En una conversación acerca de procesos mentales, correspondencia, causa y efecto entre otros conceptos desarrollados en el Kybalión, la diversión comenzó al desarrollar cada uno la idea acerca de la conexión entre personas según los “6 grados de separación”.  También cuando hablamos de la “Red de Indra”, que consiste en la forma que las gotas de rocío matutino se disponen en una telaraña y cada una de ellas es el reflejo de todas infinitamente. Nuestra conversación partió con la idea de ampliar el conocimiento acerca de la direccionalidad y la multidimensionalidad y de cómo fenómenos independientes están íntima e infinitamente conectados detrás de cada acción en la maquinaria del movimiento perpetuo. Comprender los 6 grados y observar una perla de Indra permitió percibir la fuga de reflejos que dibujan formas, todas ellas conectadas entre sí, haciendo un mapa sensible acerca de hasta dónde puede cada uno generar ideas en una comunidad y cómo se conecta con otras ideas, otros seres y otras latitudes ad infinitum.

Somos lo que pensamos. Si al momento de generar una idea lo hacemos con convicción y esfuerzo, además de actitud y pasión, entonces valdrá la pena. La conexión de nuestra empresa con los clientes es importante. Toda aquella herramienta que sirva para asimilar nuevos conceptos y que funcionen para revisar y reforzar todo aquello que funciona bien pero que puede ser mejorado, aporta la diversión necesaria que genera conexión emocional con el cliente. El uso del mentalismo como herramienta —siendo la primera de las leyes del Kybalión— ayuda y habilita al individuo para que piense en su bienestar y desarrollo, entienda su espacio dentro del todo y ahí ubicar en su universo particular aquello que lo motiva.

La segunda ley, la correspondencia surge cuando entendemos que a todo producto o servicio le corresponde una contraprestación. El dinamismo a lo largo de los niveles en la estructura y en la cadena de valor. Como es arriba es abajo. Como las ideas que surgen dentro de la compañía viajan correspondientemente a lo largo de su desarrollo. El jefe escucha a su equipo, pero también el equipo comunica y es escuchado. Como es adentro es afuera; se descubre el proceso que permite a través de la observación entender cómo nos ve el mercado según el reflejo de quienes somos realmente. No hay escapatoria.

El cambio continuo de leyes, tendencias de mercados, la moda, patrones de inversión, rotación de recursos humanos, rediseño de productos entre otros hacen comprender fácilmente la tercera de las leyes, que es la vibración. La conectividad que existe entre su producto y los clientes demuestra un proceso vibracional. Compro más, vendo más. Cuando estamos a baja frecuencia, nuestro animo decae, mientras que de lo contrario se nos presenta un estado de progreso y movimiento. Las empresas se renovarán a medida que la mente de sus empleados se renueve, por ello se debe procurar una alta vibración en el estado mental del equipo. Vaya y lance un producto o implante una herramienta nueva en su empresa sin entender el nivel vibratorio dentro de ella. Muy factible que fracase.

Pero toda vibración va a un ritmo y ese ritmo representa la cuarta de las leyes. Existen 12 meses del año, 4 estaciones climáticas, 7 días de la semana y el pasar del tiempo se palpa dentro de un ritmo. La sincronía que suponen ciertos eventos pasa dentro de un ritmo. Muchas veces hemos escuchado que después de la tempestad viene la calma. Este paso va a un ritmo. Al universo no le importará si usted cree o no, él continuará en constante ritmo y en ese ir y venir del movimiento pendular nacerán y caerán imperios, tal cual a lo largo de la historia de la humanidad.

Seguramente usted ha trabajado en elevar la conciencia de su compañía. Procurar materia prima consciente, el uso ético de recursos y demostrar transparencia comunicacional, no crear mitos y otorgar la fortaleza e integridad necesarias para desarrollar conscientemente la relación cliente-producto. Lograr que los empleados funcionen a la más alta vibración posible conlleva a contrarrestar cualquier oscilación negativa y evita que ello se manifieste en la conciencia de cada una de las partes, lo que impide una caída en la productividad. Un producto consciente y real llega adonde ningún otro lo hace.

Polaridad, la quinta ley, dibuja fácilmente el día a día competitivo de cada empresa y de cada individuo. En todo lo que hacemos existen dos partes, empresas y competidores, contratos y sus partes, la tesis y la antítesis, el departamento de diseño y el de producción, quien vende y quien compra. Si se elimina la competencia, nacerá otra nueva. Siempre el movimiento pendular es de un polo a otro polo. ¿Dónde acaba el norte y termina el sur? ¿Dónde acaba el frio y comienza el calor? Vivimos inmersos en una constante polaridad.

Sentirse bien, estar entusiastas y enfocados le hace mucho bien a los empleados y a la empresa, por ende, se refleja en la oferta de productos y servicios. El balance en los estados de ánimo debe existir siempre y para estar balanceado debe procurarse invertir las polaridades negativas del entorno. Los estados mentales negativos generan baja productividad empresarial, procrastinación y lentitud. Un estudio de la firma consultora de recursos humanos Robert Half indica que 90% de los altos ejecutivos encuestados afirma que el estado de animo es factor importante en el ascenso profesional y en el desarrollo de los empleados en la organización.

Causa y efecto es la sexta ley. Cada resultado viene causado por el efecto de una acción. Somos arquitectos de nuestro futuro y no victimas del pasado. El hombre consciente debe tener el dominio de su carácter y virtudes para crear una realidad propia. Si deseamos anticipar respuestas del mercado, entonces debemos procurar acciones planificadas. Toda causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa. Esta ley nos da la referencia necesaria para entender que “el azar” no existe y que “el chance” de que algo ocurra vendrá asociado a una acción previa. El principio es el final y el final es el principio. El Ouroboros. ¿Que accionaste hoy que te ayudará mañana?

La última de las leyes es el principio de generación. Generar es concebir, crear ideas, originar algo novedoso. Todo, absolutamente todo es creado. Transformando el eje de pensamiento de la empresa se generan nuevas oportunidades y cambios sin entregar ese proceso a fuerzas externas. Ejercitar aquello aprendido es importante. Comprender la dualidad entre lo masculino y el femenino, así como balancear lo positivo y negativo al momento de generar nuevas ideas es importante. El masculino es activo, consciente y deductivo; la toma de decisiones se le hace fácil. El femenino es pasivo, busca generar y regenerar; su habilidad de redireccionamiento es lenta, reflectiva y posee el don de observar el panorama. Hacer equipo es menester. Tenemos la facultad de “crear” en nuestros pensamientos y volverlos realidades. El pensamiento antecede a la acción. Crear es un proceso activo y mantiene al equipo en lo mejor de sus posibilidades. ¿Cual es la meta si antes no se ha pensado?

Se debe conocer la “habilidad inherente de la empresa. El camino al entendimiento empresarial conlleva muchos factores que van mas allá de tendencias de mercado y teorías calificadas. Cuando al observar el firmamento se palpa el límite, también debemos entender la oportunidad que supone subir una montaña y redefinir ese límite, superando la compleja máquina que genera expectativas y dándonos la facultad de ver mucho más allá un nuevo horizonte.

El proceso pendular está ahí para analizarlo y se comienza por entenderlo en lo personal. Aún se mantiene la premisa de que lo más difícil es encontrar a los valientes que deseen “cambiar aquello que no desean cambiar” atrévase.

 


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