están haciendo en este momento en Upata. Tampoco el que están haciendo en Cumanacoa. El último saqueo es el que están haciendo los rojos, pero no es que se están llevando los reales, porque ya no hay, se están robando la vida de los venezolanos.

Con este último intento de apoderarse de la industria productora de alimentos el objetivo debe ser acabar con lo que aún queda en pie. Una vez más van a desaparecer de los anaqueles lo poco que llegaba. Ya la producción de leche y otros rubros se pierde y ni siquiera vienen a Caracas los 500 camiones de los pequeños productores andinos.

Esa es la verdadera tragedia que se avecina. El régimen está intentando usar la única política que les ha resultado exitosa para sus fines. Los economistas podrán afirmar que es lo más negativo que se ha aplicado en esa materia, y es la verdad.

Pero también es cierto que ya Venezuela lleva 20 años de esta dictadura, lo que debe servir para intuir que este ha sido el verdadero objetivo que se fijaron desde el principio, arrasar con todo lo que funcionaba en el país sin importarles que se llevaron por delante a los ciudadanos.

El último saqueo es moral y pretenden robarse hasta la esperanza. Estamos atravesando los tiempos más oscuros porque se suma la pandemia. Pero siempre amanece.


El periodismo independiente necesita del apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que las noticias incómodas que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy, con tu apoyo, seguiremos trabajando arduamente por un periodismo libre de censuras!