Audiencia del Congreso de Fedepolitólogos en la sede de El Nacional

El régimen dictatorial de Maduro está atacando lo que considero es la última frontera de la resistencia democrática en Venezuela, y me refiero a El Nacional, sin duda el medio de la gran prensa venezolana que ha mantenido incólume su lealtad a los principios fundamentales de la democracia. La tiranía de Maduro no se ha podido esperar más tiempo para hacer uso del control judicial que tiene sobre el TSJ para producir, por no decir vomitar, una sentencia totalmente plagada de violencia y terror contra las libertades, con el objetivo de maniobrar para beneficiar estratégicamente su plan de control de las comunicaciones y terminar de crear una cortina de silencio.

El régimen usa a este señor de la guerra Diosdado Cabello, otro adalid de la inmoralidad, un sujeto que atropella con la fuerza toda crítica, un oscuro operador cuyo poder es el producto de circunstancias terribles que llevaron al pueblo venezolano a creer en una idea de cambio encarnada en el señor Chávez y le diera tanto poder a este entorno militar, como ariete para hacerlo formar parte de una lógica legal que en cualquier lugar decente del mundo de la jurisprudencia sería tratado como digno de un leguleyo. Ahora tenemos a este señor Cabello ofendido que reclama una reparación para su honor de nada menos que 13 millones de dólares, lo que ha obtenido del sistema judicial de Maduro por su reclamo.

Miguel Henrique Otero en el Congreso de Fedepolitólogos

Bien, me pregunto quién puede creer que semejante desfachatez puede tener algún asidero legal, cuando este señor dudo que merezca siquiera un saludo al ser uno de los más mencionados en casos terribles de violaciones de los derechos humanos. Una persona que desde su programa Con el mazo dando lo que ha hecho es apología a la violencia. No descansa en cada minuto de su discurso en incitar al odio y la violencia en las calles de sus hordas chavistas contraopositores y críticos, así que este show de los 13 millones de dólares es otro más de las muchas formas de golpear y destruir lo poco de convivencia política que queda en Venezuela.

Se trata de un régimen mediocre que todo lo que toca destruye; de un modelo que ha llevado a la miseria y pobreza a todo un país rico y grande como Venezuela, se trata de la tiranía de Maduro que produce a diario historias que deben ser publicadas por lo alarmante que resultan, están plagadas de crímenes que incluyen muertes masivas de ciudadanos, ancianos, enfermos crónicos, seropositivos que han caído en la peor negligencia hospitalaria jamás vivida, así que se trata de un genocidio producido por la pesadilla de dictadura que tenemos, la gente muere pero ellos, el régimen de Maduro y sus acólitos siguen allí en el poder y quieren silenciar la verdad.

También se trata de un régimen glotón que ha vaciado las arcas del Estado, que se ha robado literalmente el dinero de todos los venezolanos a la vista de todo el mundo, que ha consumido todas las reservas internacionales, que está regalando nuestro oro y petróleo para sostenerse, es un régimen que ha expulsado a 5 millones de venezolanos y que mantiene secuestrado a otros 30 millones, que tiene sueldos miserables de 4 y 5 dólares al mes, que obliga a mujeres a prostituirse por hambre, que ha comprado a media oposición ofreciéndole una representación ficticia en la Asamblea Nacional, alcaldías y gobernaciones, así que de acuerdo, nada de esto debe siquiera mencionarse,  que es tiempo de cerrar la información veraz.

Cree el régimen de Maduro que esta fechoría va a funcionar, en mi opinión deja al descubierto una vez más el tamaño de su locura y el alcance de su torpeza, será muy difícil para ellos defender ante la opinión pública internacional un ataque tan obstinado y terriblemente injusto como el que ha producido su sentencia en contra El Nacional, una institución en el periodismo venezolano.

Miguel Henrique Otero junto a Esteban Oria

Veo a los chavistas y es bastante triste en lo que se han convertido, simplemente han quedado reducido a ser parte de esas lágrimas que han derramado sus propios seguidores hoy hundidos en la peor miseria jamás construida por ellos mismos, peor incluso que la vivida por la pobre gente de Haití, y es que han  convertido sus sueños e ingenuidades en torturas autoinflingidas que hoy no se limitan a ellos sino que la sufren el resto de los venezolanos.

Pero volviendo sobre este tema de la censura, pienso que para el señor Maduro debe ser muy aburrido gobernar escribiendo sus propios titulares a diario, cargados de mentiras orwellianas al estilo de 1984, que es obviamente lo que espera lograr si controla totalmente la prensa y probablemente terminará haciéndolo si nadie detiene esa locura de su régimen. Al menos dentro de Venezuela, que es donde por ahora tiene alcance su censura. Lo lamentable es que el país quedará en una peor situación, sumergido en la tiniebla comunicacional cuyo silencio solo alimentará la impunidad y el caos.

A quien realmente afectan estas decisiones orwellianas de Maduro, este intento de confiscar El Nacional y el reciente cierre de Radio Rumbo, otra institución pero en la radiodifusión, es a los venezolanos, pero sobre todo dañarán aún más su ya malograda reputación. Señor Maduro, es mejor para usted dar un  paso atrás, quizás con el tiempo obtenga un poco de sindéresis y piense mejor lo que hace, el país está sumergido en graves problemas, el coronavirus ya está esparcido y usted está totalmente incapacitado para atender esta emergencia. Creo que debe realmente enfocarse en estos asuntos antes de seguir atacando la libertad de expresión.

Maduro no quería los Cascos Azules, pero ellos ya están llegando gracias al programa de comida de las Naciones Unidas y seguirán haciéndolo por las vacunas, porque el mundo entero ya sabe que quien está a la cabeza del régimen no solo es un dictador tenebroso, sino terriblemente incapaz, que está llevando a su pueblo a la muerte. El mundo tarde o temprano va a reaccionar, pienso que el señor Maduro debería por lo menos abocarse a resolver esta urgencia del COVID-19 y no a perseguir a la prensa.

Quiero comentarles que en mi caso yo siento El Nacional como mi casa, desde que fui invitado por el doctor Miguel Henrique Otero en mi calidad de presidente de Fedepolitólogo. En aquellos años, estando bastante joven junto con colegas de mi generación, pudimos realizar nuestros eventos, seminarios y congresos en su auditorio y aulas, así que creo hablar y expresar el sentimiento de la mayoría cuando les digo que las Ciencias Políticas tiene en El Nacional a un perfecto aliado. No es de extrañar entonces que nuestra reacción sea de absoluto, total e irrestricto apoyo al doctor Miguel Henrique Otero, su familia, directiva, su equipo de profesionales y personal.

En El Nacional han tenido cabida todas las voces de la democracia venezolana, su sede la han visitado las más relevantes figuras del acontecer nacional e internacional, su historia está vinculada directamente con la de la democracia venezolana, en sus pasillos se han compartido conocimientos, se han generado debates, ha sido un ágora, su periodismo es nuestra mejor fuente de información confiable, profesional. Todo El Nacional es un alma totalmente indisoluble con Venezuela, no hay forma de separar esta realidad, y es el desafío de todos los que creemos en una Venezuela libre soportar, apoyar y crear formas que coadyuven a preservar este patrimonio, esta gran obra de los Otero, para el bien de Venezuela.

Siempre estaremos aquí para El Nacional y su gente, así como El Nacional siempre ha estado para los venezolanos y el mundo, y es que gracias a Internet hoy también es un gran periódico global.

Venezuela vencerá, nos seguimos leyendo próximamente en El Nacional.

@estebanoria

 


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